Bacterias sociales: Venezuela y la ONU

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La salud de las naciones funciona de modo muy similar a la de los individuos. Así como existen bacterias que, si no son combatidas a tiempo, pueden dar cuenta de una persona, así también, en el campo social, existen ideologías que poseen las mismas características fatales.

Una de estas últimas, sin duda ninguna es la bacteria, incubada por decenios en Cuba y mutada en Venezuela gracias a la dupla Chávez-Maduro, conocida bajo el nombre de “socialismo bolivariano”.

La bacteria en cuestión, casi da cuenta de la salud de todo el Continente. Ella se gestó en Cuba, se adueñó de Venezuela, se expandió por el Brasil de Lula, por la Argentina de los Kirchner, por el Ecuador de Correa, por la Bolivia de Morales, por la Nicaragua de la pareja sandinista, y tuvo a Chile bastante debilitado y a punto de caer en coma. No olvidemos que el Frente Amplio hasta ahora muestra claras simpatías por su funcionamiento.

Por todo lo anterior, no puede dejar de producir una profunda satisfacción el hecho de que la semana pasada, con las excepciones de regla, se hubiera conseguido una aplastante derrota de Maduro en la OEA. Decimos aplastante, pues él se salvó sólo gracias a los votos de “países”, cuya población y territorio no representan ni el 1% del Continente, y al apoyo incondicional sus paniaguados de Bolivia y Cía.

El fuerte apoyo a la demanda contra Venezuela, por parte de las principales naciones integrantes de la OEA, muestra hasta qué punto cambió la salud del Continente. Ayer, el “socialismo bolivariano” parecía dar cuenta de todos los países y hoy se reduce a pequeños resabios que serían insignificantes si no fuera por la extrema peligrosidad de la bacteria en cuestión.

Sin embargo, la salud, la definen los franceses, como, “un estado precario que siempre termina mal”. Cuidémonos de que esta definición no se haga realidad en nuestros país, pues los gérmenes de esta bacteria están vivos y actuando.

En el plano internacional, el resultado de las próximas elecciones presidenciales de Colombia podrá contribuir aún más para frenar el contagio de la bacteria.

No obstante esta buena noticia en la OEA, por otra parte, la ONU nos amenaza con otra muy mala: la inclusión de Bachelet como candidata para el cargo de Directora de los Derechos Humanos.

No hay duda de que la ex Presidente cuenta con buena nota entre los que contratan el personal de ese organismo.  Ya fue encargada de la Mujer, y ahora lo sería de los DDHH de todo el mundo. En el ejercicio de su cargo -si se concretiza-  contará con recursos y poder de influencia para imponer el aborto en todos los países que aún no lo hayan aprobado y ciertamente presionará para que la matanza de los inocentes se puede hacer sin “objeción de conciencia” de parte de las instituciones que se opongan a ese crimen.

Afrentosa contradicción, incluir como candidata a dirigir la Comisión de DDHH a quien atentó, en su propio país, contra el primero de los derechos de todo ser humano, que es el de nacer y a la objeción de conciencia, que aunque no calificado como tal, es un derecho humano fundamental.

Para concluir, no podemos dejar de señalar como auspicioso el fallo de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, al revocar el fallo anterior contra el pastelero que se negó a vender una torta para la fiesta de un “matrimonio” homosexual. El fallo definitivo de la Suprema Corte argumenta, con razón, que no puede ser considerado discriminatorio que una persona se niegue a prestar servicios en algo opuesto a sus principios religiosos.

La sana resolución judicial del país del Norte, podría haber inspirado mejor al proyecto de adopción que acaba de presentar el Ejecutivo chileno, en el cual se incluye el derecho de adopción a uniones del mismo sexo.

Esperamos que en la tramitación del mismo haya parlamentarios que suscriban la indicación que aquellas instituciones que cuidan de niños para la adopción y que tengan principios cristianos, también puedan oponerse a entregarlos en adopción para tales uniones. De lo contrario, se las obligará a cerrar sus puertas, o se las perseguirá judicialmente.

Como nuestro lector puede ver, la semana tuvo de dulce y de agraz. Combatamos  lo agraz para conservar lo dulce.

Credo.

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