De acuerdo con Teillier, en desacuerdo con Piñera

0 413

Difícilmente esta página podría afirmar que concuerda en algo con el diputado del Partido Comunista, Teillier. Sin embargo, en esta semana sus declaraciones respecto a lo afirmado por el Presidente Piñera en China, son correctas.

 

¿Qué dijo el Presidente Piñera y qué le contestó el comunista?

 

El Presidente afirmó en China que “cada país tiene el sistema político que quiere”. Teillier le respondió entonces que no se metiera con Venezuela.

 

¿Quién tiene la razón?

 

En el fondo, ninguno de los dos.

 

Piñera, movido por el deseo de agradar a los comunistas chinos, dio a entender una falsedad: los chinos tendrían el gobierno que ellos quieren. Y Teillier lo paró en la curva: si Ud. piensa así, ¿por qué se mete en Venezuela?

 

En la realidad de los hechos ni chinos ni venezolanos tienen el gobierno “que quieren”. En China nunca lo ha habido desde que subió el PC al poder, en 1949, ni se efectuó elección democrática alguna y ha regido de modo enteramente despótico una nomenclatura del Partido que aplastó con tanques, prisiones y campos de concentración el pedido de democratización de jóvenes que se manifestaron en la plaza de Tiananmén, en 1989. Cualquiera lo puede ver en Youtube.

 

Por su parte, Venezuela tampoco tiene, como es obvio, el gobierno que el pueblo “quiere”. Si fuera así, bastaría que Maduro hiciera nuevas elecciones, como se lo piden toda la población de esa nación y la comunidad internacional –a excepción de China y Rusia– para que quedara demostrada su legitimidad.

 

Si lo anterior es tan evidente, ¿por qué entonces Piñera y Teillier formularon estas declaraciones?

 

La respuesta es simple. Piñera lo hizo por interés económico. Quiso quedar bien con una potencia de la cual él piensa recibir ayudas importantes para un despegue nacional.

 

Teillier lo hizo por complicidad ideológica. Él es comunista y apoya a los gobiernos dirigidos por la secta a que pertenece, entre los cuales están Venezuela y China.

¿Qué se debe concluir de ahí?

 

Es que la supuesta “soberanía” del Estado chileno, de la cual nos habló el Canciller Ampuero para justificar el viaje del Presidente a China y contestar las advertencias de los Estados Unidos, no es tal.

Cuando se comienzan las negociaciones cerrando los ojos a toda y cualquier violación de los derechos de las personas de la contraparte, ya se está olvidando la propia soberanía.

Es lo que hizo el Presidente Piñera antes de firmar cualquier acuerdo de mayor envergadura. Renunció el sagrado derecho de manifestar su opinión, hecho especialmente grave cuando se trata del presidente de un país soberano.

 

Y cuando un país pequeño, como Chile, se ve obligado a callar u ocultar sus convicciones, ipso facto se coloca de rodillas delante del mayor.

 

Lo anterior se vio confirmado por el hecho de que el gobierno chileno hiciera todas las presiones políticas para que cuatro o cinco parlamentarios de RN suspendieran su visita a Taiwán durante la permanencia del Presidente en China. O sea, el Poder Ejecutivo juzgó necesario intervenir sobre otro Poder soberano para que los chinos comunistas no se sintieran “ofendidos” por esa visita de los parlamentarios chilenos. 

 

Todo para agradar a los chinos comunistas.

 

Ahora, si eso es así, antes de que nos llegue nada de parte de ellos, imagínese el lector lo que será si eventualmente se instala el famoso cable interoceánico. Ocurrirá lo que pronosticó esta misma semana Fukuyama. O sea, los chinos generalmente tratan de poner el riesgo del proyecto en la entidad soberana con la que están haciendo la transacción en lugar de absorberlo ellos mismos. Eso es lo que ha llevado a esta situación de trampa mortal.”

A lo anterior se suma que evidentemente esa aproximación de China nos separa de los Estados Unidos que por más que aún vean con buenos ojos al gobierno chileno, lógicamente cambiarán de opinión si éste concretiza una alianza con sus oponentes.

El Gobierno de Chile se lanzó a los brazos de un gobierno tiránico que no reparó en mancharse con la sangre de sus propios compatriotas, reprimiendo la vida religiosa y manejando a su antojo la educación, la cultura, la economía, la política y mucho más.

Una imprudencia que raya en la ceguera. 

 

Credo; pasado, presente y futuro de Chile.

 

 

Leave A Reply

Your email address will not be published.

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.