Las comisiones de la Moneda

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En principio, es entendible el deseo del Presidente Piñera de constituir comisiones de estudio con la participación de la oposición en temas que existe una preocupación coincidente. Entre ellas, y en primer lugar, el tema de la protección del menor.

La pregunta es si resulta factible llegar a acuerdos sensatos con personas que piensan en completa oposición sobre la gran mayoría de los temas y que solo desean conturbar todo lo que no se dirija a la utopía igualitaria de ellos, incluyendo el de los menores.

Para responder a esta pregunta vale la pena conocer qué piensa –o debería pensar– un parlamentario de la Nueva Mayoría y un miembro del Gobierno de Chile Vamos sobre los temas llamados “transversales”.

Veamos algunos de ellos.

Niñez: El Gobierno se mueve –o debería hacerlo– con la filosofía de que, al menor que se encuentra en el Sename, hay que darle protección y un buen ambiente, y para ello hay que aumentar urgentemente los subsidios a las instituciones que se encargan de ellos. Por su parte, el gobierno de la Nueva Mayoría, y todos sus parlamentarios, se han movido por la filosofía de que, al  menor hay que darle autonomía y otorgarle todo tipo de derechos, entre los cuales, aquellos llamados de derechos sexuales y reproductivos. Por lo mismo, para ellos se debe desconfiar de las instituciones que los acogen, pues muchas de ellas tienen una visión “patriarcal” del menor. Por lo tanto el aumento de los subsidios debe estar condicionado al tipo de formación que se les entregue. De ahí que el diputado Boric haya conseguido convencer al Gobierno de no poner suma urgencia en el Proyecto en cuestión.

Seguridad: El Gobierno Piñera considera que la seguridad es un tema que se soluciona dando confianza a los honrados y persiguiendo a los malhechores. Para ello hay que darles facultades a los organismos de inteligencia y represión que se encargan de ello. En sentido opuesto, numerosos parlamentarios de la NM consideran que la inseguridad es fruto de un orden social y económico injusto, que facilita el aparecimiento de la delincuencia. Y que, para solucionarlo se debe reformar la economía de modo que todos tengan más o menos lo mismo y nadie envidie a nadie, y que por lo mismo se debe cohibir a los aparatos represivos, pues ellos castigan a las víctimas, (los ladrones) y no a los verdaderos culpables, (los propietarios).

Educación. Hasta el momento el Ministro Varela ha aceptado las leyes de reforma educacional aprobadas durante el Gobierno anterior, pero haciendo hincapié en aquello que la reforma dejó por el camino: La calidad de la educación, la libertad de enseñanza y la no demonización del lucro.  Por su vez, los parlamentarios de oposición dicen que no permitirán que las “conquistas estudiantiles” sean abandonadas, como si esto equivaliese a  una ley suprema.

Araucanía: La lógica de la política de Bachelet se basó en la supuesta “deuda histórica”. De ahí que para solucionar el problema se debía dar cada vez más tierras a las comunidades que las exigían, independientemente si sus reivindicaciones eran pacíficas o violentas, razonables o desmedidas. El actual Gobierno, con Moreno de Ministro, parece poner el énfasis en lo más elemental: el pueblo mapuche está empobrecido y hay que entregarle las herramientas para que los más esforzados consigan salir de su situación de pobreza y postración actual.

Medio Ambiente: El Gobierno de Piñera considera que, si bien se debe cuidar el tema ambiental, éste no debe ser un pretexto para impedir cualquier tipo de inversiones de extracción minera o de otra naturaleza. En consecuencia, los estudios de impacto ambiental obviamente deben ser técnicos y no políticos. Los parlamentarios de oposición consideran que las empresas extractivas, de grandes capitales, lo que quieren es saquear nuestro patrimonio milenario, empobreciendo a los pueblos originarios que ahí viven, para su propio enriquecimiento. Luego, habría que impedir de todos modos su instalación en Chile.

Podríamos seguir por cada uno de los temas “transversales” para ver que, si bien ellos suscitan preocupación en ambos lados del panorama político, el modo de entenderlos y solucionarlos es completamente opuesto.

Naturalmente, el Presidente Piñera, como buen político, sabe perfectamente esto. Sin embargo, él espera que sumándolos a las Comisiones, estos parlamentarios después faciliten la tramitación de los proyectos en el Congreso, pues al final, también serán creaturas de ellos.

Y aquí viene el meollo del problema.

Si se quiere que los opositores participen de la discusión y redacción de los proyectos con el Ejecutivo, antes de ingresar al Legislativo, se debe estar resuelto a aceptar buena parte de sus proposiciones; de lo contrario naturalmente ellos se retirarán. Ahora bien, todas esas proposiciones serán en la línea de la filosofía estatista que los mueve y de la desconfianza visceral y a veces enfermiza que tienen a la iniciativa privada.  

Pero no sólo se sacrificará, en la primera redacción de los Proyectos, los conceptos que deben mover a un Gobierno que fue electo para cambiar de rumbo. En el segundo paso, es decir en el Parlamento, lo esperan los parlamentarios que no han querido sumarse a las “comisiones” para terminar de destruir todo lo bueno que pueda haber y dejar sólo lo que ellos consideran como auténticas soluciones: más Estado, más igualdad, más intervención en la vida de los particulares.

Todo lo cual nos deja con un paso atrás sobre el resultado concreto de estas iniciativas. No hay que olvidar el famoso adagio: “Un camello es un caballo diseñado por un comité”, máxime cuando algunos miembros del comité consideran que los caballos y los camellos son muy parecidos…

©Credo, pasado, presente y futuro de Chile

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