Papa Francisco y el presidente de Colombia Duque

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(por Eugenio Trujillo Villegas) A principios de esta semana, el Papa Francisco recibió al recién elegido Presidente de Colombia, el Dr. Iván Duque en el Vaticano. La noticia de la reunión fue generalizada en este país, pero la solicitud del Papa fue enfatizada sobre todo para continuar con las negociaciones de paz con la guerrilla del ELN – Ejército de Liberación Nacional.

A esto, el Presidente respondió al Santo Padre que estos diálogos están suspendidos por ahora, siempre que el ELN no deje de matar, incautar y llevar a cabo ataques terroristas, trabajo al que están dedicados desde su fundación en 1964. Y más recientemente, hacer negocios, con la producción y venta de cocaína, al igual que las FARC, para obtener recursos sustanciales para financiar la guerra.

Este tema, tratado al más alto nivel entre los dos Jefes de Estado, necesita una buena explicación del pasado, el presente y el futuro del ELN, dado que este guerrillero marxista fue, sin lugar a dudas, uno de los protagonistas más infames del mundo. Conflicto actual en colombia.

El ELN apareció en los años 60 del siglo pasado como una de las manifestaciones extremas que tuvieron sus orígenes en el Post-Consejo. Entre sus fundadores se encontraban los sacerdotes apostólicos españoles Domingo Laíne Manuel Pérez Martínez, quien decidió reemplazar las armas con la sotana y se trasladó desde la lejana España a los bosques colombianos para buscar el “Evangelio de Cristo” en la lucha armada y la revolución social. .

En poco tiempo añadió a la aventura “apostólica” el sacerdote, también apóstata, Camilo Torres, quien murió en el primer enfrentamiento con el Ejército en 1966, un hecho que fue utilizado por la izquierda católica de todo el mundo para convertirlo en el primer mártir. Teología embrionaria de la liberación.

Desde entonces, el ELN ha sido un guerrillero marxista radical, manipulado y dirigido por Castro Castro, pero cercano a todas las manifestaciones de la izquierda católica en el mundo. La prueba de esta realidad es que el sacerdote guerrillero Camilo Torres se convirtió en un símbolo del Catto-Comunismo y en una de las estrellas negras de la Teología de la Liberación, que tanto daño ha hecho a la Iglesia y a toda América Latina.

Recientemente, el actual arzobispo de Cali Msgr. Darío Monsalve, en una misa celebrada para conmemorar el aniversario de su muerte, pidió que se rehabilitara la figura del sacerdote guerrillero, presentándolo como un ejemplo a seguir para la Iglesia actual. Y ahora, el interlocutor más cercano de este guerrillero con el gobierno y con la sociedad colombiana es el superior de la Compañía de Jesús de Colombia, el padre Francisco de Roux, quien proclama su antigua amistad y admiración por Nicolás Gabino, actual jefe de esta banda terrorista. .

Entonces, frente a nosotros, tenemos una situación excepcional! La lógica, el sentido común y la experiencia, nos dicen inequívocamente que estas cosas no suceden por casualidad, por magia o por generación espontánea. Hay alguien que los planea, los ejecuta y los lleva a su cumplimiento, incluso si en medio del camino encuentra grandes obstáculos y dificultades. Y el hecho de que este tema surja de repente en la visita de nuestro Presidente al Papa, indica que se está preparando algo muy importante en las esferas más altas del poder, con respecto al futuro proceso de paz en Colombia.

¿Qué pasará con el ELN? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que los acuerdos de paz firmados con las FARC son como un barco que produce agua por todos lados. Un número importante de mandamientos de las FARC ha renunciado a los supuestos beneficios de la pacificación y ha regresado a la guerra clandestina. Los soldados simples de la guerrilla han escapado de los sitios de agrupación establecidos por el Gobierno y la ONU, y ahora nadie sabe cuál es su escondite.

Un número incalculable de autodenominados “disidentes” se ha unido al ELN y a otros grupos terroristas y narcotraficantes, y continúan la guerra como si nada hubiera sucedido. Mientras tanto, tanto las FARC como el ELN se dedican al tráfico de drogas, a la producción y exportación de cocaína a todo el mundo, en la mayor impunidad.

Solo estos hechos serían suficientes para encender las alarmas de la comunidad internacional, que continúa engañada y quizás cínicamente ciega, dando crédito a los supuestos beneficios del proceso de paz del ex presidente Santos. Pero parece que nada de lo que sucede en Colombia ha sido lo suficientemente serio como para abrir los ojos del mundo. Al menos para los colombianos se hace cada vez más evidente que los acuerdos con las FARC han sido un gran fraude, con el fin de legalizar las grandes fortunas ilegales producidas por el narcotráfico; que los acuerdos firmados con las FARC resultaron en un gran ejercicio de impunidad por los crímenes más atroces cometidos por esta organización terrorista; que no han entregado todas las armas; quienes no han liberado a los miles de secuestrados y quienes ni siquiera han devuelto a la sociedad a los cientos de niños reclutados para la guerra.

Además, no se arrepintieron de ninguno de sus delitos, ni repararon sus fallas con las víctimas. Sin embargo, sí, una minoría de ellos se ha convertido en el nuevo poder emergente de la política colombiana, en el que los rompientes del país están ahora protegidos por el Estado y son consultados para tomar las decisiones más importantes del Gobierno, según lo establecido en la Momento en que los acuerdos de paz se incorporaron a la constitución nacional.

¡Cómo sería conveniente que estas consideraciones lleguen a los oídos del Papa Francisco! Y también, por qué no, los del presidente Duque, elegidos con el mandato de enderezar el camino equivocado que nos llevó al gobierno anterior, y que hasta el momento no han dado señales claras para corregir esta trágica situación en la que Colombia se encuentra. (Eugenio Trujillo Villegas)

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