Violencia en la Araucanía, violación de menores y piedad mariana

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La semana que pasó estuvo marcada por tres hechos que pueden significar peligrosos síntomas de descomposición y, en sentido opuesto, de esperanzas regeneradoras.

Se expande la zona de violencia en el sur del país.

El fin de semana largo tuvo un triste incremento de osadía terrorista. En 72 horas se produjeron cinco atentados, incluyendo a un fundo que se encuentra con protección policial.

Los representantes de las fuerzas vivas de la zona afectada por la violencia terrorista hicieron ver su decepción por los pobres resultados obtenidos por el actual Gobierno en la represión terrorista. El Intendente de la zona, respondió que no se les  podía pedir que en cuatro meses solucionase un tema que lleva más de 20 años de duración.

¿Quién tiene la razón?

Es evidente que en pocos meses no se revierte una situación de años. Sin embargo, lo que llama la atención, es que la violencia en vez de comenzar a amainar, se expanda aún más.

El Gobierno ha presentado un amplio plan para la zona, que incluye una importante inversión fiscal, con el fin de combatir la pobreza que los afecta. Medida que a todas luces es importante y beneficiosa.

Sin embargo, si ella no se complementa con una decidida y proporcionada represión a la violencia terrorista, de nada servirán los miles de millones invertidos. En este sentido, el Gobierno debe marcar la diferencia con el anterior, sin miedos ni deseos de conquistar las simpatías de “griegos y troyanos”, labor imposible y siempre dañina.

El diputado Urrutia señaló al respecto que, ”es necesario que dejemos de lado cualquier apreciación negativa sobre la necesidad de que empiecen a operar en la zona nuestras FF.AA.”.

La sugestión del parlamentario tiene sentido, pues si las fuerzas policiales se han visto sobrepasadas, naturalmente se debe recurrir a medidas extraordinarias. Es mejor hacerlo antes, que llorar después.

Atentados sexuales perpetrados por menores de edad

Otros hechos que causaron sorpresa en la ciudadanía fueros las violaciones sexuales denunciadas en la semana.  Una de ellas por parte de tres menores  de 8, 9 y 12 años contra una niña 8 años. La otra ocurrió la misma semana  contra una mujer que  sufrió la misma situación de violencia sexual en el Parque de los reyes, por parte de menores de 13 y 16 años.

Los hechos denunciados, además de repudiables, no pueden sorprender.

En estos mismos días una madre de familia denunció al Ministerio de Educación por estar difundiendo a menores de edad un fascículo, supuestamente de arte, denominado “Detectives en el museo: Descubriendo misterios en la pintura”, para tercero básico, en donde se dedican 6 páginas, de un total de 14 planas, a la exhibición del cuadro del “Bosco”, llamado “El Jardín de las delicias” y en donde se representan la práctica de todos los vicios morales, como homosexualidad, zoofilia, etc.

El manual “artístico” para niños fue impreso  en los talleres de “El Mercurio” de Valparaíso, con fondos del Estado.

Los editores del manual informan en su página que, “El año 2017 el Ministerio de Educación realizó la compra de más de 250.000 ejemplares del libro (…). Se trata de una compra (…) que el Ministerio de Educación entrega a niñas y niños de tercero básico de escuelas municipales y subvencionadas del país de manera gratuita (..) durante marzo del 2018.”

Si este es el tipo de literatura entregada a niños de 8 años, ¿puede sorprender que estos consumidores pasen después a practicar lo que se les enseñó?

Evidentemente que no. Nuevamente le corresponde al actual gobierno marcar la diferencia, en esta materia, con el anterior. ¿Lo hará?

Multitudinarias manifestaciones de Fe por la Fiesta de la Virgen del Carmen.

En sentido opuesto a los hechos comentados, la prensa destacó la “multitudinaria presencia de fieles” a lo largo de todo el país, por ocasión de la Fiesta de la Virgen del Carmen, que, por feliz coincidencia, cayó en día feriado.

La devoción de los peregrinos, que en tan gran número acudieron a los distintos santuarios de la Patrona de Chile, son una muestra de que la campaña de desprestigio de la Iglesia, bien planeada y emprendida con verdadera obstinación, a pretexto de los abusos sexuales, no ha conseguido contaminar la conciencia de los fieles, ni hacerles perder la Fe.

Tal resistencia a la propaganda es un importante síntoma de sanidad moral de nuestro pueblo y constituye una señal de esperanza.

¿Cuál de estas fuerzas terminará venciendo?

La respuesta está en nuestras manos y en nuestras oraciones.

Credo; pasado, presente y futuro de Chile

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