¿Con, sin o contra el Partido comunista?

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No crea el lector que el título de este comentario sea un mero juego de preposiciones. Es la disyuntiva que hoy divide tanto a la Nueva Mayoría cuanto a Chile Vamos.

Comencemos por el conjunto de los Partidos que constituyen la Nueva Mayoría. Ellos se dividen entre los que prefieren presentarse aliados con el partido comunista y los que quieren ir sin él.

Dentro de la DC, el principal Partido de la NM, están los autodenominados “progresismo con progreso” quienes dieron a conocer el pasado 1° de enero una declaración en la que manifiestan su disconformidad con las reformas cuando ellas son movidas “por la satisfacción de visiones ideológicas o intereses corporativos”, en una clara alusión al PC. Es claro que ellos y otros dentro de esas filas prefieren no mantenerse unidos a los comunistas.

Sin embargo, es más claro todavía que muchos de los mismos DC quieren mantener la alianza actual con el PC. Y, finalmente, lo más claro de todo es que los DC pondrán cara de querer ir sin el PC, pero finalmente terminarán yendo con el PC, como ha sido por más de medio siglo….

Por su parte, el PPD y el PS nunca han tenido verdadera incompatibilidad con los comunistas y están mucho más por ir nuevamente con el PC que sin él.

Los radicales están entusiasmados con la idea de un candidato presidencial del PR y todos los que se sumen a él serán bienvenidos. Nada más lejos de sus intenciones que poner cortapisas a los comunistas. Y los propios comunistas flirtean con Guillier, mientras le ponen mala cara a Lagos.

Como se ve, a pesar de que obviamente la participación protagónica del comunismo al interior del actual Gobierno ha sido la primera causa de su fracaso, sus componentes parecen condenados a permanecer en este “matrimonio espurio”.

Si Ud. nos preguntase cuáles serán los frutos de este “matrimonio”, no sería difícil responderle: la miserable situación en que se encuentra Venezuela, Cuba, Corea del Norte y todas las naciones amigas de Teillier y de sus cómplices.

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Por su parte,  también el pacto de Chile Vamos se ve enfrentado con los mismos sectarios.

Entre ellos el problema no es con o sin, sino contra o para los comunistas.

Nos explicamos. Esta semana la dirigente del Pri Centro, Alejandra María Bravo, declaró que Chile Vamos no debería “derechizarse”, sino mantenerse en el centro. Ella explicitó de esta forma una posición que es compartida por muchos dentro de este pacto.

No es un al comunismo, pero es un no al anticomunismo.

Ahora bien, querer impedir que Chile Vamos reaccione decididamente contra esa alianza integrada por los comunistas (por lo tanto, ipso facto de extrema izquierda) producirá que Chile Vamos también se deje arrastrar hacia la izquierda.

La explicación es clara desde el punto de vista físico. Cuando uno de los polos (el de la izquierda) se corre hacia la posición más extrema (el comunismo), todo el cuadro se desliza hacia ese lado.

El único modo de evitar ese deslizamiento hacia la izquierda, es que el polo opuesto (la derecha) ejerza la misma fuerza hacia su posición más auténticamente derechista.  Ahí se podrían mantener las posiciones equidistantes.

Por lo anterior, impedir que se “derechice” equivale a decir que debe correrse hacia la izquierda.

Pero ¡atención!: el público nacional puede estar cansado con la mediocridad de lo “políticamente correcto”, que en varias partes del mundo va pareciendo desahuciado por los electores.

 

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Concluyendo, todo el panorama “político” está dependiendo de la posición que se tome en relación al Partido Comunista. Decimos “político”, porque más bien se podría llamar politiquero, pues no corresponde a lo que nuestro pueblo verdaderamente anhela. Más bien parece el resultado de las combinaciones que una clase política que nos gobierna hace décadas viene imponiendo como pensamiento único.

El cada vez más bajo interés que los votantes demuestran por las próximas elecciones, de acuerdo a la última encuesta CEP, demuestra el divorcio entre estas combinaciones y los verdaderos anhelos nacionales

En resumidas cuentas, lo que explica esta preminencia de los comunistas en el panorama, es que ellos representan el extremo de la utopía igualitaria que está en el ADN de la NM.  Obviamente, los comunistas en esta materia no tienen competencia.

Por las mismas  razones, en la década de los 60’ se comenzó aplicando una Reforma Agraria “técnica” con Frei Montalva, para terminar expropiando de “cordillera a costa” como proponía Tomic y realizó Allende.

¿Llegaremos (nuevamente) hasta allá?

©Credo Chile

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