La semana “horribilis” del chavismo

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“Estamos llegando victoriosos, lo digo con franqueza y modestia. Un discurso (ante la Asamblea General de la ONU) que impactó profundamente en el debate mundial por la verdad de Venezuela y el mundo multipolar”. Nicolás Maduro regresó a Caracas cantando victoria popular, todo un clásico de la revolución. Quien le escuchara en su primer mensaje al país y desconociera la realidad de lo que se fraguó en Nueva York saldría convencido de que los países que le censuraron duramente en el mismo foro “quedaron en la lona, noqueados”.

La realidad, una vez más, es diametralmente distinta: el chavismo ha sufrido la peor derrota diplomática en sus casi 20 años de Gobierno. Jamás antes un país del continente había encajado semejante avalancha de censuras globales, más allá de las escuchadas en Naciones Unidas y que culminaron el sábado con el apoyo de Francia a la demanda presentada ante la Corte Penal Internacional (CPI) y con la negativa rotunda del presidente colombiano, Iván Duque, a que Caracas participe como garante en unas eventuales negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

“Un país que ha auspiciado al ELN en su territorio, que lo ha protegido, que ha permitido que desde su territorio se fragüen actos criminales contra el pueblo colombiano está lejos de ser un garante”, sentenció el sucesor de Juan Manuel Santos. Nada queda ya del lugar de honor que ocuparon Hugo Chávez y el propio Maduro durante las negociaciones con las FARC en La Habana.

Colombia encabeza al grupo de países que, por primera vez en la Historia, ha presentado una denuncia formal por crímenes de lesa humanidad contra un país firmante del Tratado de Roma y con los denunciados, Maduro y su cúpula civil y militar, en pleno ejercicio de sus funciones. Y lo ha hecho junto a Argentina, Chile, Perú y Paraguay, a quienes a última hora se sumó el Gobierno canadiense.

Para su presidente, Justin Trudeau, está “muy claro” que la “crisis humanitaria que afecta a millones de personas” es un “fracaso” del régimen, saliendo al paso de justificaciones como la esgrimida por José Luis Rodríguez Zapatero. El ex mandatario español achacó la enorme diáspora venezolana, la mayor en la Historia americana, a las sanciones de EEUU.

La segunda derrota histórica se produjo en Ginebra, donde 23 países, incluida España, aprobaron en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU la primera resolución contra Caracas, a través de la cual se insta a Maduro a aceptar ayuda humanitaria para paliar el desastre que sufre su país.

De poco le sirvió a la diplomacia bolivariana la colaboración de su aliada cubana, ya que entre ambas sólo pudieron sumar el apoyo de China, Egipto, Burundi, República Democrática del Congo y Pakistán.

Las sanciones de EEUU contra el círculo más íntimo de Maduro, conocidas minutos antes de las nuevas diatribas de Donald Trump contra Caracas, se suman a la larga lista del Departamento del Tesoro, con más de medio centenar de altos funcionarios bolivarianos castigados. Una acción contundente de Washington que no frenó al primer mandatario bolivariano, quien por sugerencia de sus asesores internacionales busca reunirse al precio que sea con su homólogo estadounidense en busca de una vía de escape para aliviar la presión. “Estoy listo para reunirme donde sea, cuando sea, tender mi mano, hablar, verlo cara a cara, verlo a los ojos. Y sé que, si eso se diera, muchas cosas cambiarían”, profetizó el presidente venezolano.

“La contundente presión internacional contra el régimen de Maduro demuestra el grado de desprestigio y aislamiento de su dictadura y el consenso casi universal sobre la necesidad de fiscalizarla”, concluyó José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para América.

http://www.elmundo.es/internacional/2018/10/01/5bb1176fe2704ea93b8b4676.html

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