Los dos sínodos: el alemán y el de los Obispos alemanes

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Están por comenzar dos sínodos que tendrán graves consecuencias para la unidad de la Iglesia.

Uno de ellos se denomina “Sínodo de la Amazonia”, sin embargo, es de conocimiento público que su organización, financiamiento y participantes, en buena medida provienen del mundo alemán.

El otro “sínodo” comenzará el primer domingo de Adviento, o sea, el 1° de diciembre próximo. Este se desarrollará en el propio territorio alemán e incluirá al Episcopado de esa nación junto a unos 400 laicos que revisarán la doctrina y la pastoral de la Iglesia.

Ambos sínodos comienzan mal.

El primero, el de la Amazonia, presentó un documento llamado Instrumentum Laboris (IL), que ha sido objeto de duras críticas por parte de Cardenales y Obispos. Uno de ellos, el Cardenal Brandmüller llegó a decir que el documento era “herético y apóstata” pues renegaba de la Fe en Cristo. Por su parte el Cardenal Müller, ex Prefecto para la Doctrina de la Fe, no fue menos severo delante del mismo.

Otros cardenales y Obispos, como el Cardenal Burke, ex Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y Monseñor Schneider, Obispo auxiliar de Astana, llamaron a los fieles a hacer un día de ayuno durante su desarrollo para impedir que se aprueben las medidas que se proponen en el IL.

Por su parte, los organizadores del Sínodo de la Amazonía declaran que el IL es un documento que emana de la voz de los propios pueblos amazónicos.

El Instituto Plinio Corrêa de Oliveira también quiso conocer la voz del pueblo amazónico al respecto, para lo cual un grupo de 45 voluntarios recorrió durante 20 días los Estados que hacen parte de la cuenca amazónica. En su visita ellos recogieron más de 22.000 firmas que piden al Santo Padre exactamente lo opuesto de lo que afirma el IL. Es decir una verdadera enseñanza religiosa católica, el derecho a participar del progreso material y de salir de los cultos paganos de sus antepasados. La misiva fue entregada este viernes pasado en Roma a los Padres Sinodales.

El mismo Instituto Plinio Corrêa de Oliveira promovió en Roma, el sábado 5 octubre, un congreso sobre los peligros que este Sínodo puede producir, el cual contó con la presencia de los Cardenales Burke y Brandmuller y expositores de alto nivel académico y científico.

Las dos posiciones no podrían ser más divergentes, no obstante, ellas no estarán representadas en igualdad de condiciones en el evento sinodal. Al contrario, la casi totalidad de los convocados por Roma a debatir el IL son adherentes de la corriente que se conoce como “teología India”.

Esta “teología india” no es sino una versión reciclada de la vieja Teología de la Liberación, que aplica la misma hermenéutica de lucha de clases a los colonizadores y evangelizadores vs. los pueblos amazónicos, presentando a estos últimos como un ideal de vida ecológica integral, lo que llaman “el Buen Vivir”.

De acuerdo a la “Teología Indígena” no es el indio quien se debe convertir a la Iglesia, sino el misionero que se debe convertir al “sabio” sistema de respeto que ellos tienen al medio ambiente y a la “ecología integral”.  No es por nada que el IL utiliza 34 veces la palabra “conversión”, utilizándola siempre en este sentido.

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Por su parte, el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), un polémico grupo de laicos, será el que revise el plan del proceso sinodal aprobado recientemente por los obispos de Alemania, y no el Vaticano.

“Los líderes del ZdK han insistido abiertamente en poner fin al celibato sacerdotal, establecer la ordenación de diaconisas y eventualmente sacerdotisas, así como la bendición de parejas del mismo sexo en las iglesias. Los grupos de trabajo o foros sinodales ya han iniciado sus trabajos”, informa la agencia de prensa ACI.

Pese a los constantes llamados de Roma para no realizar este Sínodo “sui generis”, como ellos mismos lo llaman, los Obispos de Alemania, salvo honrosas excepciones, no han querido atender tales llamados, prefiriendo optar por su propio camino.

Ambos sínodos, tanto el de la Amazonia cuanto el de Alemania podrán poner en grave peligro la unidad de la Iglesia. El primero, si incorpora una nueva “revelación” de carácter indígena precristiana y pauperista, como modelo para toda la Iglesia. El segundo, si aprueba la ordenación de mujeres y la bendición de uniones del mismo sexo. Los dos, si acaban con el celibato eclesiástico, como ya se ha anunciado.

La unidad de la Iglesia se basa en la Verdad de la Fe. Es el mandato dado por Nuestro Señor al primer Papa, san Pedro: “Confírmalos en la Fe”. Ahora si la Fe es puesta en igualdad de condiciones con supersticiones paganas indígenas, o si se aceptan las conductas sodomíticas, ya no sería el fundamento de la unidad, sino que ésta estaría basada en la mera autoridad de los Padres Sinodales, por lo cual, ipso facto, ella dejaría de ser católica y vinculante para los fieles.

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Son tiempos de crisis en la Fe, razón por la cual debemos recurrir con especial devoción a la Virgen de Fátima que nos mostró en sus apariciones los tiempos por los cuales pasamos, pero que al mismo tiempo nos confirmó en su Triunfo Final: “Por Fin Mi Inmaculado Corazón Triunfará”.

 

Credo; pasado, presente y futuro de Chile

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