¿Feminismo o ley de la selva?

0 417

Quién vio las escenas de la marcha “feminista” del pasado 8 de marzo debe haber quedado con la pregunta que a todos nos salta de inmediato: ¿Es éste es el ideal de la mujer?

En efecto, forma parte de la mentalidad del ser racional componer un ideal de lo que es ser hombre o ser mujer y por ella llegar a las características que deben componer su perfección.

El libro de los Proverbios del Antiguo Testamento ya nos avisa que es difícil encontrar a esa mujer ideal: “Una mujer fuerte ¿quién la encontrará?  Y, a reglón seguido, nos da sus características: “Vale mucho más que las perlas. En ella confía el corazón de su marido, y no le faltará ganancia.  Le procura bien y no mal todos los días de la vida. Busca lana y lino y trabaja con diligencia.  Aplica sus manos a la rueca, sus palmas empuñan el huso. Abre su palma al indigente, y extiende su mano al pobre.  Falaz es la gracia y vana la hermosura, la mujer que teme al Señor será alabada”.

Estas fueron siempre las virtudes que se asignaron a la mujer. Veamos ahora cuáles fueron las 10 propuestas de la marcha del pasado viernes:

1. Fin a la violencia política, sexual y económica hacia mujeres, disidencias sexuales, cuerpos radicalizados, migrantes y comunidades. Denunciamos la justicia patriarcal y racista. (…) “2. “(…) Fin a las AFP. (…) 3. DD.HH. y constitucional a la vivienda digna. Producción social del hábitat en manos de pobladoras y pobladores. Banco de suelos y movilidad. (¿?) 4. Nueva ley de migración con enfoque de derechos y género. (…) Transversalizar el antirracismo en el feminismo. 5. Despenalización social del aborto. Derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito. Reconocimiento de derechos sexuales y reproductivos como DDHH. 6. (…) Construir memoria feminista, antirracista, antipatriarcal, anticolonial y anticapitalista como herramienta para las luchas y resistencias. 8. Fin al extractivismo: No más zonas de sacrificio. Soberanía y autodeterminación de pueblos y territorios en resistencia. Desmilitarización en Wallmapu. Justicia para Macarena Valdés, Camilo Catrillanca y todos los que luchan. 9. Activismo feminista y queer en todos los territorios. Reconocimiento social y tipificación de incitación y crímenes de odio. Programas educativos sobre disidencias sexuales y género en educación y salud pública y privada. 10. Educación como derecho social desmercantilizado. Modelo educativo democrático, no sexista, anticolonial y laico”.

¿Cuántas de las mujeres que participaron de la marcha sabían que eran éstas sus reivindicaciones?

Difícil responder. En todo caso lo que es claro es la completa oposición entre el ideal de la mujer de acuerdo a las Sagradas Escrituras y el “ideal” de la mujer de acuerdo a las organizadoras de la marcha.

Quizá por eso la Sra. Bachelet, que se ha mantenido tan silenciosa con relación a la brutal violación de los DDHH que afecta a millones de mujeres y hombres en Venezuela, fue, en esta ocasión, rauda en celebrar las intenciones de la marcha: “Las mujeres y las niñas que luchan por la igualdad aún enfrentan críticas. A menudo se les acusa de socavar la tradición, la familia, la cultura y la religión (…). La historia nos demuestra que el temor a desafiar la cultura y la tradición, no deberían impedir el logro de sociedades más justas y prósperas”.

De acuerdo a sus palabras, las marchas significaron un desafío a la religión, a la tradición y a la familia. Y, en esto, ella tiene toda la razón. Célere

Si no es así, ¿cómo explicar que las participantes en la marcha hayan escogido como símbolo de su manifestación el pañuelo verde de las abortistas y el morado de las lesbianas?

Lo que no parecen percibir la Sra. Bachelet ni las incautas que se sumaron a la marcha es que, con esas reivindicaciones, se llegará más pronto que tarde a la ley de la selva, donde manda el más fuerte y despiadado. Y por más que griten y chillen estas mujeres, el hombre será siempre físicamente más fuerte que las mujeres.

Promoviendo este tipo salvaje de mujer ellas no hacen otra cosa que caminar hacia su propio dominio del macho sobre la fémina. Ley que rigió en los pueblos paganos de la Antigüedad y que aún perdura en las culturas mahometanas.

Fue la Iglesia católica, que puso como ideal de perfección femenina a Aquella que es “fuerte como un ejército en orden de batalla”, que puso en un pedestal de dignidad a la mujer.

Acabar con ese pedestal es destruir el respeto que se debe a la mujer.

En mala hora para todas ellas.

Credo Chile, pasado presente y futuro de Chile

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.