DC: “La maldición de Chile”

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Recuerdo que hace muchos años atrás, conversando con el Profesor Plinio Correa de Oliveira sobre temas de Chile, él hizo esta afirmación que me impactó por su fuerza y veracidad: “La Democracia Cristiana es la maldición de Chile”.

La lapidaria sentencia me vino nuevamente a la memoria por el voto de la Presidenta de ese Partido a favor de la legalización del aborto, en las tres causales, decidiendo así la votación en la Comisión en favor de la matanza de los inocentes.

No hubo dentro de ese Partido, después de esta votación, ninguna voz disidente ni escandalizada por la actitud de su presidenta. A todos les pareció normal que ella aprobara la ley que pondrá fin a la seguridad del derecho de nacer.

Como tampoco hubo sorpresa ni escándalo cuando los dos diputados del mismo Partido DC, Torres y Silber, decidieron el voto favorable en la respectiva comisión de la Cámara de Diputados.

Esta “normalidad” en aceptar una actitud tan opuesta a todos los preceptos de la moral cristiana, en un Partido que enarbola su nombre, impacta por la contradicción.

Más aún, la misma Senadora Goic, hace precisamente 10 años atrás, se comprometió públicamente a “rechazar todo proyecto de ley que acepte o suponga cualquier tipo de práctica abortiva”, como oportunamente lo recordó el diputado José Antonio Kast.  ()

¿Cómo explicar entonces que personas que aparentemente no perdieron el uso de razón, puedan aceptar con tanta tranquilidad semejante absurdo?

La respuesta se encuentra en el ADN de la mentalidad de la DC. Ella nació como una colectividad que rechazaba la doctrina católica tradicional en materia de condena al comunismo como “intrínsecamente perverso”, para adoptar la posición de la “mano extendida” y del “diálogo” con los enemigos de la Iglesia y de la civilización cristiana en Chile.

Por esta misma razón, sus dirigentes estuvieron a punto de ser expulsados de la Acción Católica en que militaban, por Monseñor Salinas,  entonces Director de la asociación católica. Si no fuera por la mediación de Obispo de Talca, Monseñor Manuel Larraín, la DC no habría visto la luz en el panorama político nacional.

Posteriormente, en 1948 en entrevista al diario comunista “El Siglo”,  su principal mentor Eduardo Frei Montalva, pronunció su célebre sentencia: “Hay algo peor que el comunismo, es el anticomunismo”. ()

Con esta filosofía política, él mismo y su Partido llevaron a Chile al socialismo marxista de la UP, tal como lo previera con tres años de antecedencia el libro prohibido, “Frei el Kerensky Chileno”, del cual sólo se salvó por la reacción cívico militar del 11 de septiembre del  73.

Sin embargo, las generaciones “juniores” DC nada han cambiado en su posición de aliarse con todos los enemigos de la Iglesia y rechazar lo que parezca enfrentamiento al mal y al error. Hoy ya no se trata de conducirnos al socialismo, ya hacen parte de un Gobierno con la lideranza del propio Partido Comunista.

Sin embargo, la “maldición” DC no se ha limitado a abrir nuevamente las puertas a estos enemigos de la Iglesia y de la Patria. Ellos también se han sumado, cuando no liderado, la destrucción de la institución básica de nuestra sociedad, que es la familia.

Así, fue gracias a dos parlamentarios DC que Chile hoy tiene unos de los divorcios más expeditos y funestos de todas las legislaciones modernas, transformando la indisolubilidad conyugal en una especie de quimera inalcanzable.

No contentos con esto, han apoyado el proyecto de Unión Civil de homosexuales y el “matrimonio” entre personas del mismo sexo con derecho de adopción de menores. Y, finalmente, en esta semana que pasó sellaron la suerte de miles de niños por nacer en nuestro suelo, al abrir camino al aborto.

 

Cediendo para no perder en todos los campos y materias, han llegado al total relativismo y han constituido poderosa palanca para llevar a nuestra patria al abismo en que se encuentra.

He ahí la “maldición”. Muchos chilenos aún confian en el nombre y en el apoyo que por décadas recibieron –de modo público o silencioso– por parte de connotadas autoridades eclesiásticas, y siguen pensando ingenuamente que este partido se inspira en las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

Nada más opuesto a la verdad. Será necesario recordarlo por ocasión de las próximas elecciones legislativas. En especial, la prohibición pontificia de apoyar a cualquier candidato que haya votado en favor del aborto ().  Desde ya en Goic, Silber y Torres.

 


  1. Acuerdo de “Parlamentarios por la Vida”, agosto, 2016. https://mobile.twitter.com/joseantoniokast/status/774401483882323969/photo/1
  2. “En 1948, mientras se discutía la Ley de Defensa de la Democracia, propuesta por el Presidente Gabriel González Videla, que, en el marco de la naciente Guerra Fría, se proponía ilegalizar al Partido Comunista, Frei emitió una declaración, en una entrevista concedida al diario “El Siglo”, que fue recordada posteriormente en diferentes contextos: ‘Hay algo peor que el comunismo, esto es, el anticomunismo’”. Cfr. “Eduardo Frei Montalva: Fe, política y cambio social, BIBLIOTECA DEL CONGRESO NACIONAL DE CHILE . 2013”. Cfr.
  3.  «En el caso pues de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, “ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto“». Juan Pablo II, enc. Evangelium Vitae, 73

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