¿Triunfo “electoral” o de ideas?

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Dejando de lado las declaraciones sectarias del PC, “los que votaron por Piñera, son idiotas”, hay otros análisis que merecen más atención y a los cuales nos queremos referir en este comentario.

Conforme lo declarado por la portavoz gubernamental, el triunfo de la centro derecha no fue sino una victoria  “electoral”, pues las ideas con que Piñera triunfó fueron las del actual Gobierno. Es decir, el triunfo real correspondería a la NM, cuyas ideas terminaron siendo adoptadas por los dos candidatos.

Similar posición se oyó por parte de comentaristas de derecha, algunos de los cuales afirmaron que al no haber habido, por parte de Piñera, una confrontación con las ideas y realizaciones del actual Gobierno, éste estaría obligado a “jugar en la cancha” de la NM.

¿Es verdadero este análisis del resultado electoral? ¿Triunfaron las ideas de Bachelet en vez de las de centro derecha?

El asunto no deja de tener importancia, pues, si el triunfo no fue sino “electoral”, entonces el próximo Gobierno del Presidente Piñera no podrá deshacer las malas reformas impuestas por Bachelet.

Para responder con ponderación a este planteamiento -triunfo electoral vs. triunfo de las ideas- es necesario recordar cómo se presentó el panorama a los electores y cómo estos reaccionaron de frente a lo que se les proponía.

En primer lugar es claro que el candidato Piñera no hizo de su campaña un combate al actual Gobierno. Sin embargo,  el candidato Guillier, que representaba la “continuidad”, lo presentó como “el enemigo”, aquel que acabaría con los logros de la NM.

Por su parte, la misma Bachelet se encargó de mostrar que era Guillier, quien continuaba con  su “legado”. Los actos oficiales, previos a las elecciones, estuvieron organizados de modo a “consagrarlo” como el “delfín”, y ella no desperdició ninguna oportunidad pública para encargarse de que todos lo vieran así.

Finalmente, el Frente Amplio, demonizó a Piñera, como el candidato que privatizaría todo y no gobernaría sino para los ricos.

Todos estos esfuerzos sumados, por parte de las diversas izquierdas, tuvieron como objetivo presentar la elección como un verdadero plebiscito, en donde lo que se votaba era fundamentalmente un SI o un NO a la “retroexcavadora”.

Los electores, por lo tanto, debieron enfrentar esta disyuntiva. Para quienes quisieran su continuidad, era evidente que se debía votar por Guillier. Para quienes no lo querían, era igualmente evidente que deberían votar por el otro candidato.  

¿Quiere esto decir que aquellos que no querían la continuidad del legado, eran todos de derecha?

Para responder, es necesario ver el contenido del “legado” Bachelet. Este significaba el mantenimiento de un Estado que tomaba para sí la responsabilidad de hacer felices a los chilenos. Para alcanzar esta felicidad se debería continuar la nivelación forzada de los chilenos en todos los  aspectos: económico, social, educacional, constitucional, previsional, etc., etc.  El “delfín” llegó a decir que “le metería la mano al bolsillo de los poderosos de siempre”.

En una palabra, era el ideal socialista de un Estado omnipresente produciendo la igualdad, como suprema aspiración de la sociedad.

¿Qué propuso la otra candidatura?

En realidad no fue mucho lo que propuso, sin embargo todo el País sabía que era la continuidad de lo que Piñera había realizado en su mandato anterior. Y, éste era, en lo esencial, promover el rol subsidiario del Estado.

En conclusión, lo que triunfó fue el concepto de un Estado moderado, favoreciendo la libertad de los particulares y de las instituciones intermedias –comenzando por la familia- y actuando sólo en aquello que los particulares no puedan desarrollar por sí mismos. Afirmar entonces, como hace el Gobierno, que el triunfo de Piñera fue meramente “electoral” constituye, no sólo una falsedad, sino lo contrario de aquello que afirmaban ayer.

En consecuencia, el próximo Gobierno tendrá la obligación de atender a este anhelo que lo hizo subir al poder. El respeto a  las instituciones intermedias, comenzando por la familia la natural y cristiana, pues fue esto lo que prefirió el 54% de los votantes.  

Y, para recordar este deber, Credo Chile y todos aquellos que se identifican con las ideas señaladas, deberemos estar vigilantes.

©Credo, pasado, presente y futuro de Chile.

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