Santo Padre: Decid una sola palabra

0 53

El anuncio de la visita del Papa para el próximo mes de enero está, con razón, movilizando a las

autoridades eclesiásticas para preparar su recepción. La segunda visita de un Vicario de Cristo a

nuestro país es un verdadero acontecimiento, no sólo para los católicos sino para todos los

chilenos.

Entre esos preparativos, la semana pasada hubo dos diputados católicos, Sres. Van Ryselbrghe y

Norambuena, que anunciaron el envío de una carta a la Conferencia Episcopal solicitando que el

Papa formule una clara condenación al aborto durante su estadía en Chile.

«Si el asesinato de inocentes no es rechazado por S.S. aduciendo por motivos políticos, existirá un

contrasentido que le causará una contradicción a miles de chilenos que ven en la figura de

Francisco I un líder moral para ellos», declaró el diputado Van Rysselberghe.

Por su parte, el Cardenal Ezzati expresó, en sentido opuesto a la solicitud, que el Sumo Pontífice

“no va a provocar ningún tipo de problema. Yo se lo he asegurado en varias ocasiones al

Ministerio de Relaciones Exteriores, hablando con las autoridades que competen, porque vuelvo a

decir: el Papa viene como pastor y no como político“.

¿Quién tiene la razón, el Cardenal o los parlamentarios católicos?

Claramente, el Papa no puede venir como político, como afirma el Cardenal, sino como supremo

Pastor de la Iglesia. Y en este sentido, las declaraciones del Cardenal son exactas.

Pero, ¿Puede un Pastor omitirse de condenar el principal peligro por el cual pasa su rebaño

chileno, con el fin de evitar “provocar ningún tipo de problemas” para el Gobierno de turno?

Evidentemente que no.

Lo que distingue a un político de un Pastor, es que el primero opina en todas las materias y según

su conveniencia del momento, y el pastor sólo en aquellas que son “ratione peccati” (por razón de

pecado) según la doctrina inmutable de la Iglesia.

Ahora, el aborto ha sido siempre considerado por la moral católica, como un pecado grave, “que

clama a Dios por venganza”, pues constituye un homicidio con el agravante de que la víctima es

indefensa e inocente. La aprobación de una ley que instaura ese pecado como un derecho,

constituye un pecado nacional, y es por lo tanto mucho más grave aún, pues en él se encuentra

comprendido todo el país.

Por estas mismas razones, los pastores chilenos han declarado reiteradamente que el proyecto de

aborto presentado por el Gobierno actual constituye la legalización de un crimen. Y han hecho

bien, pues han opinado no “como políticos” sino como “pastores”

De igual modo, el Santo Padre en su visita, debería tener todo el derecho de ejercer su ministerio

de Pastor, respaldando las declaraciones episcopales sobre la ilicitud moral de aprobar el aborto y

condenando cualquier ley abortista.

Más aún, si para no desagradar al actual Gobierno el Santo Padre tuviera que omitirse delante de

este pecado, él estaría no sólo desautorizando a los Obispos chilenos en sus declaraciones, sino

también faltando al papel que según el derecho canónico le corresponde en su calidad de

“suprema y plena potestad de jurisdicción en la Iglesia Universal, tanto en las cosas de fe y

costumbres, como en las que se refieren a la disciplina y régimen de la Iglesia difundida por el

orbe”. (Canon 218)

En consecuencia, en la polémica entre el Sr. Cardenal y los parlamentarios, debemos concluir que

quien tiene la razón, de acuerdo a la propia doctrina católica, no es el Sr. Cardenal, sino los

parlamentarios católicos.

Nuestras vistas se elevan entonces al Santo Padre, y como hijos fieles de la Santa Iglesia le

decimos: “Santo Padre, decid una sola palabra y los inocentes serán salvados de la muerte”.

Credo Chile.cl

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.