La falsaria justicia social latinoamericana

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Luis García Miró      “Expreso” de Lima       30 octubre de 2019

La progresía marxista gobierna toda la vida con medidas populistas, demagógicas y, consecuentemente, destructivas para toda economía duradera. Los progre pretenden pasar a la historia como los buenistas del barrio; los únicos que “le dan” todo al pueblo; aquellos que defienden la igualdad social que los “explotadores derechistas niegan a las grandes mayorías”.

Por lo general el ciclo histórico es, en rigor, más un círculo vicioso. Empieza algo así como la teoría del huevo o la gallina. Los socialistas quiebran un país con sus políticas proteccionistas. Siempre uniformizantes hacia la pobreza porque su ley es la igualdad de clase: todos deben ser pobres. Para ello despilfarrarán los recursos fiscales que vienen de los impuestos que pagarán quienes más producen. El dispendio finalmente acaba con la quiebra el Estado. Pero los socialistas ni reconocen su desastre ni asumen las responsabilidades que implican conducir al pueblo hacia aquella miseria que genera inflación, devaluación, escasez, etc. Miseria fruto de sus políticas alienadas. Y cuando las economías nacionales finalmente quiebran, entonces le echan la culpa a la derecha alegando que “no les permite gobernar”. Y acabarán su gestión convocando a elecciones, donde terminarán siendo postulantes a costa de incordiar a la derecha.

En ese momento el pueblo comprende que todo fue solamente una quimera; una engañifa más. Y en las elecciones, el voto se lo dará al centro. Como históricamente ha ocurrido en el Perú. Ese centro que maneja el país con prudencia y realismo pero que, debido al tamaño del cataclismo que siempre hereda de la zurda, no le será posible recuperar la economía dentro del plazo de su gestión frente al país. Entonces los rojos volverán a la carga sacando pecho como los únicos “calificados” para preocuparse de los pobres, y para resolver el descalabro que, justamente, ellos produjeron y otros se sacrificaron ante el ciudadano, pretendiendo solventarlo asumiendo los efectos del lío que heredaron del socialismo.

Esta letanía se repite a lo largo del tiempo. Es la historia viviente de América Latina. Lo hemos comprobado, por enésima vez, en Argentina. Quizá el país geográfica, territorial y topográficamente mejor dotado del subcontinente. Pero sin embargo, por obra y gracia de su ralea política –fundamentalmente ese cáncer social llamado peronismo- ha sido capaz de autodestruirse una y otra vez bajo el paraguas del justicialismo o peronismo, plaga que en Argentina equivale al genérico Justicia Social Sin embargo, lo que resulta extremadamente indignante es que la memoria popular -más bien la amnesia folklórica- sigue siendo el principalísimo factor de éxito de la izquierda a nivel latinoamericano.

Al menesteroso local le basta que quienes postulen para gobernarlo le prometan que van a quitarle su plata al vecino para dársela a él. Esta ofrenda es más que suficiente para que el iluso pobre vote por aquel candidato falsario, a sabiendas de que ese mismísimo cuento ya se lo contó mucho antes, pero todo acabó en nada. Es la rueda del infortunio del miserable. No obstante, los “olvidados tercermundistas” permanecerán jugándosela siempre por quien les ofrezca regalarles los bienes ajenos.

https://www.expreso.com.pe/opinion/luis-garcia-miro-elguera/la-falsaria-justicia-social-latinoamericana/

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