Fiestas Patrias y restaurantes

Estimado radioyente:

Si hay algún mes en el año en que los restaurantes atraen a familias enteras es el de las Fiestas Patrias.

Ya sea en el interior de la propia casa, en el balcón del departamento y fuera de los límites urbanos, todos queremos celebrar en conjunto el aniversario que es reconocido como la fecha del nacimiento de nuestra nacionalidad.

Sin embargo, la costumbre de compartir la mesa con el celular se ha hecho tan generalizada, que incluso en aniversarios tan celebrados como este, muchos no abandonan esos pequeños adminículos, que interrumpen las conversaciones, o acaparan nuestra atención.

Por este motivo nos pareció oportuno en este aniversario del 18 de septiembre dar a conocer algunas tendencias que se están verificando en no pocas cadenas de restaurantes  de los Estados Unidos y que bien podría ser replicada en nuestras ciudades.

Pasemos al comentario del Sr. J. Isbell, administrador web de Tradición, Familia y Propiedad de los Estados Unidos y dirigente de la Asociación “América Necesita a Fátima”, quien nos trasmite importantes novedades respecto a cómo defenderse del celular en las mesas.

En algunos restaurantes, los teléfonos no tienen cabida en la mesa

Hubo un tiempo en que la mesa de comedor era un espacio sagrado. El comedor era un santuario doméstico donde familias y amigos se congregaban para compartir los alimentos, intercambiar ideas y, de vez en cuando, discutir sobre política y religión. Allí los niños aprendían los primeros principios, las buenas maneras y las valiosas lecciones de vida que rara vez se transmiten en otros ámbitos. Hoy, sin embargo, ese espacio sagrado suele ser invadido por un huésped silencioso y no invitado: el teléfono móvil.

La cadena americana Chick-fil-A ha decidido combatir esta incompatibilidad entre comidas y pantallas. Ofrece un helado IceDream gratuito a quienes depositan sus teléfonos en el “corral de los móviles”. Esta novedosa idea ha despertado gran interés entre los empresarios y dueños de restaurantes y se está difundiendo rápidamente.

El drenaje silencioso del cerebro

Nos gusta pensar que podemos ignorar nuestros dispositivos, pero la ciencia sugiere lo contrario. Un fascinante estudio de la Universidad de Texas en Austin revela que la mera presencia del teléfono móvil basta para disminuir la capacidad mental, incluso cuando el aparato está apagado.

Los investigadores descubrieron que la capacidad cognitiva se reduce significativamente cuando el aparato se encuentra simplemente al alcance de la mano. ¿La razón? Una parte del cerebro se ocupa activamente para resistir a la tentación de coger el dispositivo. En efecto, nuestro cerebro —todavía más poderoso que la inteligencia artificial y que Google— se fatiga al luchar contra el impulso de mirar qué sucede en el mundo digital.

Si los teléfonos consumen silenciosamente nuestras reservas cognitivas, ¿qué hacen con nuestras relaciones? La comunicación humana es sumamente compleja: más del 55 % de nuestra conexión con los demás se transmite mediante señales no verbales como las expresiones faciales, el lenguaje corporal, los gestos, la postura, el tono de voz y la mirada.

Colocar el teléfono sobre la mesa envía un mensaje claro, aunque quizá involuntario: “Eres únicamente mi entretenimiento provisional hasta que me llegue una mejor notificación”. Incluso si su genuina intención es estar presente, el lenguaje corporal dice lo contrario. Apartar el dispositivo de la vista es un acto fundamental de respeto: demuestra que la persona que tienes enfrente es más importante que el vacío infinito de internet.

Afortunadamente, se está gestando una rebelión silenciosa. Aunque más del 80 % de las familias estadounidenses aún se reúnen alrededor de la mesa, solo el 25 % lo hace sin distracciones digitales. Conscientes de ello, los empresarios de la gastronomía han decidido intervenir para salvarnos de nosotros mismos.

Cada vez más bares y restaurantes en todo el país se declaran orgullosamente zonas libres de celulares. Los clientes guardan voluntariamente sus dispositivos en fundas especiales que solo pueden abrirse fuera del área de comedor. Los mozos o camareros abandonan las tabletas y vuelven a tomar los pedidos a mano. El objetivo es recuperar el calor de la interacción personal. Y la gente lo celebra: más de la mitad de la Generación Z y de los Millennials, el 40 % de la Generación X y casi un tercio de los Baby Boomers buscan activamente maneras de desconectarse intencionadamente mientras comen.

Uno de los pioneros de este movimiento analógico es una cadena de comida rápida. Para desafiar las normas culturales modernas, los restaurantes Chick-fil-A de Georgia han introducido el “corral de móviles” —una pequeña caja colocada directamente sobre las mesas— y muchos más están siguiendo su ejemplo.

El desafío es sencillo: las familias que consiguen mantener sus teléfonos guardados durante toda la comida reciben como recompensa un helado IceDream gratuito. Más de doscientas sucursales han adoptado este ingenioso incentivo, logrando intercambiar el aislamiento digital por una bola de helado y una conversación auténtica.

Como señaló el expresidente Ronald Reagan al dejar el cargo, todo gran cambio en los Estados Unidos comienza en la mesa de comedor. Tal vez haya llegado el momento de que nosotros también aceptemos el desafío. La próxima vez que se siente a comer, deje el teléfono en el auto o en algún otro lugar. Comience una conversación, formule una pregunta reflexiva o simplemente mire por la ventana y disfrute del paisaje. Internet seguirá ahí cuando termine el postre. Sus compañeros de mesa, quizá no.

Hasta aquí las consideraciones del Sr. Gay Isbell, hacemos votos para que Ud. y su familia sigan el ejemplo de beneficiar su almuerzo o asado del 18 de septiembre, absteniéndose de estar conectado con el celular.

Más todavía, creemos que sería muy oportuno que alguna cadena de restaurantes como Doggis: Una de las marcas chilenas de comida rápida más grandes y con mayor cobertura en los patios de comida, o quizá Juan Maestro: Conocida cadena nacional especializada en sándwiches tradicionales chilenos; o ¿por qué no también Dominó: La Emblemática fuente de soda chilena con la mayor presencia en los principales centros comerciales del país. Algunos de ellos pudiesen adherir a esta saludable decisión de otorgar una recompensa a los comensales que dejen fuera de su alcance esos disruptivos aparatos, quizá un descuento en la cuenta o un pequeño bajativo de cortesía.

Deseando para Ud. y su familia un buen almuerzo de Fiestas Patrias, totalmente desconectados de los celulares, aprovechamos para enviarle nuestros cordiales saludos. Y recuerde que nos puede seguir, semana a semana en esta misma SU emisora o a través de nuestra página web Credochile.cl

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