Conjeturas sobre el Gobierno

Conjeturas sobre el Gobierno

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Es natural que esta semana, al comenzar el nuevo Gobierno, podamos hacer algunas conjeturas de su desempeño. Lo hacemos desde la perspectiva de nuestra línea editorial, a partidaria, interesada solamente en la preservación de los pilares de la civilización cristiana en nuestra Patria, a saber:

el respeto a nuestras tradiciones; a la familia –como célula básica de la sociedad- y al estímulo de la iniciativa privada y a su fundamento, que es el derecho de propiedad.

Comencemos por decir que el Gobierno recién asumido tiene a su favor el cansancio y el rechazo al Gobierno anterior, cuyo desempeño, a bien decir, no contentó ni a “griegos ni troyanos”. Esto le concede al nuevo gobierno una simpatía a priori, basada en la esperanza de que éste cambie las reglas que estableció el anterior, y que así saque al País del estancamiento en que se encuentra.

¿Pero será esa simpatía apriorística compartida por todos?

Ciertamente que no. Si hay un “legado” que el Gobierno de la NM nos dejó, es la radicalización de las izquierdas.  El hecho de que todas éstas se estén uniendo para conformar una lista “unitaria” que conquiste la mesa directiva de la Cámara de Diputados, es una clara señal de cómo actuará durante el próximo Gobierno.

Por su parte, las directivas del PC y del Frente Amplio ya está haciendo cuentas alegres con los movimientos civiles tipo, “No+AFP”, “CAM”, “AC”, etc, para una articulación desde “la calle”, que obviamente estará destinada a hacer inviable el desempeño del próximo Gobierno.

Y si el Gobierno comienza en medio de este ánimo de opsición, nada lleva a creer que esta disposición, de negarle “pan y agua”, vaya  cambiar con el tiempo.

Hasta aquí estamos dentro de los hechos conocidos y públicos. Pasemos ahora a las conjeturas.

Frente a esta situación, ¿Qué hará el Gobierno?

Él sólo podrá hacer dos cosas, diría el “consejero Acacio”: enfrentar la oposición, intentado imponer importantes “reformas a las reformas”. O, en sentido opuesto, llegar a acuerdos con la parte más “moderada” de ella, y hacer reformas tan tímidas que terminen, en la práctica, asumiendo “el legado” Bachelet.

Hasta ahora ha habido señales contradictorias. El nombramiento de los nuevos Ministros, en general, han sido de corte más confrontacional, principalmente en los cargos de RREE y Educación. Sin embargo, al mismo tiempo, el novel Ministro de Educación, anunció ante la Sofofa  que “la política me ha puesto en el mismo bote que el Frente Amplio… y debemos remar para el mismo lado”. “La gratuidad llegó para quedarse“(el legado).

Similar posición asumió el nuevo Ministro del Interior respecto al aborto: es ley y debemos respetarla, (el legado). Y el mismo Presidente anunció, la semana pasada, que su Gobierno apoyará la ley de Protección de Identidad de Género, pero no para menores de edad, (el legado).

Mientras tanto, ninguna nueva autoridad dice una sola palabra sobre indultos a militares presos y enfermos en estado terminal (el legado); ni tampoco se anuncia el retiro del Embajador de Chile en Cuba por el agravio a los dos parlamentarios.

Todo este conjunto de declaraciones y actitudes muestra que el Gobierno ya optó por la política de los acuerdos y no del enfrentamiento.

Pero, ¿lo conseguirá? Las disposiciones consensuales del ministro Varela en Educación o Larraín en Justicia, ¿conseguirán ablandar a los fundamentalistas como Boric, Jackson y Cia.?

Pensamos que no existen ningún precedente que pueda indicarnos que sí. Y que, por el contrario, todos los antecedentes indican que, por más que el Gobierno ceda, nunca los del Frente Amplio se sentirán en “el mismo bote” que Varela.

Siendo así, ¿a quién podrá recurrir el Gobierno para ampliar su base de sustentación, una vez que ella no es ni muy amplia, ni tan mayoritaria?

Nuevamente el Gobierno tendrá dos posibilidades. La primera será apelar al País, al trabajador sensato, a la dueña de casa, al hombre de la calle y mostrar que, a pesar de que él está queriendo trabajar por ellos, la oposición no le está permitiendo gobernar con tranquilidad. De este modo, el Gobierno de Piñera podrá alcanzar una sintonía nacional que no alcanzó en su primer gobierno y podrá, al mismo tiempo, dejar una precedente favorable a un próximo gobierno de su misma orientación. Será una opción más bien confrontacional.

La segunda opción, será intentar sumar a su Gobierno a los DC “moderados”. En este caso, quizá ellos consigan gobernar con mayor apoyo, pero a la larga estarán preparando un próximo Gobierno DC, que no hará otra cosa -como sabemos por lo sucedido durante medio siglo- que preparar nuevamente el regreso de la NM, y esta vez mucho más radicalizada, una versión Maduro.2.

¿De qué nos sirve hacer estas conjeturas?

Ellas nos permitirán ir viendo, en el juego siempre variable de las cosas políticas, hacia qué lado se mueven los acontecimientos, e ir así pudiendo hacer un juicio más ponderado y profundo sobre ellos. Lo que en definitiva no nos hará un juguete de las circunstancias, sino observadores críticos, para el bien del País.

©Credo, pasado, presente y futuro de Chile.

 

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