Chile vs. China

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Joshua Wong no es “un matón”. Al contrario, es un frágil y débil joven cuya única fuerza es representar la indignación de toda una sociedad que ve derrumbarse la libertad de que hasta ahora gozaban

El título de este comentario parece casi una burla. Los “contrincantes” -Chile y China- son desproporcionados en todo: número de población, tamaño geográfico, recursos económicos, capacidad bélica, etc. etc.

Sin embargo, lo que vimos estas últimas semanas a propósito del viaje del diputado Bellolio y de las imprecaciones del Embajador Xu Bu, el embajador chino en Chile, fue precisamente esto: un enfrentamiento Chile vs. China, a propósito de la represión que está sufriendo la población de Hong Kong en sus justas demandas.

Esta confrontación nos dejó importantes lecciones. En primer lugar la prepotencia del Embajador chino, quien al menospreciar a un parlamentario de Chile, insultó a todo el Poder Legislativo, del cual éste hace parte.

En segundo lugar, nos dio la posibilidad de conocer más de cerca las “buenas intenciones” de la China comunista. Pues, si así trata a parlamentarios que no tienen ninguna dependencia política ni económica con esa nación, cómo será con su propia población, entre los cuales los católicos que no se dejan domesticar por la “Iglesia Patriotica”, y que depende de todo y en todo del PC chino y de su nomenclatura.

En tercer lugar, nos dio oportunidad de conocer más de cerca a los manifestantes de Hong Kong y entenderlos en sus demandas. En efecto, Xu Bu, emplazó al diputado Jaime Bellolio por reunirse con Joshua Wong, joven activista que encabeza las protestas en favor de la democracia en Hong Kong, catalogándolo como “matón social”.

Ahora, a ojos vistas, Joshua Wong no es “un matón”. Al contrario, es un frágil y débil joven cuya única fuerza es representar la indignación de toda una sociedad que ve derrumbarse la libertad de que hasta ahora gozaban. Y al mismo tiempo, Joshua Wong representa una luz de esperanza para el resto de la población china, al constatar que pueden librarse de este régimen de opresión que los somete desde mediados del siglo pasado.

En resumidas cuentas, esta confrontación nos sirvió para sentir más de cerca el carácter verdaderamente dictatorial del Partido Comunista chino y sus profundas debilidades, propias de todas las dictaduras. Ellas sólo son fuertes en la medida que aplastan cualquier reacción. Lo que quiere decir que cualquier reacción seria y sostenida, puede conseguir vencerlas.

Pero la confrontación no sólo nos sirvió para conocer el campo adverso. También pudimos apreciar las debilidades internas.

En efecto, los jóvenes chilenos de izquierda, siempre tan solidarios con las causas de la libertad y de la independencia reclamada por sus coetáneos en cualquier parte del mundo, brillaron por su ausencia en este debate. No hubo por parte de ellos ninguna manifestación, ni la más leve “funa” delante de la Embajada China. “Quien calla, consiente”, dice el sabio refrán.

Imagine el lector qué hubiese ocurrido si el Embajador de los Estados Unidos hubiera tenido similar actitud. Se habrían encendido de inmediato las iras del Partido Comunista y de todos los Partidos de las izquierdas, acusándolo de imperialista y violador de los DDHH de su pueblo. Pero como se trató de un embajador comunista, representante de un gobierno comunista, los referidos Partidos quedaron en completo silencio, con la excepción de uno u otro parlamentario: “Quien calla consiente”.

Por último el Gobierno Piñera, que en estos mismos días fue tan veloz en manifestar su solidaridad a la ex Presidenta Bachelet por los juicios del Presidente Bolsonaro, en esta oportunidad fue tímido y lento para manifestar su adhesión al diputado en cuestión.

Lo que dejó patente esta interesante confrontación fueron las debilidades de la dictadura comunista china y las fortalezas de quienes saben enfrentarla con valentía. Y confirmó las adhesiones permanentes de la izquierda chilena con la violación a los DDHH cuando los humanos no son comunistas.

Una confrontación que nos recordó verdades olvidadas.

Credo; pasado, presente y futuro de Chile

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