La República soberana de Temucucui

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La semana pasada estuvo marcada por la realización del nuevo censo nacional. Lógicamente, dada la envergadura de la tarea, los resultados aún demorarán en ser dados a conocer.

Sin embargo, uno de los más importantes, ya fue de inmediato revelado. Existe dentro del territorio nacional una república independiente, autónoma y con territorio propio: la República de Temucucui.

Allí el Estado, siempre tan invasor en todo lo que sea privado o particular, retrocedió asustado, ante los temucuicanos, que de piedras en manos y blandiendo un moderno celular, (¿para comunicarse con quién?) impidieron el acceso a quienes, en nombre del Estado, pretendían censarlos.

El hecho podría ser anecdótico, e inclusive pintoresco, si no fuera la punta de un iceberg que cada vez muestra más sus misteriosas alianzas y su capacidad destructiva.

Comencemos por decir que la nueva República se encuentra localizada en la comuna de Ercilla, al norte de la Región de La Araucanía, posee un territorio de más de tres mil hectáreas, avaluadas en más de 4000 millones de pesos. Las cuales fueron obtenidas en 13 procesos de entrega, por parte del Estado de Chile, entre 1998 y 2014, y su población total no pasaría de 250 a 300 familias.

La pregunta que queda después de este episodio, es ¿por qué el Gobierno se inhibió ante esta evidente rebeldía a su autoridad y a las normas del Estado de Derecho?

Las explicaciones del inefable Ministro del Interior son para el bronce: “todo el país sabía que ahí se iba a producir un problema, hubo un anuncio de que algunas comunidades iban a impedir por medidas de fuerza el ingreso de los censistas, lo cual ocurrió”. Por lo cual, “no tenía ningún sentido hacerlo porque se trata de un lugar bien especificado, se puede acceder otro día (…) vamos a buscar los mecanismos por los cuales corregir la situación”.

Ahora, si todo el país sabía, lo lógico era que la autoridad competente hubiera implementado previamente los mecanismos para impedir ese boicot. No, por el contrario, el Ministro dice que recién ahora, post factum, “van a buscar los mecanismo para corregir la situación (que ya todo el país conocía)”.

Esta actitud gubernamental no puede ser considerada como una imprevidencia, ella es el fruto de una complicidad con los rebeldes.

Y, esta complicidad nace del hecho que, tanto las autoridades del Gobierno de Chile cuanto los de la “República de Temucucui”, consideran que la culpa original de la violencia en la zona la tienen los chilenos que ocuparon esos territorios,  como si ellos mismos no los tuviesen, históricamente, conquistado por la fuerza de otros anteriores ocupantes…

Pero, ¡imagínese Ud.!, los ocupantes chilenos han trabajado los campos y han lucrado con ellos, cosa que ambas autoridades, chilenas y temucuicanas, consideran ser un grave atentado contra la justicia.

Por último, los propietarios pertenecen a una sociedad capitalista, – y esto es aún más grave- en donde la propiedad privada es un derecho inalienable garantizado por la Constitución, mientras que los ciudadanos de la República  temucuicana rechazan toda idea de propiedad privada y sólo aceptan la de propiedad comunitaria. Posición con la cual, obviamente, el Gobierno de la NM no puede sino adherir con simpatía.

Estas connivencias ideológicas han sido la causa por la cual el Estado de Chile (o sea, todos los contribuyentes) regaló ese enorme latifundio improductivo, que hoy reclama soberanía.

El hecho se complica con las recientes investigaciones que demuestran que los imputados por crímenes en la zona, han pagado de inmediato más de 90 millones de pesos en fianzas para salir en libertad. ¿De dónde salen esos millones para pagarlas, cuando los mismos afectados declaran no tener medios económicos?

Es decir, para cualquier observador atento estamos ante un brote subversivo contra el Estado y los particulares, frente al cual la autoridad nacional connivente,  renuncia a parte de su soberanía – lo que es un grave crimen de lesa patria – y que, además, cuenta con financiamientos misteriosos provenientes de ONGs u otros organismos ocultos (legales o ilegales) que los azuzan y los financian.

La suma de estos componentes, que el hecho ocurrido el pasado miércoles 19 volvió a dejar al descubierto, muestran que la situación es altamente explosiva, y que la fórmula puede ser repetida en otras localidades del País.

Razón tiene el Presidente de Paz en la Araucanía, Sr. Juan de Dios Fuentes quien, después de un atentado a su fundo, expresó: “hay que aguantar, queda poco. El llamado a todos los agricultores es a resistir, a defenderse; no podemos soportar más a autoridades que no les importa lo que está pasando en la Región de La Araucanía”.

En conclusión, y como un apoyo a esta actitud de resistencia pacífica y dentro de la ley, le pido que firme la carta al Ministro del Interior.

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