Pan y Circo y el Festival de Viña del Mar

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Habíamos pensado dedicar estas líneas al impasse ocurrido entre la DC, el PC y Cuba. Sin embargo, son ya tantos los años que el comunismo está instalado en esa infeliz nación, y tantas las veces que la DC chilena ha querido parecer anti comunista, para terminar “kerenskianamente” de la mano con ellos, que el tema tiene algo de demasiado visto.

Preferimos entonces dedicar nuestra atención a un tema más “serio”, el Festival de Viña del Mar. Y decimos más “serio” pues sus consecuencias ciertamente serán más profundas que las del referido evento político.

Muy probablemente Ud. haya oído la conocida expresión: “Pan y Circo”, del poeta romano Juvenal, del siglo I. Ella describía la táctica de algunos de los emperadores, de conceder trigo y entradas para el circo, con la solapada intención de mantener a los ciudadanos alejados del mundo público.

¿Qué relación tiene esta situación con el Festival de Viña?

Desde hace ya varios años, y cada vez con más insistencia, el referido Festival va dando más importancia a la sátira que a lo propiamente artístico, pues de esto último no queda ni rastro. Y la propia sátira se va haciendo cada vez más ordinaria y procaz, e incursionando en temas políticos con sabor a lucha de clases.

Como el evento es proyectado por los canales de TV a todo el País y en horario estelar, él se ha transformado en una especie de ventana donde los chilenos, de cualquier edad, se dan cita para ver cada vez menos arte y para oír cada vez más groserías.

En esta oportunidad, se innovó en el mal gusto con presentación caricaturizada contra las instituciones de las FFAA.

De acuerdo a la particular visualización del cómico Juan López, que a lo largo de más de una hora se dedicó a cuestionar las instituciones de la defensa nacional, ellas no pasarían de asaltantes, preocupados de sus propios intereses, aferrados a criterios “clasistas y discriminatorios”.

Su visión contrasta diametralmente con la opinión generalizada que el pueblo chileno, tiene sobre las FFAA.

En efecto, en los mismos días en que este personaje se burlaba de las instituciones armadas, la empresa de sondeo público CADEM informaba que el 72 % de los encuestados aprobaba la gestión del Ejército en los recientes incendios forestales. Y que esa aprobación llegaba al 92% con relación a la actitud de los carabineros, institución que el mencionado “cómico” también debe considerar “discriminatoria”.

En la misma encuesta se informa que la aprobación de la Presidente Bachelet en la misma semana, era del 18%. Pero, claro está, ella no sería objeto de chistes por parte del “respetuoso” cómico.

Surge entonces una pregunta al respecto de esta situación. ¿Cómo puede ser que el 72% de los encuestados apruebe la gestión del Ejército y toda la audiencia del Festival se ría con las burlas contra esa misma institución?

La respuesta es más simple de lo que parece. Cuando una persona es encuestada, ella responde de acuerdo a lo que personalmente piensa, sin ser influido ni por la masa, ni por el entrevistador.

Al contrario, el Festival es eminentemente un fenómeno de masa. Allí las personas no reaccionan de acuerdo a sus propias convicciones ni a sus razones, ellas se dejan arrastrar por lo que la “masa” aprueba o rechaza.

Lo más grave del asunto es que esta escenografía termina dando una falsa imagen de Chile, por la cual, aquellos que constituyen la parte más vulgar de la sociedad, se transforma en una especie de falsa elite, un “jet set” nacional, premiados con “gaviotas”.

Al respecto, el Papa Pio XII, dirigiéndose a la Nobleza Romana, esa sí una nobleza auténtica y cristiana, le decía: “En sí no es difícil mantener en el pueblo la religión y las sanas costumbres, cuando las clases altas van delante con su buen ejemplo y crean condiciones públicas que no hagan desmedidamente gravosa la formación de la vida cristiana”.

Al contrario, cuando el “jet set” da estos pésimos ejemplos y se burla de aquello que forma parte de las instituciones más sagradas de nuestra nación, entonces, los frutos serán precisamente los contrarios.

Para concluir, en el Circo Romano, los emperadores sacrificaban la vida de los cristianos para servir de entretenimiento a la masa. En esta semana que pasó, los responsables del Festival de Viña sacrificaron los principios cristianos con el mismo objetivo.

Sólo que de la sangre de los mártires, brotaban, por causa de la gracia de Dios, nuevos cristianos. De la burla y del escarnio de la virtud, no puede brotar sino todas las pasiones desordenadas y desbordadas que darán origen a las peores consecuencias.

Credo, pasado, presente y futuro de Chile.

 

 

 

 

 

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