¿Farcs y mapuches?

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Confieso que cuando leí el lanzamiento del “Plan Impulso de la Araucanía” me vino a la memoria los acuerdos de Paz del ex Gobierno Santos y las Farcs.

Esa sospecha se me hizo patente la semana pasada con la venida del propio ex presidente colombiano y la participación del Ministro Moreno en el “7° Seminario Picton-El Mercurio”.

Veamos entonces qué dijo el Sr. Santos y cuáles son las perspectivas del Plan chileno.

Como buen político, el ex presidente no nos vino a “dar recetas” sino a contar “una historia: o cómo en Colombia logramos hacer posible lo que mucha gente pensaba que era imposible: poner fin a un conflicto de más de medio siglo contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que dejó 220.000 muertos y ocho millones de desplazados”.

Sin embargo, lo que el artífice de esa “Paz” no contó en su historia es que ella fue rechazada en el plebiscito por la mayoría de los colombianos. Tampoco contó que hoy su país está lejos de haberse pacificado, pues las FARCs se han “dividido” entre los que aceptaron las condiciones, y hoy son honorables Senadores, y los que continúan en la selva y en la guerrilla. Sin contar que la principal fuente de entradas de la guerrilla, la coca, pasó de 50.000 a 200.000 hectáreas de producción. Como guinda en la torta, Santos elogió la actitud del ex dictador venezolano Chávez para “facilitar” dicho plan de Paz. Y, para colmo, los crímenes de los guerrilleros permanecen impunes.

Todos estos antecedentes lo dejan muy lejos de merecer el Nobel y menos de venir a contar historias y darnos su receta.

Sin embargo, las autoridades chilenas con el Ministro Moreno a la cabeza, acompañado de la Primera Dama, del Ministro del Interior, del presidente de la CPC, y del dirigente de la Sofofa,  aplaudieron a rabiar al vendedor de recetas de pacificación.

Pasemos ahora a ver el tema desde nuestra perspectiva nacional.

El anunciado Plan Impulso para la Araucanía tiene dos aspectos completamente diferentes. Uno económico y otro político. Del primero nadie puede discordar, pues es sabido que la zona es una de las más pobres y necesita de una ayuda subsidiaria para salir de ese atraso. En ello estamos todos de acuerdo.

Del político, las cosas comienzan a ponerse más obscuras.

En primer lugar el “reconocimiento constitucional del pueblo mapuche”, vieja aspiración de los ex Presidentes Lagos y Bachelet, puede ser un boomerang de pésimas consecuencias.

En primer lugar porque si se le reconoce como “pueblo”, naturalmente que todo “pueblo” aspira a un “territorio”. No existen los “pueblos” en el aire. Ahora quien dice territorio, naturalmente que entiende autonomía. Y quien dice autonomía, está pensando en soberanía.

En segundo lugar el otorgamiento de “cupos especiales en las candidaturas al Parlamento

Al respecto, cumple decir que esta visualización del problema indígena constituye la aceptación de que los pueblos originarios son una raza aparte de la chilena. Lo que es genéticamente falso.

De acuerdo con la investigación sobre el ADN de los chilenos del 2016 se comprobó que nuestra composición genética es española e indígena en partes casi iguales.

Todos los chilenos tenemos un porcentaje alto de sangre amerindia, señala Soledad Berríos, genetista de la U. de Chile y editora de ‘El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos’, publicado por Editorial Universitaria (…) los investigadores analizaron el ADN mitocondrial, que se hereda por vía materna. Ahí, la prevalencia de genes amerindios llega casi al 90%”.

Si se trata de dar cupos a los “pueblos originarios”, ¿cómo se seleccionarán los candidatos? ¿Con un examen de ADN? ¿Ganará el que tenga más proporción de ADN amerindio?

A lo anterior se debe señalar también que si se habla de reconocimiento constitucional de “pueblos originarios” se deben reconocer diferentes etnias. Aimara, Atacameño, Kawésqar, Kolla, Mapuche, Quechua, Rapanui, Yagán, entre otros. Lo que daría en un Estado “plurinacional” al mejor estilo boliviano. Lo anterior, que parece absurdo, pues constituye el fin del Estado de Chile, ya lo propuso, en el 2002, la pastoral indígena de los Obispos…

Por último, para ver a dónde nos podríamos encaminar con una “solución a la Colombia”, basta considerar las reacciones de los terroristas al Plan Impulso. Esta semana atacaron un jardín infantil (¡!) y durante la madrugada de este jueves pasado se registró el tercer ataque incendiario en menos de una semana.

Para colmo, el Presidente del PC ¡cuando no!  manifestó que su partido apoyará el Plan, con la condición de que camine a un Estado plurinacional y que el Gobierno “retire el Comando Jungla”.

O sea, que deje a la población indefensa delante de la violencia y desarme al Estado chileno.

En conclusión: bienvenida la ayuda económica para la zona, pero distancia desconfiada con relación a los temas políticos del Plan.

Credo; pasado presente y futuro de Chile.

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