Nuevo partido “antieuro” pone en problemas a Angela Merkel

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  Marcela Vélez-Plickert para El Mercurio 

 

En los últimos días, mientras el resto de líderes europeos cuestionan la estrategia de ajustes fiscales como camino para salir de la crisis, en Alemania el discurso pro austeridad se ha endurecido. La Canciller Angela Merkel y sus ministros de Finanzas y Economía señalan con insistencia que la salida es reducir las abultadas deudas públicas y realizar las duras reformas que Alemania implementó hace una década. Incluso, en un movimiento no visto hasta ahora, Merkel se entrometió en el campo del Banco Central Europeo (BCE) y aseguró que si fuera por Alemania -donde los depósitos bancarios no ganan ni un euro de interés- las tasas de interés deberían ser más altas (y no recortarlas como esperan algunos que el BCE lo haga la próxima semana). (…)

Para los observadores políticos, el cambio no sólo es entendible, [sino que] era previsible. Faltan cinco meses para las legislativas que darán forma al nuevo Bundestag, la Cámara Baja, que a su vez escogerá al nuevo Canciller. Y el panorama para Merkel no es tan sencillo como se preveía. La desaceleración económica que comienza a sentirse en Alemania, el mal manejado rescate a Chipre y la aparición de un nuevo partido político han cambiado el escenario electoral.

Las huelgas del servicio de correo y Lufthansa no han pasado inadvertidas. Son señales del malestar de una población, que vive con sus salarios casi congelados desde hace cinco años. Y la idea de que sus ahorros podrían ser usados para rescatar a otros países de la Eurozona, como sucedió con los depositantes con más de 100.000 euros en Chipre, ha allanado el camino para que “Alternative für Deutschland” (AfD), un nuevo partido, crezca rápidamente en las encuestas.

AfD fue fundado y es presidido por Bernd Lucke, un respetado profesor de macroeconomía de la Universidad de Hamburgo. Lucke (50) perteneció a la CDU hasta 2011, pero la dejó por la política de rescates. Para él, los rescates son una política de corto plazo, basada en los intereses de la banca. “La República Federal de Alemania está en la peor crisis de su historia. La introducción del euro ha demostrado ser una decisión fatal, que amenaza la prosperidad de todos”, reza el primer mensaje en el website de AfD, que en su programa defiende el regreso del marco alemán y que los países puedan decidir libre y democráticamente su permanencia en el euro. Pero el punto de que les ha ganado más adeptos es: “Exigimos que el costo de las políticas de rescate no corran a cargo de los contribuyentes. Los bancos, hedge funds y los inversionistas privados son los principales beneficiarios de esta política. Ellos son quienes deben pagar primero”.

AfD es considerado un partido de las élites, no solo porque se ha enfocado en el tema financiero, ajeno a muchos en las calles. También por sus fundadores, reconocidos ex dirigentes empresariales, economistas y profesores universitarios, jóvenes profesionales, todos con algo en común: el desencanto con las políticas de Merkel y su gobierno, a quienes acusan arriesgar el dinero de los contribuyentes. (…)

Aunque la estrategia inicial de CDU/CSU fue ignorar la aparición de AfD, en la última semana varios representantes han tratado de endilgarle al nuevo partido el cartel de “extrema derecha”, algo que garantiza el temor y marginación pública casi inmediata en Alemania. Pero los sondeos muestran que el apoyo a AfD crece, igual que el nerviosismo de la Canciller.

http://diario.elmercurio.com/2013/04/28/internacional/_portada/noticias/5A2B5B49-8875-407D-8306-28FA55DB7A97.htm?id={5A2B5B49-8875-407D-8306-28FA55DB7A97}

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