¿Una “nueva UP”? 

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En los últimos días se conformó un nuevo partido político: Convergencia Social. Fusión de varios partidos pequeños que son parte del Frente Amplio. Uno de sus dirigentes, Gabriel Boric -por el cual tengo el mayor de los respetos- nos dio un bosquejo de lo que sería este nuevo partido político: “Un partido que esté actualizado a los nuevos tiempos; que entregue nuevas respuestas a las nuevas preguntas; y que no siga anclado en los viejos dogmas…”. Refrescante y prometedora la descripción de este brillante diputado.

Sin embargo, a poco andar, otro referente del nuevo partido -la diputada Gael Yeomans- nos dice justo lo contrario: “Convergencia Social encarna las luchas históricas de la izquierda en el siglo XX. De aquellos que lucharon por la nacionalización del cobre, de la vía al socialismo, de la revolución de las empanadas y el vino tinto…”. O sea, Convergencia Social no sería un partido moderno, con nuevas respuestas a nuevas preguntas, sino, más bien, sería una “nueva UP”.

Increíble viniendo de gente joven. Lo que expresa la diputada no es sino lo que pensaba la vieja izquierda del siglo XX, la de la lucha de clases, la de la vía armada al poder. Esa de Fidel y del Che Guevara. La de Brezhnev y de Honecker. De la Stasi y la KGB. Esas ideas que incluso nuestro viejo PC ( de los poquísimos que sobreviven) miran con vergüenza. Las ideas de la vieja UP eran esas: expropiación del capital, planificación centralizada, dictadura proletaria y -cuando fuera necesario- violencia revolucionaria. Ese es el paradigma de la diputada. Que está en las antípodas del discurso razonable de Gabriel Boric.

  • Llama la atención, además, porque en las innumerables luchas ideológicas del siglo XX fue derrotado el fascismo y el exterminio racista en 1945. Y el socialismo de la vieja UP en 1989, con la caída estrepitosa del muro de Berlín. Hoy solo coinciden con la diputada Yeomans nuestro viejo PC (sin mucho entusiasmo), Raúl Castro (no muy convencido) y el sátrapa de Corea del Norte (en negociaciones con Trump).

Los vencedores ideológicos del siglo XX no fueron la UP, Cuba, ni sus partidos afines: fueron Milton Friedman y su cohorte de la escuela de economía de Chicago. Esa escuela que domina con fuerza los premios Nobel de Economía, con doce de ellos, cinco trabajando ahí en la actualidad.

¿Y dónde están los economistas de izquierda? No hay premios para Piketty, ni menos aún para una aficionada de izquierda como Naomi Klein. O sea: en el campo de la ciencia económica, los partidarios de la vieja y de la nueva UP no tienen ni el espacio ni el prestigio. El respaldo académico de la diputada es nulo, y su confianza en el rol del súper estado resulta patético. Ese estado que es un dechado de virtud y eficiencia. Y da pena ver que haya aún profesionales jóvenes con ideas no solo trasnochadas, sino además desprestigiadas. Así como también inquieta ver a un Parlamento que se niega a legislar, pero -increíblemente- pretende gobernar en base a negar la sal y el agua a un Ejecutivo cuyo mandato constitucional es gobernar.

https://www.latercera.com/opinion/noticia/una-nueva-up/690403/

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