Margaret Thatcher, fama y familia

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Margaret Thatcher, fama y familia

 

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Hace pocos días, el mundo entero se conmovió con la muerte y las posteriores ceremonias fúnebres concedidas a la Baronesa  Margaret Thatcher, ex Primera Ministra  de Inglaterra y líder del Partido Conservador de ese país en los años 80.

 

A las exequias religiosas asistió la Reina Isabel II junto a su esposo el Príncipe Felipe, acompañados por las más altas representantes del mundo británico y por ex Jefes de Estados de otros países del continente europeo.

 

Los diarios y las TVs mostraron la cureña escoltada por los famosos guardias ingleses y comentaron que, desde la muerte de Sir Winston Churchill, Inglaterra no asistía a ningún entierro con esas honras y categoría.

 

Tales ceremonias y homenajes no pueden dejar de suscitar algunas preguntas, que quizás Ud. mismo ya se formuló y que son importantes de responder para poder entender el mundo en que vivimos y las más profundas tendencias de la opinión pública en nuestros días.

 

La primera y la más evidente de las preguntas es cuál fue la causa de esta conmoción mundial. ¿Se debió a sus ideas políticas? ¿Al enfrentamiento que ella tuvo contra las oligarquías sindicales? ¿Al impulso que dio a la libre iniciativa y al emprendimiento privado?  ¿Al resurgimiento innegable que el Reino Unido tuvo después del período en que ella ejerció el Poder? ¿O quizás fue por su empeño en reconquistar las Islas Malvinas, enfrentando sola una batalla que podría conducir al riesgo de una tercera guerra mundial?

 

Si diéramos una respuesta afirmativa a todas estas preguntas, ellas no explicarían sino un aspecto de su popularidad y de su fama.

 

En efecto, sería explicable que las personas que simpatizaron con sus ideales políticos o que actualmente tienen una posición similar a la que ella defendió en la vida pública, hubiesen sentido pesar por su muerte.

 

Pero lo ocurrido por ocasión de su fallecimiento fue mucho más allá de una simple nostalgia de adherentes políticos. En verdad, Inglaterra como un todo sintió la pérdida de la Baronesa Thatcher.

 

Y aquí, nos parece,  está la razón más profunda del pesar manifestado. Los ingleses sintieron la pérdida de una personalidad que supo encarnar un ideal y las aspiraciones que están en el fondo  de todo el pueblo británico, sin aferrarse a los aplausos que con tal actitud podría perder.

 

Entre estos ideales se pueden destacar el deseo de una Inglaterra fuerte en su espléndido aislacionismo, una nación prestigiosa en sus pompas y en sus ceremonias y un pueblo seguro de su identidad y tenaz para alcanzar sus objetivos.

 

Ejemplo histórico de ese espíritu inglés fue el discurso pronunciado por Sir Winston Churchill en el momento de asumir la máxima responsabilidad del país durante la Segunda Guerra Mundial: “Sólo puedo prometerles  sangre, sudor y lágrimas”.

 

Cuando una nación se siente interpretada por sus autoridades en esos profundos anhelos nacionales, brota de forma espontánea y con fuerza la popularidad y la fama,  a pesar de que ellos sólo le prometan sangre, sudor y lágrimas.

 

Estas observaciones que compartimos con Ud. en esta su emisora, nos parecen importantes para entender por qué hoy la función política está tan desprestigiada en Chile y en el mundo entero, o al menos en la gran mayoría de las naciones de Occidente.

 

Nuestros políticos desde hace muchos años no se han preocupado de conocer ni menos de encarnar los más profundos anhelos nacionales. En su gran mayoría, son personas que aparecen en el escenario nacional, iluminados por las luces artificiales de la propaganda, la que a su vez se mantiene gracias a los medios económicos que poseen u obtienen, no siempre honestamente.

 

El resultado es que,  cuando se apaga la luz de la propaganda, el político vuelve a la obscuridad en la que vivía y nadie más se acuerda de él. Más aún, muchas veces, cuando la propaganda aún no ha cesado, muchos se preguntan cuánto hay de auténtico en aquello que pregonan.

 

En realidad, el verdadero prestigio y la auténtica fama, no se compran con la propaganda. Ellos son el fruto de una forma de ser y no de los recursos económicos. Y de esa riqueza  de ser, nuestros políticos están, en general, sumamente distantes.

 

Ud. me podrá preguntar ¿qué relación tiene todo esto con la familia, y por qué tratamos de un tema que más parece político que familiar?

 

La respuesta es muy simple. En primer lugar, los comentarios que acabamos de presentar a nuestros estimados radioyentes, no son un tema político; al contrario, constituyen un análisis de cómo funcionan las sociedades compuestas de hombres dotados de un alma espiritual.

 

En segundo lugar, es necesario considerar que la primera y la más básica de las sociedades es precisamente la familia. Un auténtico padre o  madre de familia es, a su modo, quien sabe encarnar una forma de ser en la cual todos los miembros de la familia se sientan interpretados y de algún modo reflejados.

 

Ciertamente, todo papá debe saber reprender a sus hijos cuando se comportan mal; pero mucho más importante que su acción correctiva es la riqueza de personalidad que posee y que los estimula a todos, especialmente en los momentos de adversidad.

 

Tal riqueza de personalidad no se confunde con la actividad que se desarrolla, ella puede ser la más humilde de las profesiones, pero cuando es cumplida con integridad, su personalidad es apreciada en su toda su dignidad y honradez.

 

Conocer bien las características y las cualidades de sus propias raíces, hacerlas relucir de modo auténtico  en sus actos y en su modo de ser, e inspirar a sus miembros más jóvenes en la fidelidad y en el progreso a esas cualidades y virtudes, es el principal deber de cada padre y madre de familia.

 

Ésta es una buena lección  que nos deja a todos los papás y también a todos los políticos, la popularidad póstuma de la baronesa, Lady Margaret Thatcher, más allá de las discrepancias que algunos hayan tenido con ella, popularidad ésa que están lejos de tener quienes se esfuerzan en vano por lograr a cualquier precio y en todo momento  la simpatía general.

 

 

 

 

 

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