Estados Generales y diálogos

1 132

La historia nos cuenta el trágico final que tuvo el “diálogo” convocado por el rey de Francia, Luis XVI, para que los franceses de 1789 pudieran enfrentar “unidos” los avatares de un importante déficit fiscal: una revolución, la cabeza del propio convocante y una guerra continental que fue el preludio de muchas otras posteriores, con incontables muertos.

El hecho histórico nos muestra que los “diálogos” no tienen de por sí resultados mágicos.

Más cerca de nuestra realidad nacional, el último “diálogo” con la oposición política desencadenó el más nefasto “Acuerdo por la Paz Social y nueva Constitución”. El cual, sea dicho de paso, no consiguió la paz social y nos tiene atragantados con un proceso constitucional que no se sabe dónde va a parar.

Sin embargo el Presidente Piñera, no deja por eso de gustar de los “diálogos”. Él parece creer que siempre y fatalmente salen buenos resultados de esos encuentros, aunque la experiencia nos enseñe todo lo contrario.

En consecuencia ha convocado a un nuevo diálogo, “lo más amplio posible” para ver cómo el Estado debe enfrentar las consecuencias sociales, económicas y políticas del coronavirus. Para sentarse a dialogar (vía zoom) no existen condiciones previas, no se exige un repudio a la violencia ni un respaldo al estado de derecho. Los que ayer avivaron las quemas sistemáticas de estaciones de Metro, Iglesias y monumentos a héroes patrios, hoy los veremos, como si fuesen impolutos, dictaminando sus recetas.

Y, repitiendo el mismo proceso de noviembre pasado, se comienza el diálogo pidiendo consejos “técnicos” y se termina aceptando exigencias políticas. Así ya lo anunció el ex Senador Ominami, “debe ser un diálogo de buena Fe”, y por tal entiende que el Gobierno debe ceder delante de las exigencias políticas que le haga su sector.

Por su parte, el PPD, Heraldo Muñoz, señaló que “seguimos conversando para que el diálogo sea amplio con participación de organizaciones sociales, y con plena reafirmación del cronograma y proceso constitucional”.

¿Cuáles serán las condiciones de la “buena Fe”? ¿La cabeza de Mañalich y del equipo a cargo de las decisiones sanitarias? ¿El aumento de la carga tributaria, comenzando por “los más ricos”? ¿Una expropiación disimulada de las grandes empresas, como Lan Chile, bajo el nombre de “salvataje”? ¿La “nacionalización” de las AFPs para enfrentar el “hambre”?

Ninguna de estas propuestas está excluidas del “dialogo”. Y como ya hemos visto, tanto el Ministro Blumel cuanto el Presidente de RN, Desbordes, ambos están predispuestos a alcanzar los acuerdos que la exigencia de la oposición les impongan.

Por todo lo anterior, este nuevo llamado “diálogo” nos da un mal presagio.

Esperamos equivocarnos, pero cuando se convoca una junta médica en la que hay facultativos partidarios de la eutanasia, nunca se llegará a un acuerdo sensato para mejorar al paciente.

¿Reelección sin reelección?

En esta misma semana ocurrió otro hecho lamentable protagonizado por la clase política. La aprobación de la no reelección indefinida de los cargos al Poder Legislativo, pero sin considerar los años de desempeño en ellos.

El tema de suyo no es doctrinario y puede tener legítimamente opciones opuestas. Sin embargo hay una opción que era ilícita y contradictoria. Es decir, aprobar al mismo tiempo, que no debe haber reelección pero que no se deben tomar en cuenta los períodos anteriores.

Precisamente ésta fue la opción que triunfó.

Similar posición tomó, hace un tiempo atrás, el ex Presidente de Bolivia, Evo Morales. Alegó que se violaba sus “derechos humanos” de ser nuevamente candidato; se presentó a un 4° mandato y fue reelecto. Sin embargo, el “gusto” le duró poco y hoy se encuentra asilado en Argentina, a la espera de poder retomar el 5° mandato.

Es lo que ocurre cuando la clase política está conformada, en alta proporción, por personas que buscan atender en primer lugar sus intereses personales o sus utopías ideológicas en vez de las necesidades del bien común de la nación.

No es por nada que la confianza pública en nuestra clase política, de acuerdo a los resultados del Centro de Estudios Públicos (CEP), de enero pasado, varía entre un 2% para los partidos políticos y un 3%, para el Congreso.

Cuando estos resultados fueron publicados, los políticos expresaron que debería reaccionar con “humildad ante el resultado”. Hemos visto que su examen de conciencia y las resoluciones concretas de enmienda, han sido escazas y vaciantes, para sólo decir eso.

Y ya se disponen para entregar nuevamente el País al caos…

Credo; pasado, presente y futuro de Chile

1 Comment
  1. LIONEL ALVAREZ WESTERMAYER says

    He llegado a la convicción que este gobierno es cómplice activo de la izquierda empobrecedora para demoler nuestras instituciones fundamentales y así acabar con nuestra Patria. El presidente y los partidos que lo apoyan, son simplemente unos oportunistas, que serían capaces de vender su alma, con tal de mantener sus privilegios y cuotas de poder. Debemos realizar todo lo que esté a nuestro alcance, para defender nuestras convicciones y principios y oponernos con todo a estos sátrapas, para asegurar el futuro de nuestros hijos y nietos. Es la lucha que nos tocó dar.

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.
¡Done ahora!