Uruguay a la sombra del socialismo

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Uruguay: elecciones y envejecimiento izquierdista

En Uruguay, a dos meses de las elecciones presidenciales, las encuestas constatan hasta el momento un retroceso del gobernante Frente Amplio, de izquierda. Más allá de las pesquisas, que no son infalibles, lo concreto es que se percibe un envejecimiento mental y psicológico de ese partido.

El ex presidente de Uruguay y actual candidato del Frente, el Dr. Tabaré Vázquez, hasta hace un año tenido como casi seguro ganador, está perdiendo impulso y ha bajado en las intenciones de voto, en la misma proporción en que sube un joven candidato del opositor Partido Nacional, Dr. Luis Alberto Lacalle Pou, de 42 años.

El frenteamplista Vázquez no solamente ha envejecido en edad. Su apariencia cansada colabora con el eclipse de un carisma de comunicador que tuvo otrora, inclusive con buen tránsito en el centro político. Para compensar ese envejecimiento, el partido de Vázquez escogió como candidato a vicepresidente al joven Raúl Sendic, ex presidente entre 2008 y 2013 de la petrolera estatal Ancap, la mayor empresa del país. Pero el nombramiento de Sendic, por mala suerte, coincidió con la divulgación de pérdidas millonarias de Ancap en los balances de los últimos cuatro años, lo cual no habla bien de su capacidad de administrador público. Hasta el momento el Frente bloqueó en el Parlamento una investigación sobre las reales causas de ese mal resultado.

Tampoco consigue trasmitir flujo vital al Frente Amplio el actual presidente José Mujica, muy promovido internacionalmente por diversos medios de comunicación, pero que en Uruguay está llegando a un grado de saturación, con su imagen crónicamente desaliñada y con el uso y abuso de dichos populares, como si los graves problemas de un país se pudiesen solucionar con recetas de boliche.

A esas desdichas frenteamplistas se suma la constatación de que sectores influyentes del Frente Amplio, como el ala sindical del PIT-CNT, parecen empantanados en viejas ideas estalinistas y van languideciendo como si ya tuvieran poco o nada que ofrecer a las nuevas generaciones.

El Frente Amplio, que gobierna el Uruguay desde hace dos períodos, se vio favorecido por una bonanza económica fruto de excelentes precios internacionales de las exportaciones uruguayas, y contó con la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y en el Senado. Entonces, al Frente no le queda el pretexto de alegar que no pudo levantar al país por falta de dinero o por no tener apoyo parlamentario.

La educación y la salud, que otrora enorgullecieron a los uruguayos, están en un estado ruinoso. Las drogas y la criminalidad campean, y la inseguridad aterroriza a la población.

Una paradoja es el hecho de que el Frente Amplio va languideciendo no por la acción de una oposición que se muestra bastante vacía de ideologías, sino por la propia decadencia de las izquierdas. Como se sabe, el Frente aprobó la libre comercialización de la marihuana. Según especialistas conceptuados, entre los efectos del consumo de marihuana se incluyen la desorientación, la falta de coordinación motora, la depresión, la somnolencia y hasta la ansiedad. En ese sentido, el Frente Amplio parece estar pasando por un proceso de marihuanización mental y psicológica.

Otro elemento que pesa como un fardo sobre los hombros al parecer cansados del Frente es la corrupción que habría tomado cuenta de empresas bajo el control estatal, cuyo ejemplos más recientes son los de las Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea (PLUNA), una compañía que durante décadas constituyó un orgullo nacional, y de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE).

No obstante, a pesar del desgaste del Frente, una constatación que sus propios seguidores reconocen, el resultado electoral todavía es incierto. Faltan dos meses y mucha agua puede correr debajo del puente, en ese ínterin. Lo concreto es que por el momento las cosas no están bien para el gobernante partido de izquierda, dirigido durante décadas por clanes ideológicamente arrogantes, con complejo de superioridad mental y con fuertes trazos estalinistas.
La única, persistente y enigmática unanimidad en el fragmentado Frente Amplio parece ser el incondicional apoyo a la peor y más antigua dictadura de las Américas, la dictadura comunista cubana.

Fuente:  (Apuntes de Destaque Internacional. Viernes 22 de agosto de 2014. Responsable: Javier González www.cubdest.org o destaque2016@gmail.com )

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