Incendios y terrorismo: similar desidia para enfrentarlos

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A pesar de que cada día crece más la sospecha en la intencionalidad de los trágicos incendios y de una relación de éstos con fines terroristas, no es sobre esto que queremos tratar en estas líneas.

Nuestra intención es mostrar que tanto los incendios cuanto el terrorismo comienzan del mismo modo. Ambos se inician en pequeños focos que, en el caso de los incendios, favorecidos por circunstancias como el calor, los vientos y la vegetación, pueden crecer de modo asustador. Por su parte, el terrorismo también se origina en grupos muy pequeños, en apariencia sin capacidad de afectar la convivencia nacional y que, son favorecidos por la propaganda y por la desidia de quienes deben reprimirlo, de modo que en poco tiempo crecen de manera amenazante.

Una vez que ambos fenómenos, incendio y terrorismo, consiguen expandirse, su extinción es muy difícil y requiere el esfuerzo de toda la nación. El resultado es incierto y las pérdidas de vidas, de bienes públicos y privados es enorme.

El modo negligente de no pocas autoridades nacionales en ambas situaciones, quedó evidente en estos días.

Comenzados los incendios, el Ejecutivo fue lento en decretar el Estado de zona de Catástrofe y, en medio de voracidad incendiaria, no quedó claro a qué organismo gubernamental competía tomar el control de la situación. La falta de claridad en la dirigencia obviamente dificultó las operaciones, todo lo cual facilitó la expansión casi incontrolable del fuego. Después de muchos días de catástrofe, la presidente Bachelet salió con el muy fino comentario de que la situación era grave y que era necesario unir esfuerzos…

Tuvieron que ser particulares, el matrimonio Walton Avilés, quienes residen en los Estados Unidos y que tiene recursos económicos suficientes como para contratar el avión tanque necesario para su combate, quienes reaccionaron de modo urgente y eficaz. Curiosamente, las autoridades nacionales no recibieron la ayuda con buenos ojos, “un avión no apaga un incendio”, fue la palabra de orden transmitida por el Gobierno. Esta antipatía, probablemente se debió a su procedencia norteamericana y al hecho de ser pagado por “un empresario”.

Todavía es prematuro para escribir sobre las consecuencias. Pero, además de las víctimas fatales cobradas, ellas serán desastrosas para la economía nacional y la recomposición de los sectores incendiados será lenta y costosa.

Con el terrorismo el Gobierno viene actuando con la misma desidia. Durante la interpelación que tuvo lugar en el Congreso la semana pasada, el Ministro del Interior declaró que era “claro” que existía terrorismo en la Araucanía.

Por su parte, el Intendente de la Araucanía declaró también que existía “terrorismo” en la zona a su cuidado. Sin embargo, consultado por qué entonces no interponía las querellas por esta causa, la autoridad respondió: “quien califica el mérito de los delitos no es el gobierno: son los tribunales”.

Con mucho sentido común la presidenta de la Multigremial de La Araucanía, Sra. Angélica Tepper, declaró “El tema, ahora, es que sean consecuentes con ello y en las acciones legales que presenten se invoque la ley que corresponde y que es la Ley Antiterrorista”.

Sin embargo, hasta ahora, pareciera que la declaración ministerial y del Intendente no se ha traducido en hechos concretos (probablemente el gobierno no ve que la situación sea grave y que haya que unirse para combatirla…). Peor aún, frente al terrorismo, existe una actitud de “comprensión” y de “justificación”, pues el Gobierno considera que la causa de la violencia está en los “errores del Estado chileno” y no en quienes la protagonizan.

Así siendo, dada la alta fuerza expansiva del terrorismo, los apoyos con que cuenta en ciertos ambientes eclesiásticos e indigenistas, y en los medios de comunicación, lo que por ahora sólo afecta a la región de la Araucanía podrá transformarse en poco tiempo más, en un incendio de carácter terrorista, que se propague a todo el territorio nacional.

Corresponde a los particulares, una vez que el Poder Ejecutivo se omite, tomar las medidas preventivas dentro de la ley y de modo pacífico para evitar esta siniestra situación. De lo contrario, el crecimiento del terrorismo se expandirá como el actual incendio y traerá consecuencias aún mucho más dañinas.

Baste recordar que, de acuerdo con la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú, el grupo guerrillero Sendero Luminoso de inspiración marxista, provocó durante el conflicto armado peruano (1980-2000) la muerte de 31.331 personas.

©Credo, pasado, presente y futuro de Chile.

 

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