¿Se acabó la derecha en Chile?

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Hace exactamente 30 años se dieron dos acontecimientos que pudieron haber cambiado la Historia del mundo.

El primero de ellos fue la rebelión estudiantil contra el régimen marxista chino que tuvo lugar el 4 de junio de 1989 en la plaza Tiananmén.  Ella acabó con un río de sangre, la plaza “de la Paz Celestial” se transformó en la plaza de la represión infernal.

En efecto, la brutal represión tuvo como saldo miles de víctimas fatales y cien mil heridos, acabando hasta hoy con cualquier aspiración a la libertad.

La política de persecución sistemática por parte de los dictadores marxistas de esa infeliz nación a cualquier disensión, de la que hasta la Iglesia Católica es hoy día víctima, tuvo un mensaje claro: “tendrán pan, pero nunca libertad”.

El otro acontecimiento, ocurrido en el mes de noviembre de ese mismo año,  pareció resolverse en sentido opuesto: La caída del Muro de Berlín, el derrumbe de la URSS y la progresiva liberación de las naciones cautivas por esa secta, como los países bálticos, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, etc.

Para muchos optimistas de entonces ambos acontecimientos significaron el fin del comunismo, pues tanto los chinos cuanto los ex soviéticos comenzaron a aceptar el régimen de libre iniciativa y de pequeñas propiedades privadas. Estos mismos espíritus irreductiblemente optimistas auguraban un futuro sonriente, el fin de los debates ideológicos y de los antiguos enfrentamientos de la “guerra fría”.

¿Fue lo que ocurrió?

Pasados 30 años de estos hechos vemos que los pronósticos optimistas erraron completamente sus predicciones. Veamos los hechos de esta misma semana en el panorama nacional.

1.- Che Guevara:

Si hubo un hombre que encarnó la ideología marxista y su acción revolucionaria fue el argentino Ernesto Guevara. Sus orígenes burgueses y su profesión de médico fueron completamente subordinadas a una falsa mística por destruir todo el sistema del cual él era un fruto.

Si la ideología marxista realmente hubiera desaparecido sería natural esperar que este hombre hubiera caído en el olvido más completo después de medio siglo de su muerte en Bolivia. 

Sin embargo, la semana la prensa informó que un Proyecto de Resolución presentado por diputados de la UDI solicitando al Gobierno que “los textos escolares de historia consignen de manera fidedigna los asesinatos cometidos por este personaje oscuro, para que nuestros niños y jóvenes no sean embaucados con falsas figuras heroicas, que no son valorados en su real dimensión, que, en este caso corresponde a la de un criminal de la izquierda latinoamericana”, fue duramente rechazado por el plenario de la izquierda.

No nos consta que se haya presentado por parte de los diputados gubernamentales ningún otro Proyecto de Resolución para condenar los hechos ocurridos en Tiananmén, pero creemos que, de haberlos hecho, habría sido igualmente rechazado por el mismo sector que se opuso a cualquier análisis serio de la historia del “Che”.

2.- Retiro de la Unasur:

Es público y notorio que la creación del pacto llamado Unasur, articulado por el fallecido dictador venezolano Hugo Chávez fue un intento para recrear en América Latina lo que había significado el Pacto de Varsovia en Europa. Es decir, una unión de los países sudamericanos en oposición a los Estados Unidos, a la OEA y a cualquier organismo internacional de que esa nación hiciera parte.

Esta semana también se votó en el mismo Parlamento chileno la desvinculación de Chile de ese organismo que, después de una década de creado, se cae a pedazos por falta de recursos, de apoyo de los países miembros y de frutos económicos reales a sus integrantes.

Igualmente era lógico esperar que hubiera unanimidad por parte de una Cámara “desideologizada” en favor de tal desvinculación, una vez que significaba un gasto para el Estado chileno de decenas de millones de dólares para mantener a una frondosa burocracia, inconducentes asambleas y reuniones ministeriales y de servicios públicos, destructivas de las prioridades nacionales y de la integración regional.

Sin embargo, primó nuevamente la ideología que lo originó. La mayoría de la Cámara de Diputados, defendió la permanencia en la organización.

3.- Sostener al régimen de Maduro en Venezuela.

Para concluir, esta semana también se vio a China y Rusia de la mano, enviando un mensaje de apoyo al dictador marxista de Venezuela y una advertencia a los Estados Unidos para no movilizar sus esfuerzos en pro de la liberación de esa infeliz nación. Declaración que sin duda fue recibida con expresiones de contento por parte de los mismos parlamentarios chilenos que se opusieron al estudio serio del Che y a la salida de la Unasur. Los mismos personeros que probablemente irán a participar del Foro de San Pablo en Caracas en los próximos días.

***

En resumen, pasadas tres décadas de los hechos que auguraron el fin del comunismo soviético y la libertad -al menos económica- de China, lo que vemos en el panorama político nacional es que lo que se acabó no fue el comunismo, sino más precisamente el anticomunismo.

Y cuando en una guerra de ideas desaparece uno de los contrincantes, eso significa el triunfo del que queda, o sea, del comunismo.

Credo; pasado, presente y futuro de Chile

 

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