Requiem para la izquierda moderada

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El resultado de las elecciones de este próximo domingo pertenece al campo de lo incierto. Y, sobre lo incierto, es vano escribir. Sin embargo, en función de lo que ha sido el período pre electoral, algo se puede prever de lo que será el post electoral.

En efecto, salga quienes salgan electos para ocupar los cargos del Ejecutivo y Legislativo, una cosa ya quedó sentada en el panorama nacional: la muerte de la izquierda moderada.

La frase lapidaria del Jefe de la candidatura de la “Nueva Mayoría” –pronunciada esta semana pasada-, de que la “La Concertación no suma en lo electoral, porque ya dejó de existir”, constituye una gran verdad.

Por otra parte, la candidatura DC más parece el paseo de un fantasma por el escenario político. Ni los propios correligionarios piensan en un resultado digno, al punto que lo que se discute en la DC es saber si ellos saldrán a apoyar a Guillier antes, durante, o un día después de las elecciones. Triste opción.

Ahora, ¿qué fue la Concertación, sino el intento de constituir una izquierda moderada que transformase al país culturalmente, según los criterios gramscianos, sin tocar en las superestructuras económicas del malhadado capitalismo?

Pero, la muerte de la izquierda “moderada”, dio a luz a un nuevo engendro político que se creó en este período pre electoral, una extrema izquierda con distintos “matices”, que van desde un Gullier conducido por el PC, de un Navarro bolivariano, pasando por un Arlés y llegando a una Sánchez, versión nacional del Podemos español.

El punto común de todo este engendro de izquierda radical es su total rechazo a la Concertación. La frase de Beatriz Sánchez, “el adversario no son los hipotéticos cuatro años de gobierno de Piñera, sino los últimos 30 años del modelo”, es todavía más radical que la del comunista asesor de Guillier.

Entonces, cualquiera sea el resultado de las elecciones de este domingo, lo que tendremos después de que los nuevos electos asuman sus respectivos cargos, será una batalla ideológica en donde lo que se llamó “la centro izquierda” o “Concertación”, habrá dado lugar a una extrema izquierda.

Y, como lo propio de la extrema izquierda es tildar de “amarillos” a quienes no se identifiquen de modo incondicional con la lucha del proletariado, los pocos DCs o ex Concertacionistas que hayan sobrevivido y se les ocurra proponer acuerdos, serán rápidamente silenciados por quienes tendrán el control de la izquierda extrema.  Así, se constituirá un “Comité de Salud Pública” que tildará de “sospechosos” a todos los moderados.

Por lo anterior, el post 19 de noviembre se anuncia confrontacional y cargado de ánimos refundacionales. La retroescavadora parecerá un juego de niños delante de las reformas que esta nueva izquierda pretenderá imponer.

Quizá algún lector optimista -y en la derecha son legión-  nos objete que como lo más probable es que sea electo el candidato de centro derecha Sebastián Piñera, estos vaticinios  no son objetivos.

A este nuestro lector optimista,  respondemos que el País no se dirige sólo por decretos presidenciales o iniciativas del  legislativo, sino principalmente por las más profundas aspiraciones de sus habitantes. Y cuando,  entre muchos de ellos, existe un ánimo de extremar las transformaciones a su paroxismo, será difícil que el País no sea arrastrado más a la izquierda, a no ser con una posición igualmente clara en el sentido opuesto.

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Si Ud. nos preguntara si consideramos mala esta polarización, con sinceridad le respondemos que no la consideramos negativa. Al contrario, creemos que ella significa clarificar las posiciones, y nada peor en política que los falsos acuerdos y los consensos equívocos.

En realidad hay  polarizaciones  buenas y sanas. Estas son las que dividen al bien del mal, a la virtud del vicio y a la verdad del error. Lo que en materia política se debe traducir, las polarizaciones entre el anti comunismo y el comunismo, entre la iniciativa privada y el estatismo, entre el respeto al derecho de nacer y el aborto.

Muriendo la izquierda moderada, lo que en el fondo muere, son las terceras posiciones, las kerenskianas, aquellas que hicieron posible que hoy Chile volviera nuevamente a encontrarse en las vísperas de un nuevo Lenín.

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¿Pensará así el candidato de la “centro derecha”? Su posición probablemente dependerá del resultado que tenga la candidatura que se encuentra a su derecha…

 

Credo, pasado, presente y futuro de Chile.

 

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