Argentina y la ONU: Lo sensato y lo absurdo

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Sin duda que el rechazo del aborto libre en la Argentina, ocurrido en esta semana pasada, significa una medida sabia y con repercusiones que trascienden las fronteras de esa nación.

Basta imaginar la algarabía de todos los abortistas chilenos, en el supuesto caso que hubiera sido aprobado el proyecto, reclamando de inmediato la misma medida. El freno argentino, ha servido de un silenciador para quienes pretenden el aborto libre en nuestra legislación.

La sensatez de esa votación no se debe, por cierto, al mundo político. Hasta el último momento no se sabía qué resultados habría. Fue la presión permanente de miles de familias enteras en las calles de Buenos Aires y de las provincias, las que determinaron a los Obispos a pronunciarse, lo que a su vez determinó a los políticos a votar contra la iniciativa.

El punto inicial de la votación estuvo en la movilización civil.

Es una importante consideración para este lado de los Andes. Si queremos que aquí tampoco se instale la matanza indiscriminada y subsidiada por el Estado de los inocentes, debemos mantener una movilización permanente. Ella debe consistir, en primer lugar, en el conocimiento y la unión de todos aquellos que estamos en la misma causa. En segundo lugar, en iniciativas que hagan sentir esa presencia a través de cartas a los medios, contactos con parlamentarios, marchas y un sinfín de otras actividades que visibilicen la voz de los sin voz.

¡Felicitaciones a la Argentina!

El absurdo: nombramiento de Bachelet como Secretaria de los DDHH de la ONU

En sentido opuesto a la sensatez de los argentinos, lamentamos profundamente el absurdo de la designación de la Sra. Bachelet como nueva Alta Comisionada de los Derechos Humanos para las Naciones Unidas.

Se supone que quien ocupa un cargo de tanta importancia para los destinos universales debe presentar un currículo intachable en la materia. Por lo mismo, no puede ser un dirigente político abandera ideológicamente con una posición socialista de la vida y de los derechos de las personas.

Ahora, lo propio de la acción pública de la ex Presidente ha sido precisamente su clara identificación con la causa socialista internacional.

Desde sus estudios en la RDA, bajo la dictadura de Hoenecker, sin haber pronunciado ninguna censura a ese régimen; su participación como “ayudista” en acciones terroristas; su admiración pública por el dictador Fidel Castro; su silencio delante de las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y otros países “bolivarianos”; su identificación total con el gobierno de Allende, al punto de querer “continuar su obra”; su promoción del aborto en Chile; su oposición al derecho de objeción de conciencia de los hospitales que se quieran restar de practicar ese crimen; su reciente intervención en favor del ex presidente Lula, condenado por corrupción; su completo rechazo a cualquier consideración de los derechos de los uniformados con enfermedades terminales en prisión,  y un largo etcétera, la hacen completamente incompetente para el cargo, pues muestra que ella ha sido coherente sólo con una causa: el socialismo marxista.

Ahora bien, quien ve con los ojos de esta ideología considera que la persona humana no tiene derechos trascedentes; como son la religión, la vida, la familia, sino en la medida en que los Estados los reconozcan, pues lo propio del socialismo es la visión estatista de la sociedad.

Por eso, para ella es completamente trivial que una nación entera, como es el caso de Cuba, sufra la opresión de sus dictadores desde hace ya más de 60 años; o que los venezolanos huyan de su otrora rica nación, acuciados por el hambre, la falta de medicamentos y la miseria que campea por las ciudades; o que la pareja que somete a Nicaragua ya haya matado más de 500 opositores, que no pasan sino de “terroristas” para la visión de esa ideología.

Escoger a una persona así para el cargo de Alta Comisionada de los DDHH de las Naciones Unidas es como poner a un tuerto en una competencia de tiro al blanco. Probablemente siempre disparará para un solo lado. En este caso, los tiros irán siempre a favor de la izquierda…

En conclusión: dos ejemplos en una misma semana; uno de sensatez y otro de enorme absurdo

Credo; pasado, presente y futuro de Chile.

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