Más del uno por ciento de las muertes en Canadá son por eutanasia

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Solo una persona se autoadministró su propio combinado letal de medicamentos. En todos los demás casos, según el informe, el paciente falleció después de una dosis letal administrada deliberadamente por un médico o una enfermera a petición del paciente.

Cuando el proyecto de ley se presentó por primera vez, en abril de 2016, el cardenal Thomas Collins, de la Archidiócesis de Toronto, advirtió que la sociedad iba en la dirección equivocada.

«En un momento en que nuestra prioridad debería ser fomentar una cultura de amor y mejorar los recursos para aquellos que sufren y enfrentan la muerte, el suicidio asistido nos lleva por un camino oscuro», dijo Collins.

Aprobada hace menos de 3 años

Canadá legalizó la eutanasia el 17 de junio de 2016, después de que el Senado canadiense votase un controvertido proyecto de ley que ha sido criticado tanto por los defensores de la muerte asistida como por sus detractores.

El proyecto de ley fue aprobado por 44 votos a favor y 28 en contra por el Senado canadiense. El día anterior, la Cámara Baja del Parlamento ya había aprobado por 190 votos a favor y 108 en contra el proyecto de ley.

Tras su aprobación por el Senado, el texto legislativo recibió el consentimiento real, un proceso meramente formal de aprobación por el Jefe del Estado, y la ley fue promulgada.

La ley para regular la eutanasia fue demandada por el Tribunal Supremo del país cuando en febrero de 2015 dictaminó que la ley entonces existente, que penalizaba la muerte asistida médicamente, era anticonstitucional y dio al Parlamento un año para redactar una nueva ley.

El plazo límite dado por el Tribunal Supremo para que el Parlamento aprobase una nueva ley se cumplió el 7 de junio de 2016 sin que los legisladores canadienses fuesen capaces de llegar a un acuerdo sobre el texto.

El Tribunal Supremo señaló en su sentencia que la eutanasia debería estar disponible para cualquier persona que sufriese una «condición médica dolorosa e irremediable». Pero el proyecto de ley presentado por el Gobierno canadiense, y que fue aprobado en 2016, permitió el acceso a la eutanasia a los enfermos terminales, sin determinar el contenido de esta expresión.

Un debate conocido: ¿aplicable también a menores?

En 2018, cuando se puso en marcha el proyecto para ampliar la posibilidad de eutanasia a menores de 18 años, el mismo cardenal Collins se expresó con palabras igualmente clarividentes:

«Todos nosotros llegamos al final de nuestra vida en la tierra», comentó. «Estamos destinados a morir. Pero nunca debemos suprimir una vida humana –ni la nuestra propia ni la de ninguna otra persona– porque no tenemos ningún derecho a ello. 

«Somos servidores, no propietarios, de la vida que Dios nos ha confiado. Con la terrorífica llegada de la eutanasia a nuestro país, debemos insistir que nosotros no la aceptamos. Dar muerte a un paciente es justamente el mayor error».

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=34778

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