El Che: crear “uno, dos, tres Vietnam”

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Es sabido que el Che Guevara en la década de los 60’ se trasladó de Cuba a Bolivia para transformar ese país en un nuevo Viet Nam.

Su propósito no se limitaba a Bolivia. Él quería ver a todo el Continente transformado en un inmenso Viet Nam. Es lo que afirmaba en su mensaje a la Tricontinental: “nos lo enseña Vietnam con su permanente lección de heroísmo, su trágica y cotidiana lección de lucha y de muerte para lograr la victoria final”.  ¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo…!

¿Qué le pasó que a poco llegar sus intentos revolucionarios fracasaron y murió el 9 de octubre de 1967, acompañado de una decena de guerrilleros, que terminaron huyendo a Chile?

El motivo de su fracaso fue sólo uno. No encontró cómplices para la guerrilla, ni “compañeros de ruta” en el mundo político. Reducido a la mínima expresión, no le quedó más que huir de pueblo en pueblo y, denunciado por los mismos pobladores, terminó sus tristes días en un simple tiroteo.

Si el “Che” resucitara en nuestros días encontraría una América Latina en llamas. Tal cual la quería.

Más todavía, encontraría incontables “compañeros de ruta” en la esfera política, que condenarían en teoría su violencia, pero que la promoverían en la práctica, justificándola ante las “desigualdades y el descontento general”.

Encontraría también antisistémicos, que lo ayudarían en capitales como Santiago, Bogotá y la Paz a destruir todo lo que encontrasen por delante.

Contaría con el apoyo de muchos eclesiásticos que dicen querer la paz, pero que no dejan de prender una vela a la teología de la liberación.

Y, por último, tendría delante de él a un Gobierno vacilante que a la primera ofensiva exitosa de su parte, le propondría un “diálogo constructivo”.

Si él hubiese contado con la mitad de estos factores favorables, quizá podría haber alcanzado su nefasto objetivo. “Hacer uno, dos o tres Vietnam” en América Latina.

Lo que Guevara no encontró en 1967, hoy está a la vuelta de la esquina.

Es verdad que falta un Guevara, pero los personajes descollantes ya pasaron de moda. Estamos en la época del anonimato y de la masa. Y la masa está buscando lo mismo que pretendía Guevara.

Veamos algunos hechos de esta semana que muestran cómo está fácil, al menos en Chile, alcanzar ese objetivo.

Caso programa Bienvenidos del canal 13

A las condiciones anteriores se debe agregar que es necesario reducir al total silencio a cualquier voz que desentone del coro de los descontentos. Es precisamente lo que ocurrió esta semana con el ex diputado Hermógenes Pérez de Arce en el programa –parece burla-  Bienvenidos del canal  TV 13, conducido por Tonka Tomicic.

El Sr. Pérez de Arce no fue bienvenido. Él osó defender al Gobierno Militar. Pecado que no tiene perdón de los medios, al menos del canal 13.

Comentando el hecho, el propietario del medio, Andrónico Luksic declaró que “había sido un error invitarlo”. Es decir, de acuerdo a su entender, quienes piensan de modo diferente deben ser excomulgados previamente para evitar cualquier aparición en público.

Y a eso se le llama tolerancia.

El canal dijo, posteriormente, “lamentar” el hecho. Pero si realmente lo lamentase, sólo tenía una reparación a la altura: invitarlo a una entrevista en ese mismo espacio y hora, para que pudiese entregar su versión de los hechos.

Es lo que el canal nunca hará. Sería darle espacio a quienes no deben tenerlo.

Intimidación a Carabineros.

El alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, presentó esta semana un recurso de protección, en favor a todos los habitantes de la región.

El recurso fue contestado por el Intendente de la zona: “Lo que dice textualmente ese recurso es que no se ocupe en ningún evento el arma antimotines. Entonces, la pregunta legítima -y es la que está haciendo Carabineros y el Ministerio del Interior, y lo está haciendo la Corte de Apelaciones y lo harán ante la Corte Suprema si es necesario; (…) es ¿cómo quieren que se defiendan Carabineros cuando son atacados con armas de fuego, cuando se atacan sus cuarteles o cuando está peligrando la vida de civiles por uso de armas letales?

El argumento del Intendente no podría ser más claro y razonable. Sin embargo, el recurso del Alcalde no puede dejar de perjudicar el ejercicio de la represión al crimen organizado, a los incendios provocados y al bandidismo de toda laya.

Imagínese el lector la satisfacción que hubiese tenido el Che si hubiese encontrado en Bolivia un alcalde que prohibiese a la policía disparar balines contra sus escasas huestes…

En resumidas cuentas, en el Chile de hoy están las condiciones para recrear un Vietnam.

En función de lo cual, la pregunta que importa responder es si delante de estos intentos se suscitarán las reacciones saludables que lo impidan.

Credo, pasado y futuro de Chile

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