Los kerenskys del Aborto y de la homosexualidad

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No hay duda de que la principal institución para resistir a la embestida de los lobbies abortista y homosexual es la Iglesia Católica.

Ella no sólo tiene la experiencia y el conocimiento de las almas y de las psicologías humanas, sino que además ha explicitado a lo largo de los siglos todo un cuerpo de doctrina moral que, a partir de las enseñanzas de Nuestro Divino Redentor, constituyen un poderoso muro de contención contra los vicios morales y las doctrinas erróneas.

Por esta misma razón, la Iglesia sufre hoy una verdadera persecución por parte de aquellos que, desde fuera, quieren demoler este muro sacrosanto e invadir la Civitas Dei, para instalar allí la “cultura de la muerte” y el permisivismo moral.

La Iglesia Católica es denostada en su doctrina, en sus ministros, en sus instituciones y en sus obras. Nada hay de bueno en ella para quienes quieren establecer el aborto  y promover las conductas homosexuales en Chile.

Este odio anticatólico se comprende, pues,  entre los “hijos de la luz” y los “hijos de las tinieblas”, existe una lucha que durará hasta el final de los tiempos. Y esta “enemistad eterna” no hace sino crecer a medida que ambas posiciones se definen en todos los campos de la existencia humana.

Sin embargo, el odio a la Iglesia no es el factor más dañino para la integridad del muro moral de la Iglesia.

Incalculablemente  peor es la actitud de los propios católicos que, a modo de una “quinta columna”, dividen, confunden, deforman y tergiversan la doctrina católica respecto a los temas en que ella es atacada.

Ellos cumplen similar papel al de Kerensky con los bolcheviques. Le preparan el camino para que éstos después puedan aprobar el aborto y la destrucción del matrimonio monogámico e indisoluble. Fue gracias a Kerensky que los bolcheviques consiguieron que Rusia fuera el primer país en legalizar el aborto.  

En este sentido, las declaraciones del Ministro del Interior Mario Fernández,  manifestándose favorable al  proyecto de aborto del Gobierno, fueron un verdadero  picotazo en el muro de contención, al cual se le sumaron la casi totalidad de los legisladores “católicos” de la Democracia Cristiana.

Lamentablemente, hasta la fecha, el público no ha tomado conocimiento de ninguna medida al respecto, por parte de las autoridades eclesiásticas correspondientes.

Quizá precisamente por tal omisión, hace pocos días atrás, otra destacada figura pública, Sr. Joaquín Lavín, enarboló la bandera del lobby homosexual en el edificio consistorial de Las Condes, como adhesión a la campaña promovida por ese lobby contra la supuesta “homofobia, lesbianofobia y transfobia”.

Como no podía dejar de ser, el instigador del abanderamiento homosexual, celebró en su página web esta adhesión, recordando que al inicio “sólo una institución izó la bandera. (…), y cada año son más las que se suman, (…)  para visibilizar y promover la plena igualdad de derechos para las personas LGBTI”.

Como si lo anterior fuera poco, el pasado 24 de mayo, Fiesta de María Auxiliadora, las puertas de la Universidad de los Andes se abrieron para una campaña denominada: “Salgamos del Clóset, hablemos de nosotros”, en la cual se proyectaron mensajes anónimos  de supuestos estudiantes homosexuales, declarándose perseguidos.

El show de victimización fue tan exitoso para la propaganda homosexual, que su  promotor anunció que continuará el miércoles 31 de mayo, con otros “testimonios de alumnos gay de dicha casa de estudios”.

La referida actividad no tuvo nada de académico, ni constituyó un debate con la participación de expertos en la materia. Obviamente,  ella tenía como único objetivo el sensibilizar los asistentes a favor de esas conductas, que, de acuerdo al Catecismo, son “intrínsecamente desordenadas”.

El activista de “Iguales”, declaró: “Estoy muy contento por haber tenido la oportunidad de exponer por primera vez en una universidad como la de los Andes, (…)”.

Es triste constatar que una Universidad, en cuyo ideario se lee que: “cuenta con la garantía moral de la Prelatura del Opus Dei en lo que se refiere al espíritu cristiano que impregna sus actividades“, autorice un acto que contradice precisamente su objetivo fundacional.

En efecto, nadie puede pensar que después de estos actos, los profesores podrán igualmente continuar enseñando la moral católica al respecto, pues esas doctrinas serán calificadas como una imposición odiosa por parte de los alumnos así concientizados.

En realidad los hechos aquí narrados son mil veces más eficaces para destruir el muro de contención de la “cultura de la muerte” y del vicio moral, que  todo lo que puedan hacer los Iguales, Movilh, Miles, Humana, etc., etc.  

Sin los kerenskys nunca existirían los lenines.

©Credo, pasado, presente y futuro de Chile.

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