¿Vuelven las esposas tradicionales?

Estimado radioyente:

En los últimos meses se ha hablado mucho de un fenómeno poco conocido en nuestro medio y del cual queremos darle información pues él se está expandiendo por varios países, comenzando por los Estados Unidos.

Se trata de las tradwives, o «esposas tradicionales». Para algunos es una moda de las redes sociales; para otros, una reacción frente a los cambios culturales de las últimas décadas. Pero ¿de qué estamos hablando realmente?

El fenómeno es mucho más amplio de lo que puede parecer a primera vista.

Una reciente encuesta en Estados Unidos mostró un cambio llamativo. Cada vez más hombres y también más mujeres, especialmente entre los sectores conservadores, creen que sería bueno recuperar algunos roles tradicionales dentro de la familia. En apenas dos años, el porcentaje de hombres republicanos que piensa así pasó de poco más de un cuarto a casi la mitad. Entre las mujeres también hubo un aumento importante.

Ahora bien, hay una pregunta que casi nadie responde: ¿qué significa exactamente «roles tradicionales»? Porque muchas veces se presenta la imagen de una mujer que nunca trabaja fuera del hogar y dedica toda su vida a hacer pan casero, cuidar a los hijos y atender la casa. Pero esa caricatura no refleja necesariamente lo que piensan la mayoría de las personas que valoran una vida familiar más tradicional.

De hecho, hoy los matrimonios funcionan de otra manera. Ambos esposos suelen trabajar, pero muchas familias procuran que la madre pueda dedicar más tiempo a los hijos, especialmente cuando son pequeños. Es lo que algunos sociólogos llaman un «matrimonio neotradicional»: una familia donde ambos colaboran económicamente, pero sin perder de vista que la educación de los hijos y la vida del hogar tienen una importancia fundamental.

¿Y qué dice la Iglesia sobre este tema?

La doctrina social de la Iglesia ofrece una mirada muy equilibrada. No sostiene que la mujer deba quedarse siempre en la casa, pero tampoco acepta la idea, tan difundida hoy, de que la única realización personal pasa por el éxito profesional.

La Iglesia recuerda que el hombre y la mujer tienen la misma dignidad, porque ambos han sido creados a imagen de Dios. Pero también enseña que son diferentes y complementarios, y que esa complementariedad enriquece a la familia y a toda la sociedad.

EL Papa Juan Pablo II hablaba del «genio femenino», destacando la especial capacidad de la mujer para cuidar, educar, acoger y humanizar el ambiente donde vive. Son cualidades que pueden manifestarse en muchos ámbitos, pero que encuentran una expresión privilegiada en la familia.

Por su parte, Pío XI enseñó que la dedicación de la esposa y de la madre al hogar no es una tarea de segunda categoría, sino un verdadero servicio al bien común. En la encíclica Casti Connubii recordaba que la mujer conserva plenamente su dignidad y su libertad como esposa, madre y compañera del marido. Y en Quadragesimo Anno advertía que es una injusticia que una madre se vea obligada a abandonar el cuidado de sus hijos únicamente porque el sueldo del padre no alcanza para mantener a la familia.

Es una enseñanza que mantiene plena actualidad. No se trata de impedir que la mujer trabaje fuera del hogar, sino de que pueda elegir libremente, sin verse presionada por necesidades económicas o por una cultura que parece valorar solo el éxito profesional.

Quizás ese sea el verdadero debate. Más que preguntarnos si vuelven o no las «esposas tradicionales», deberíamos preguntarnos si nuestra sociedad valora realmente el matrimonio, la maternidad y la familia. Porque educar a los hijos, formar personas de bien y construir un hogar estable no es solo un asunto privado. Es una de las contribuciones más importantes que se pueden hacer a la sociedad.

Tal vez por eso, detrás del interés que hoy despierta la figura de la llamada «esposa tradicional», haya algo más profundo: el deseo de recuperar el valor de la familia como el lugar donde se aprende a amar, a servir y a construir una sociedad más auténticamente cristiana.

Siguiendo esta corriente de esposas que quieren hacer valer su rol femenino y católico, hace pocas semanas atrás La Conferencia de Mujeres Return to Tradition organizó en una parroquia de la ciudad de Littleton, en los Estados Unidos un congreso que reunió a cientos de mujeres interesadas en conocer más sobre el tema.

 El evento fue fundado por un grupo de mujeres de esa parroquia que invitan cada año a jóvenes esposas a experimentar la cultura católica tradicional y a explorar el papel auténtico de la mujer tal y como se entiende en el catolicismo.

La conferencia ha crecido desde sus inicios, atrayendo cada año a más mujeres de todo Estados Unidos y más allá. Los organizadores han tenido que plantearse si trasladarse a un recinto más grande para acomodar más asistencia.

Cada año, el evento ofrece ponentes atractivos y temas oportunos para los asistentes.

El año pasado el tema fue la Restauración de la Familia, en medio del caos sexual desenfrenado en nuestra cultura, abordando eficazmente las áreas de la feminidad, el matrimonio y los roles de hombres y mujeres.

La pregunta que nos podemos hacer es si llegará este fenómeno hasta nuestro país. Hacemos votos para que así sea, pues son muchas las esposas que están cansadas de oír sólo la voz de la ideología feminista.

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