¿Quién inspira el proyecto de aborto libre?

145

En el debate relativo al derecho del aborto existe un gran ausente. Los derechos del Creador.

En efecto, se habla de los derechos de la mujer a su cuerpo o de los derechos del niño por nacer, pero pocos, o casi nadie, habla de los derechos de Dios.

Ahora, el principal ofendido con el aborto, no es la mujer que lo practica, ni el niño en gestación que lo sufre, sino, principalmente, Aquel que le infunde  la vida y que, como tal, es el único que con justicia puede decidir sobre la vida o la muerte de la creatura.

Un pintor o un escultor pueden destruir sus obras de arte, y en ello no hay ningún crimen, pues ellas le pertenecen en cuanto salidas de sus manos. Pero la vida humana no sale de la mano de ningún otro ser humano. Destruirla es, por lo tanto, no sólo un crimen en contra de la obra, sino un robo contra el divino Artista.

Se entiende que ateas y materialistas, como parecen ser las diputadas que esta semana presentaron un proyecto de aborto libre hasta las 14 semanas de gestación (en su lógica, no se consigue saber por qué no lo hicieron hasta el parto). Ellas no creen en Dios y se consideran propietarias de unas vidas que no les pertenecen.

Lo que no se entiende es cómo puede haber personas que digan creer en la existencia de un Dios eterno y creador y, al mismo tiempo ser favorables al aborto.

Sin embargo, en ambos casos, tanto del ateo cuanto del creyente, el aborto es una gravísima injusticia.

El ateo, al negar la existencia de un ser superior, afirma que todos los seres son enteramente iguales. ¿Cómo? Entonces, ¿puede un igual disponer de la vida de otro igual? ¿En virtud de qué principio? ¿Sólo porque es pequeño, indefenso y no se le ve, ni se le oye? ¿O porque no me conviene su existencia?

Si se responde por la afirmativa, delante de cualquiera de estas interrogantes, se cae en la ley de la selva. Manda el más fuerte. Ahí está la principal de las contradicciones de los comunistas igualitarios y abortistas.

En el segundo caso, de los que creen en Dios, la contradicción es tan evidente que no nos detenemos en demostrarla.

En realidad, si se desconocen los derechos del Creador, las consecuencias son inmediatas: o se cae en la ley del más fuerte, (en este caso la mujer que mata a su creatura); o se cae en la más irracional de las contradicciones: el Artista existe pero no se interesaría por sus obras de arte, no obstante “creadas a su imagen y semejanza”.

Si el País se encamina por la senda de estos absurdos, no hay mal que no se deba prever.

¿Exageramos?

De ningún modo. Una de las promotoras de la iniciativa pro aborto libre, la diputada Camila Rojas, acaba de escribir sus opiniones al respecto del feminismo en el libro, “Mayo feminista, La rebelión contra el patriarcado”.

En el escrito, la parlamentaria invoca como su inspiradora a la teórica comunista de inicios de la revolución bolchevique, Alexandra Kollontay.

¿Qué sostenía esta teórica feminista de inicios del siglo XX?

“… el proletariado debe considerar el papel social y psicológico del sentimiento de amor, (…) no en el dominio de las relaciones matrimoniales y de la familia, sino los que contribuyen al desenvolvimiento de la solidaridad colectiva”.

Es decir, el fin de la familia, el amor libre o “solidario” y “colectivo”, las guarderías infantiles del Estado para los frutos de esas uniones, entre otras “conquistas”.

¿Cuál fue el resultado de esa ideología?

El caos absoluto, la promiscuidad sexual más descarada, la desintegración de la familia, el abandono de los hijos habidos en esas uniones, la prostitución masiva, la gran cantidad de embarazos sin progenitor, la extensión de las enfermedades venéreas, abortos y divorcios, la naturalidad con que se practican las violencias e inmoralidades más extremas. A eso se le llamó la política del “vaso de agua”, por la cual se entendía que las relaciones sexuales debían ser tan espontáneas y banales cuanto tomarse un vaso de agua.

Llegado al poder el dictador Stalin tuvo que corregir los desastres producidos por esta política feminista de Alexandra Kollontai e intentar dar cierta solidez a la familia. Sin embargo tanto el divorcio cuanto el aborto continuaron libres. Y la violencia revolucionaria llegó hasta el delirio.

Pasado un siglo de esas políticas, Rusia hoy es uno de los países en que disminuye en número más rápidamente la población y en que la esperanza de vida es 10 años menor que la media de la Unión Europea.

Ese será nuestro futuro de seguir estas diputadas postulando la misma ideología de los bolcheviques de 1917, ante la atonía de gran parte de las demás corrientes de opinión.

No, no exageramos, de esta propuesta nos vendrán todas las lacras sociales como inevitables consecuencias. Y los que hoy son escépticos de que eso puede suceder serán de los más dóciles a toda esa brutalidad.

Para su conocimiento, las parlamentarias firmantes del proyecto de aborto libre son: Camila Rojas (IA), Camila Vallejo PC), Karol Cariola (PC), Maite Orsini (RD), Natalia Castillo (RD), Gael Yeomans (IL), Claudia Mix (Poder), Daniella Ciccardini (PS), Emilia Nuyado (PS), Marisela Santibáñez (PRO), Loreto Carvajal (PPD) y Cristina Girardi (PPD).

Credo; pasado, presente y futuro de Chile

Déjanos tu opinión

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.