Rodeo NO; aborto SÍ

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Coincidiendo con este aniversario de las Fiestas Patrias y las celebraciones que tradicionalmente tienen lugar por esta ocasión, el Senador Girardi anunció la presentación de un Proyecto de ley contra la realización de los rodeos.

El anuncio podría ser considerado intrascendente, tenida cuenta el arraigo que este deporte tiene en la gran mayoría de la población chilena y la gran convocatoria que reúne; siendo el segundo deporte nacional, después del futbol, y cuya convocatoria no necesita de guardias ni de carabineros pues transcurre siempre pacíficamente, convocando familias de todos los estratos sociales.

Más aún, se podría argumentar que el Senador Girardi incurre en una grave contradicción, toda vez que él es un activo promotor del proyecto de aborto y de la iniciativa de eutanasia.

Explicar esta contradicción alegando un mero deseo de figuración, parece poco convincente, una vez que a este personero no le falta micrófono ni espacio en los medios. Es necesario entonces buscar la “razón” de esta iniciativa en sus postulados ideológicos, los cuales son claros en su trayectoria pública.

Girardi tiene un anhelo igualitario que va más allá de la mera igualdad socio económica entre todas las personas, sostenida por los comunistas. Él considera que existen otras desigualdades, más profundas, que también se deben erradicar; entre ellas, la desigualdad existente entre todos los seres vivos: hombres, animales y vegetales.

De acuerdo a lo sostenido por él en la discusión del proyecto de identidad de género, “(este proyecto) nos permitirá discutir en el Congreso Nacional, dentro de algunos años, los lazos indisolubles que nos relacionan con el resto de los seres vivos, de los que nos hemos separado, a los que vemos como cosa separada, a los que no sentimos parte de la naturaleza, la que estamos destruyendo de la misma manera como lo hicimos durante siglos con quienes tenían colores, visiones, religiones, convicciones y orientaciones sexuales diferentes. (…) A mi entender, este es un paso terapéutico para la sociedad chilena. Y espero que ella siga evolucionando, pues falta mucho más.” ([i]).

En otras palabras, se trata de acabar con toda diferencia que existe entre los animales racionales, -seres dotados de un alma espiritual inmortal, creados a la imagen y semejanza de Dios y con el fin de gozar eternamente de su visión- con el resto de los seres vivos; animales y vegetales.

De acuerdo a esta “lógica”, lo que Dios mandó al hombre en el Génesis,  “Llenar la tierra y someterla”. “Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.”, constituye una versión “opresora” sobre el resto de los seres vivos, y, por lo tanto, debe ser erradicada, para dar lugar a una relación igualitaria entre hombres, animales y vegetales.

De este modo, al igual que se debe prohibir el rodeo, también se debe acabar con los zoológicos, con la experiencia científica en animales, con el cautiverio de las gallinas en jaulas, o de otros animales y aves para la entretención o alimentación de los hombres. En una palabra, es la proclamación de los postulados de la Revolución Francesa, “igualdad, fraternidad y libertad”, pero no entre nobles y plebeyos, sino entre hombres y animales.

Y, como estos últimos aún no han tomado conciencia de su explotación, o no tienen los medios de expresarla debidamente, el Senador Girardi se hace su portavoz: “animales unidos, jamás serán vencidos”.

Vendrá luego, de acuerdo a sus mismas utopías, la hora en que los vegetales, también declararán similar revolución, y de este modo se llegará a acabar con la última desigualdad establecida por Dios en la Creación, a la espera de que algún nuevo Girardi reivindique el derecho de las piedras. Será el reino del demonio, todos iguales, en un mundo de seres completamente libres y “fraternos” (imagínese la fraternidad entre leones y hombres!).

Si el lector me pregunta por qué entonces el Senador no respeta la vida también de los seres humanos en gestación, la respuesta es cruel. Es que éstos últimos son la única especie peligrosa, pues contamina, domina y tiene afán de lucro. Todo lo cual constituye el único mal de los seres vivos.

Como Ud. ve, estimado lector, detrás de la prohibición del rodeo se esconde una verdadera herejía, es el panteísmo.

Credo Chile


[i]  Diario de Sesiones del Senado, Publicación Oficial, LEGISLATURA 361ª, Sesión 87ª, en martes 21 de enero de 2014, Ordinaria.

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