¿Celebración o hundimiento patrio?

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Las Fiestas Patrias debería ser ocasión de reunir a los chilenos en una semana de alegría, hermanados en torno a las raíces nacionales. Sin embargo, pocas veces quedó más claro el carácter ideológicamente socialista y de confrontación del Gobierno de la NM.

Comencemos por la urgencia que le dio al proyecto de aborto en la Comisión de Constitución. Para obtener una rápida tramitación y aprobación de la iniciativa de muerte, el Ejecutivo tuvo que retirar las urgencias de otros proyecto y así poder cumplir con los exiguos  plazos que se autoimpuso.

Tal medida no tiene ningún sentido, a no ser la prisa en implementar una tétrica ideología de la muerte. No es con ella que mejorarán las bajas cifras de apoyo a ese malhadado gobierno, que piensa empinar su popularidad sobre la cabeza de los niños no nacidos

A lo anterior se sumó el escandaloso nombramiento de Lorena Fries como subsecretaria de DDHH. La trayectoria de la mencionada activista de izquierda y pro aborto fue tristemente conocida durante su desempeño como directora del Instituto de DDHH.

La funcionaria, en sus seis años a cargo del organismo, redujo al silencio a todos los “divergentes”, impuso una agenda a favor de los actos violentos cometidos por indigenistas, hostilizó a las fuerzas del orden, en especial a Carabineros, y se mantuvo indiferente delante de los crímenes cometidos en la Araucanía. Todo lo anterior la descalifica para ocupar un cargo que, se supone, debe ser equidistante de posiciones partidarias y ocuparse del derecho de todos los hombres. Su nombramiento, constituye un verdadero desafío a la mayoría de la población que considera que el tema de los DDHH no debe ser instrumentalizado por la izquierda.

Por su parte el personero que ocupó el cargo dejado vacante por la Sra. Fries quiso continuar su trayectoria denunciando las condiciones supuestamente mejoradas de los presos políticos de Punta de Peuco. Como si fuera una violación de los DDHH, el Sr. Branislav Marelic argumentó que en esa cárcel no existe el hacinamiento común en las cáceles de Chile.

Lo que naturalmente se debería esperar de quien se encarga de vigilar el cumplimiento de los DDHH es que ningún preso sufra el hacinamiento y la situación de indignidad humana que actualmente existe en las cárceles. El argumento del presidente de los DDHH muestra que lo que pretende es que los militares no dejen de sufrir las condiciones que él mismo debería evitar para todos los presos.

Ese ánimo de persecución a los militares que se encuentran injustamente condenados por figuras jurídicas sabidamente falsas, se hizo sentir también por ocasión de la tramitación del proyecto de ley para conceder derecho de prisión domiciliaria a los presos que hayan cumplido más de 75  años, o se encuentren en situación de enfermedad avanzada.

A la iniciativa el diputado del  PC, Hugo Gutiérrez manifestó que: “nosotros estamos preocupados de que los hechos cometidos por una dictadura militar no se vuelvan a cometer nunca”. ¡Los cómplices de más de cien millones de víctimas en el mundo entero, aquí se erigen en jueces de los derechos humanos…!

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Como si lo anterior fuera poco, algunos parlamentarios de oposición denunciaron que el Gobierno redestinó fondos comprometidos y aprobados para la seguridad pública, tema que importa prioritariamente a las familias chilenas, para financiar el fracasado proyecto de “soviets”…, perdón, de cabildos constituyentes, asunto que sólo le importa al Gobierno para facilitar la demolición del País.

En medio de este contexto de persecución a las FFAA sonó como un gong la propuesta de eliminar la ley reservada del Cobre, mediante la cual se financia el presupuesto de la Defensa Nacional. Hasta ahora no ha pasado de un anuncio, pero es un anuncio que siendo tan coherente con todo lo anterior, más parece una amenaza a la independencia presupuestaria de las instituciones castrenses.

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Por último, dentro del ánimo ideológico marxista-retroexcavador, varios parlamentarios se manifestaron a favor de hacer volver al Inacap a la esfera exclusiva del Estado, desconociendo todo el éxito que el referido instituto de enseñanza profesional ha tenido en manos de la  iniciativa privada y a los beneficios que han conseguido los sectores menos favorecidos de la sociedad para alcanzar su aspiración de mejoras.

En definitiva, la Semana Patria, tuvo más de agraz que de dulce. Revivimos lo que Allende anunciaba como “socialismo con empanadas y vino tinto”, sólo que en el 2016, hemos tenido un socialismo con aborto, cárcel y persecución a todo lo que no sean los proyectos de una izquierda que solo piensa en implementar su agenda, al costo que sea…

De las empanadas y del vino tinto, sólo un rápido y triste brindis.

©Credo Chile

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