Padre y madre: ¿Un tema ideológico?

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¿Quién iba a pensar que llegaríamos a discutir si tener un padre y una madre constituye un preconcepto ideológico conservador?

¿Y que la mayoría de la Cámara de Diputados -con 31 votos de la llamada “centro derecha”- iba a apoyar la adopción de parejas homosexuales, afirmando que ello favorecía el “interés superior del niño”?

O sea, para la mayoría de los parlamentarios chilenos, el no tener un padre y una madre, sino dos padres o dos madres es completamente indiferente para su formación, “lo importante es el cariño que ellos reciban”.

Hasta aquí lo que se votó en la Cámara de Diputados y que pasó al Senado.

Sin embargo, contra la opinión de los Honorables, resulta que la naturaleza nos enseña que los niños vienen a la vida por la unión de un hombre y una mujer, y que aparte de esta unión no hay ninguna posibilidad natural de que se pueda gestar una nueva vida.

Si el niño viene exclusivamente de esa unión esponsal, es natural que su formación le corresponda a su padre y su madre y, a falta de ellos, a quienes se parezcan más a un padre y una madre, es decir, los padres adoptivos.

¿Cómo dos homosexuales o dos lesbianas podrían cumplir esos “roles” de padre y madre?

Lo anterior es tan primario que hasta ahora nunca se discutió esta evidencia.

Obviamente que aquí se está jugando con el concepto del “interés superior del niño”, para dar cabida al “derecho al niño”.

Ocurre que las uniones homosexuales, sean ellas de hombres o mujeres, están condenadas a la esterilidad y en consecuencia a la soledad perpetua. Esta situación crea en esas uniones la necesidad de contar con algo o alguien que los entretenga. Por este motivo era característico, hasta hace poco tiempo atrás, que los homosexuales se rodeasen de animales domésticos.

Ahora sus exigencias subieron de tono. Ellos quieren ser acompañados también por niños y no quieren que en esta materia se los “discrimine”.

Pero, si el tema es “no discriminar” a las uniones homosexuales, quiere decir que el “interés superior del niño” queda supeditado al primer objetivo.

En este sentido es curiosa la declaración de un diputado UDI respecto a su posición favorable a la adopción homosexual. Para él, la diferencia entre la izquierda y la derecha en esta materia, es que la izquierda lo quiere todo y de inmediato y la derecha, según él, lo va aprobando de a poco. Por eso mismo tiene sus “reparos” al “matrimonio igualitario” de inmediato.

En realidad el tema es una espiral de exigencias contrarias a la ley de Dios y a la institución de la familia y del matrimonio que Él mismo instituyó como un sacramento: “Lo que Dios unió, no lo separe el hombre”.

La institución que está quedando cada vez más “fuera de la ley” es la familia natural y cristiana. Y la institución que sustenta la base moral y religiosa de ella, es decir la Iglesia Católica, también está siendo objeto de clara persecución.

Prueba de ello es que los mismos parlamentarios que en pro del “interés superior del niño” aprobaron la adopción por parte de homosexuales, pocos días antes, por la misma razón, aprobaron la obligatoriedad de violar el secreto de confesión por parte de los sacerdotes.

O sea, no se puede discriminar a los homosexuales, pero sí se puede y se debe discriminar a los religiosos.

Así se llegará por etapas, conforme a los métodos del parlamentario UDI, a considerar que el peor discriminador es el Autor de la Ley y el Creador de los hombres a su “imagen y semejanza”.

De eso no estamos muy lejos.

Credo; pasado, presente y futuro de Chile.

Para mayor información sobre el tema recomendamos la lectura de https://www.tfp.org/children-no-voice-right-adoption-homosexual-partners/

 

 

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