Psicosis ambientalista y nuevo socialismo

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General Maurão, Vicepresidente del Brasil recorrió la Amazonia

Los incendios ocurridos en la región de la Amazonia brasileña en esta semana hicieron patente la aparición de una nueva psicosis mundial: el ambientalismo. Y, como solución a esta nueva enfermedad, una receta universal: detener el crecimiento y el desarrollo humano.

Pasemos a la consideración de los hechos.

Desde que asumió el Presidente Bolsonaro, a comienzos de este año, comenzó una presión internacional con la preocupación por la supuesta deforestación de la región amazónica que posee ese país. Esa preocupación adquirió ribetes de drama por ocasión del reciente incendio.

De acuerdo con los artífices de esa psicosis, entre los cuales los presidentes de Europa y la mayoría de los medios de comunicación occidentales, la zona amazónica sería el “pulmón verde del mundo” gracias a la extensión de vegetación. Luego “deforestarlo” significaría que dejaríamos de respirar en poco tiempo más.

De ahí que la cumbre que se desarrolló este fin de semana incluyera, a petición de Macron la salvaguarda de la región, “de nuestro Amazonas”, como declaró de modo bastante colonialista el presidente galo.

Como los chilenos no podemos quedar atrás, también en esta semana la prensa informó de la deforestación de pedazos de Chiloé. En el caso nacional, tal deforestación, sería ilegal y pondría en peligro la existencia de las lluvias en la zona.

A lo anterior se sumó un fallo del Tribunal Ambiental de Valdivia, con jurisdicción desde Ñuble a Magallanes, que acogió la reclamación interpuesta en contra de la resolución del director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) que calificó favorablemente el Proyecto Tronaduras, de Minera Invierno. El fallo consiguió detener las enormes inversiones para el aprovechamiento minero de zonas inexplotadas en la Región de Magallanes.

En la justificación del voto de oposición a la resolución, el Ministro Hunter sostuvo que “el objetivo de la Ley N° 19.300 consiste, precisamente, en compatibilizar el ejercicio del derecho a desarrollar actividades económicas, y el derecho a vivir en un medioambiente libre de contaminación”.

Al respecto de la resolución judicial, los trabajadores reaccionaron con verdadera indignación: “Como ‘inexplicable’ e ‘irracional’ calificaron los trabajadores directos e indirectos de Mina Invierno, la resolución dictada por el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia que anula la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable del proyecto tronaduras de la empresa minera y que en la práctica da paso a que se concrete el anuncio de la compañía de paralizar sus operaciones en noviembre próximo”.

“A través de una declaración pública, los trabajadores del carbón fueron radicales en su postura y fustigaron con fuerza el dictamen señalando: ‘rechazamos y repudiamos esta forma extraña de hacer justicia, en un Tribunal a más de 2.000 kilómetros y con jueces que no saben de minería ni paleobotánica”.

Similar indignación ha suscitado en las autoridades brasileñas el llamado a la “internacionalización” de la Amazonia, en base a mentiras, simplismos y alarmas infundadas.

Así, el vicepresidente de esa enorme nación, general Mourão, escribió en un twitter: “¡La Amazonia brasileña está segura! Viví allá y sé lo que sin los incendios en períodos de sequía. Transformarlos en crisis, olvidando las tragedias que el fuego causó en los Estados Unidos y en Europa, es mala fe de quien no sabe que los pulmones del mundo son los océanos, y no la Amazonia”.

En coherencia con las declaraciones anteriores ya se había pronunciado el conocido científico brasileño, Prof. Luiz Carlos Molion. El Prof. Molion es meteorologista, investigador por la Universidad Federal de Alagoas (UFAL), PhD en Meteorología y post doctor en Hidrología de Florestas.

Molión, en una conferencia refutando los fundamentos científicos de la Encíclica “Laudato Sii”, había manifestado que: “el clima varia por causas naturales; los ‘eventos extremos’ siempre ocurrieron; el CO2 no controla el clima global y es el gas da vida; sin el CO2 se acabarían las plantas, los animales y los hombres; sin energía, inclusive la nuclear, los países pobres no saldrán de la pobreza. El renombrado profesor Molión concluyó que es muy preocupante que el Papa defienda en la Encíclica un gobierno mundial para controlar las emisiones de gas”.

La suma de las declaraciones y fallos judiciales en contra de la explotación minera, así como la multiplicación de leyes “ambientalistas” y la supervaloración de la vida en pobreza de los pueblos originales, nos llevan a concluir que se está promoviendo el clima ideal para la aceptación de las ideas del comunismo, bajo ropajes verdes.

La antigua consigna, “Proletarios del mundo entero, uníos”, está siendo cambiada por “indios, animales y árboles del mundo entero, uníos”. ¿Unidos contra quién? Ayer contra la burguesía, hoy contra la humanidad que quiere progresar. ¿Para implantar qué? Ayer el socialismo de Estado. Hoy el fin del Estado y una forma de vivir igualmente pobre para todos.

En resumidas, el triunfo del comunismo, con ropajes verdes.

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