Frase 1 – 04 – 24

“… pidamos fuerzas a la Santísima Virgen y por su intercesión lo conseguiremos todo. ¡Ánimo, pues, y sigamos adelante en esta batalla, por más terrible que ella sea! Días más, días menos, nos levantaremos como Nuestro Señor se levantó, fue al encuentro del peligro y venció. Si el peligro nos preguntara “¿Eres tú a quien busco?”, debemos responder como Nuestro Señor: “Ego sum!”
Plinio Correa de Oliveira, En el Huerto de los Olivos, Nuestro Señor Jesucristo sufrió, rezó y venció. “Santo del Día”, 31 de marzo de 1984 (*)
Frase 25 – 03 – 24

“Fue voluntad del Redentor Divino que nuestros sufrimientos individuales, soportados por amor a Él, integrasen el tesoro de la Iglesia. Constatamos entonces, que es por esa razón que los santos sufren inmensamente. Es porque ellos, con su padecimiento, igualmente representan algo para el tesoro de la Iglesia.
De nada sirve irritarme con el pecado de otros y no indignarme con el mío. Primero es con el mío, pues quien pecó fui yo. Fui yo el autor de mi pecado. “Quia peccavi nimis cogitatione, verbo et opere” – se reza en el Yo pecador. ¡Porque pequé muchísimo de pensamiento, palabra y obra, por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa!
Así, la idea de los propios pecados y de los pecados de los otros debe entrañarse en nuestras almas, especialmente en estos días benditos de Semana Santa”.
Plinio Corrêa de Oliveira, “El significado profundo de la Semana Santa”. Oportuna y provechosa reflexión para el hombre moderno. 19 de marzo de 1989
Frase 18 – 03 – 24

“Los que aman a la Iglesia sin reservas deben amarla haciendo de ella el centro de toda la vida y reconociendo en ella la fuente de todo Bien. Síntoma característico de la decadencia del espíritu católico: ceder, transigir, callar, acomodarse”.
Por Plinio Corrêa de Oliveira, Legionário, San Pablo (Brasil), 01/12/1940.
Frase 11 – 03 – 24

“ ¿Qué lección debemos sacar de esto? Que en todas las épocas de la Iglesia, hay dos corrientes: la que quiere ser fiel y la corriente suave, complaciente, de los que prefieren cualquier acuerdo, para morir tranquilamente en sus camas, llevando una vida lo más placentera posible. En definitiva, está la corriente del heroísmo y la corriente del acuerdo, del pacto, de la traición.
“San Eulogio de Córdoba luchó como un león y pasó por la difícil prueba de ser condenado por el episcopado.”
Plinio Corrêa de Oliveira. 10 de marzo 1967.
Frase 04 – 03 – 24

En el orden de la actividad humana “La Acción es muy valiosa, sin embargo, no es la más valiosa de todas. El orden del ejemplo, el orden del sacrificio, el orden de la realización interior del propio trabajo que justifica enteramente la existencia, aunque exteriormente no se haya hecho nada. Ésta es la enseñanza que nos traen a la memoria santos como Santo Domingo Savio, San Casimiro, San Luis Gonzaga y tantos otros. Es otro aspecto de este sol de santidad que es la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana”.
Plinio Corrêa de Oliveira, Comentario sobre la vida de San Casimiro, rey, en reunión del 3 de marzo de 1968.
Frase 26 – 02 – 24

¿qué es la doctrina Católica? Es un conjunto de verdades. Desde que, en este conjunto, una sola verdad fuera adulterada, la doctrina católica ya no sería ella misma. Así, tratar de acomodarla, es trabajar ´para que pierda la identidad consigo misma; en otros términos, es intentar matarla. ¡Y creer que el apostolado no es posible sin esta adaptación, es como creer que la Iglesia sólo puede vencer muriendo!
Plinio Corrêa de Oliveira, “O Legionario”, nº 448, 13 abril de 1941
Frase 19 – 02 – 24

Todas las grandes obras de Dios se hacen con la participación de los hombres cuando se trata de la salvación de otros hombres. Y, en general, con almas que lucharon, que sufrieron y que oraron para que esa obra se llevara a cabo. En otras palabras, siempre es necesario participar en el sufrimiento humano. Y sin sufrimiento humano no se hace nada grandioso.
Esto es especialmente importante cuando se trata de Fátima.
Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, reunión del 19 de febrero de 1965
(Aljustrel, 5 de marzo de 1910-Lisboa, 20 de febrero de 1920)
Frase 12 – 02 – 24

“ … Son innumerables los pacientes que van a Lourdes y regresan sin sanarse. ¿Por qué Nuestra Señora sana a unos y a otros no? ¿Cuál es el misterio? (…)
Si prestáramos atención a este hecho, surgiría lo siguiente: para la gran mayoría de las almas, el sufrimiento es necesario para la santificación.
Y quien no comprende el papel del sufrimiento y del dolor en el funcionamiento del desapego, del amor de Dios y de la regeneración en las almas, no comprende absolutamente nada. Así es como se santifican las almas. San Francisco de Salles llegó incluso a afirmar que el sufrimiento es verdaderamente el “octavo sacramento”.
Plinio Corrêa de Oliveira, Santo del Día, 6 de febrero de 1965.
Frase 05 – 02 – 24

“Sépase, pues, que desde Judas (…), la raza de los ministros de la Iglesia, traidores a su Fundador y vendidos a la herejía, se sucede sin interrupción; que al lado y delante de la tradición de la verdad, está también en la sociedad cristiana la tradición del error; y que, en contraste con la sucesión apostólica de buenos ministros, existe el infierno, la sucesión diabólica de ministros pervertidos. (…) A este respecto conviene recordar la frase del Apóstol, que no olvidó advertirnos: “Es necesario que haya herejías, para que se manifieste quiénes son entre vosotros los verdaderos creyentes”
(D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANI, El Liberalismo es pecado, E.P.C., Madrid, 1936, 9.ª ed., págs. 116 a 120 / Concensura y licencias eclesiásticas).
Frase 29 – 01 – 24

El gran genio, Santo Tomás de Aquino, fue hasta su muerte como Jesús en el Evangelio quiere que seamos: como niños pequeños. Su piedad era sencilla y confiada, y cuando sus conocimientos no eran suficientes para resolver algún problema, simplemente se presentaba ante el Santísimo Sacramento, sabiendo que allí recibiría inspiración. Una vez que acudió al Santísimo Sacramento, Dios le dijo: “Escribiste muy bien sobre mí. Tomás, ¿qué recompensa quieres?” – “A Ti” – respondió el Santo.
Extraído de “O Legionario” 5 de marzo de 1939, N. 338, pág. 7