Vizcarra nos empuja al chavismo

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Luis García Miró          “Expreso” de Lima          27 octubre 2019

 

En medio de esta coyuntura de manifiesta quiebra constitucional en nuestra nación, es indispensable repasar los episodios de violencia que vienen soportando varios países vecinos. En pleno tercer milenio, cuando Latinoamérica ya daba muestras de haberse superado en materia de golpismos y revoluciones, ocurre precisamente que no fue así.

Ya van dos semanas de exageradas convulsiones en la región. Tiempo de muchísima confrontación. De sangre; de violencia. Un apogeo populista para reavivar la llama del resentimiento social en América Latina, e intentar derrocar a gobernantes legítima, democráticamente electos, al compás de slogans confrontacionales plagados de odio y fundados en una revolución violenta como respuesta a las desigualdades resultantes de una pobreza jamás resuelta. Y cierto, una riqueza que aumenta para muy pocos.

Primero fue Lenín Moreno; después Sebastián Piñera. Dos presidentes decididamente opuestos a Maduro. Pero no por la fuerza, sino por la diplomacia. El tirano de Caracas les respondió a su manera. ¿Cómo? Pues enviando a delegaciones de terroristas a las capitales de ambos países, con la consigna de exacerbar a sus pueblos convirtiéndolos en masas violentas. Los azuzadores venezolanos son profesionales preparados en La Habana, especializados en manipular el malestar social y en convertir los reclamos del vecindario en rebelión callejera.

En un instante traspasaron a implacables la protestas sociales en Ecuador y Chile, esparciéndolas por diversas ciudades y convenciendo a los pobladores a que repudiasen los llamados a la calma, el pedido de perdón –lanzado por Piñera- y los ofrecimientos de reformas sociales propuestas por los presidentes de ambos país para satisfacer las exigencias populares.

Pero la consigna era clarísima. Mantenerse firmes calentando las calles; soliviantando ardientemente a la población; exigiendo el retiro a las comisarías y cuarteles, tanto de la Policía como de las Fuerzas Armadas; y convertir al populorum en fuerza rebelada contra el Estado de Derecho, incendiando la pradera si no consiguieran su objetivo. Que no es otro que tomar el poder vía un golpe de Estado revolucionario. ¡Exactamente como hace dos décadas ocurriera en Venezuela!

La consecuencia es que tanto Chile como Ecuador continuarán generando déficits a través de subsidios para complacer a las hordas del chavismo. Este Tweet de Maduro es elocuente: “El plan va perfecto, ustedes me entienden. Todas las metas que nos hemos puesto en el Foro de Sao Paulo se han realizado, así debemos seguir. Vamos mucho mejor de lo que pensábamos.” Como significativa es esta frase de Diosdado Cabello: “Lo que está pasando en Perú, Chile, Ecuador, Argentina, Honduras es apenas la brisita. Viene un huracán bolivariano.”

Apostilla. En medio de esta asonada regional montada por el chavismo –en rigor, La Habana a través del Foro de Sao Paulo- utilizando a Latinoamérica como modelo para lanzar un putch que sirva al comunismo latente –vía el socialismo sudaca- para volver a tomar impulso asentándose en todo el subcontinente, el presidente Vizcarra continúa su prédica intrigante, disociadora, odiosa contra dos partidos democráticos y contra aquel epítome de la democracia en el mundo occidental, el Congreso, allanándole así el camino al éxito al progre-marxismo.

https://www.expreso.com.pe/opinion/luis-garcia-miro-elguera/vizcarra-nos-empuja-al-chavismo/

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