Mártires cristianos en Irak

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Gilles Lapouge

Hace  algunos días, os cristianos de la segunda mayor ciudad de Irak, Mosul, tomada recientemente por los jiadístas del Estado Islámico en Irak y en el Levante (Isil, el la  sigla en inglés), ganaron el derecho de escoger su destino. Los nuevos dueños de Mosul ofrecieron cuatro opciones: dejar Irak en el plazo de 24 horas, convertirse al islamismo, pagar un impuesto especial para os no musulmanes, haciéndose ciudadanos de segunda categoría o, finalmente, morir por la espada.

Sigue, por tanto, la historia iniciada en 2003, com a caída de Saddam Hussein. El dictador iraquí, que George W. Bush persiguió e mando matar, protegía a los cristianos de Irak, garantizando la permanencia de una de las más nobles y heroicas iglesias católicas do Oriente (rito caldeo, siríaco, armenio, griego o latino). Mientras Saddam vivía, la comunidad tenía más de un millón de fieles.

Era una especie de milagro. Fundada en el siglo IV, esta corriente católica tuvo un papel preponderante en aquel tiempo. Fue ella que convirtió al cristianismo una parte dos mongoles. Además de eso, transmitió a los árabes y posteriormente a Europa medieval toda a cultura de la Grecia antigua.

Desde que os americanos mataron a Saddam, los católicos fueron expulsados de Irak o perseguidos. Hoy, con la llegada de los jiadistas de Isil (más obtusos y perversos de que los de Osama Bin Laden y de la red Al-Qaeda), comienza el tiempo de la agonía. Millares de cristianos iraquíes habrían sido muertos y 600 mil ya huyeron del país.

Un pedazo de la historia, construido a lo largo de 16 siglos, amenaza ser aniquilado, por lo menos si los fanáticos del Isil consoliden su victoria y consigan crear un califato que ignore las fronteras políticas habituales y sueñe implantar a sharia en gran parte de Siria y de Irak, de Alepo a Bagdad. Las persecuciones han ocurrido desde que, hace un mes, fue proclamado el califato islámico.

No conocemos todos los detalles y todas las indignidades. Sin embargo, se sabe que centenas de iraquíes  cristianos habrían sido muertos y más de 600 mil tomaron el o camino del exilio. En Mosul, las casas de los cristianos fueron marcadas com a letra N (que significa Nassarah o Nazareno, un poco como las casas de los judíos eran marcadas por Hitler).

¿Dónde se refugian esos cristianos expulsos de sus casas? Muchos se dirigen para Qaraqosh, a 30 kilómetros al este de Mosul, por ser una ciudad de mayoría cristiana. Además de eso, la localidad es predominantemente kurda. Os kurdos se oponen a los fanáticos del  califato. Sus guerreros, los peshmergas, son muy fuertes. Ellos luchan contra las tropas jiadistas y protegen a los cristianos.

Sorprende un poco que este hecho no haya provocado indignación en las capitales occidentales. Es claro que todas estas calamidades son tan numerosas y chocantes que cada horror actúa como un filtro para impedir que se perciban otros horrores: Siria, Faja de Gaza, Libia al borde del abismo, Sudán, República Centroafricana, Ucrania, etc. El mundo hoy no pasa de una extensa decepción, un largo sollozo. Pero, en el caso de los cristianos de Mosul, estamos delante de una de las más violentas crueldades.

Link noticia http://internacional.estadao.com.br/noticias/geral,martires-cristaos-no-iraque-imp-,1533153

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