Asexma, las “elites” y el Gobierno

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Nadie duda de la afirmación de Asexma formulada con posterioridad al escandaloso “regalo” entregado al final de la cena anual de la entidad, con autoridades gubernamentales: “El que esté libre de culpa, que lance la primera piedra.”

No es nuestra intención “lanzar piedras”, sino analizar con seriedad los hechos y las responsabilidades correspondientes, especialmente determinar si el hecho en cuestión representa una excepción en una “hoja de servicios” impecable de la entidad y de las autoridades gubernamentales homenajeadas, o, al contrario, no pasa de un hecho más en el espiral de bajeza moral en que están precipitándose nuestras autoridades.

Comencemos por decir que Asexma,(Asociación de Exportadores de Manufactura), no es una asociación cualquiera. Ella se enorgullece de representar a la clase emprendedora de Chile y, en cuanto tal, a un importante sector de la elite nacional.

Ahora, ¿qué es lo que la ciudadanía espera de aquellas personas que, a uno u otro título, hacen parte de lo que hoy mal se llama “elite”.

Para responder a esta pregunta nos servimos de los claros conceptos pronunciados al respecto, el año de 1968, por el profesor Plinio Corrêa de Oliveira en conferencia sobre el tema:

“El miembro de la elite debe ser una persona consiente de que la moralidad es una característica indispensable de la verdadera elite, y que si ella pierde el sentido de la moralidad, renuncia a su misión de ser el freno de todas las formas de inmoralidad (…) ella deja de ser una verdadera elite”.

Años más tarde, en 1993 el mismo autor católico brasileño escribió su último libro: “Nobleza y elites tradicionales en las alocuciones del Papa Pío XII”. En su obra, el autor analiza el tema de las elites y muestra que el denominador común de ellas debe ser, junto con un ejemplo de virtud cristiana, el servicio al bien común y las postergaciones de sus propios intereses.

Afirmamos, por lo tanto, que el “regalo” en cuestión es, per diametrum, lo opuesto a lo señalado por Plinio Corrêa de Oliveira, cuyo pensamiento no es sino un eco de la doctrina de la Iglesia al respecto.

Pero, como la corrupción no se da sólo en la violación de las leyes de Dios relativas al pudor, los casos de corrupción conocida bajo el nombre de “colusión”, y otras formas de asociación ilícita, también han salpicado a empresarios de los más diversos rubros, produciendo una verdadera desmoralización de su imagen nacional.

Los hechos son por demás conocidos como para tener que citarlos en este comentario, este último hecho no constituye una excepción. Es un tropiezo más en un camino que se ha mostrado demasiado lleno de barro como para estar haciendo bromas, y menos de este jaez.

Haber puesto su cargo a disposición por parte del principal responsable, muestra, al menos, un cierto criterio de su parte. No haberle aceptado la renuncia, deja muy mal parada a toda la asociación; pues, para ella, no habría proporción entre el hecho en cuestión y la renuncia. Procediendo así, la directiva relativiza la gravedad de lo ocurrido, aumenta aún más el desprestigio social de la clase empresarial y da señales de estímulo a una próxima aberración.

***

Digamos una palabra sobre las reacciones de las autoridades gubernamentales frente al hecho en comento. La Presidente Bachelet manifestó de inmediato su total repudio a esta manifestación de “machismo”. Igualmente se pronunció la Ministra comunista, Sra. Pascual.

¿Se puede creer en la autenticidad de ese repudio? ¿Indican una reacción auténtica en favor de la moralidad pública?

En absoluto. A un gobierno que se ha empeñado en promover la más completa disolución de las virtudes morales en materia de familia, que propone el aborto, el matrimonio homosexual, y un largo etcétera, difícilmente se le puede dar credibilidad en sus condenaciones.

Porque, ¿qué es el “machismo” sino la concepción pagana de que el más fuerte -el  “macho”- tiene todos los derechos y ningún deber en esta materia?

Po lo anterior, el “machismo” es una consecuencia fatal donde la sociedad deja de ser cristiana y se impone la amoralidad completa, pues lo que caracteriza al salvaje es dejarse llevar siempre –máxime en lo relativo a las relaciones entre los sexos– precisamente por la “ley del más fuerte”.

Por lo anterior, criticar el “machismo” y, al mismo tiempo, fomentar la total promiscuidad en materia de relaciones sexuales, es semejante a criticar el incendio y propagar todos los elementos de combustión.  Quizá por eso,  los políticos de la Nueva Mayoría posaron sonrientes y satisfechos junto al “regalo” en cuestión.

Al respecto lo menos que se puede hacer es recordar las increpaciones de Nuestro Señor a los fariseos: “¡¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!! ¡¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. (San Mateo, 23.24)

©Credo Chile.

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