La dictadura marxista ya está aquí (por lo civil y por lo eclesiástico)

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José Luis Aberasturi                                                                                          InfoCatólica                                                                                     1.05.20

Que la dictadura marxista está ya aquí, no es de ahora: hace ya como unos cuarenta y tantos años que empezó a instalarse. Solo que ahora ha enseñado la patita, ya sin tapujos, sin blanqueársela y sin asomarla por debajo de la puerta: descaradamente.

¿Por qué ahora?

No hay más respuesta, en mi opinión, que porque ya tiene todos los resortes en sus manos: el estado marxista ya está en funcionamiento, y a pleno rendimiento. El binomio Sánchez-Iglesias ha recogido las nueces. Y se están poniendo como cebones ibéricos a base de bien con ellas.

Lógicamente, no lo han hecho ellos solos: ellos son “el precipitado”, el resultado, al día de hoy, de lo que nos espera si no espabilamos.

El binomio marxismo-masonería -“Dios los cría y ellos se juntan”-, ha ido conquistando la aquiescencia del Poder Judicial -se los han “ganado”: ellos sabrán cómo-; y de hecho, sólo ejerce de tal cuando les conviene a los componentes de los dos binomios, y para lo que les conviene.

Además, se han asegurado de que la “NO-oposición”, o sea, la “oposición ficción”, sea parte integrante -perfectamente integrada: cobra de ahí-, del SISTEMA TOTALITARIO de las DEMOCRACIAS LIBERALES OCCIDENTALES.

Y la contratuerca la han ido poniendo con la inestimable complicidad de los “medios de comunicación”: simplemente comprados con dinerito contante y sonante, amén de complicidades ideológicas, que también las hay. “Lo cortés no quita lo valiente”.

Así, con todos los triunfos en la mano, el binomio marxista-masonería (hoy liderado -o sea: financiado- por el NOM), lo ha ido encajando todo, y lo ha echado a funcionar: la fruta estaba madura. Por eso, el binomio Sánchez-Iglesias ya no tiene que guardar ninguna formalidad. Y se han quitado la careta. NO tienen ningún miedo. De “derrotados y vencidos” han pasado a vencedores. Al menos, de momento. ¡Las vueltas que da la Historia, en cuanto dejas que te la secuestren y te la reescriban en tus mismas narices!

¿Qué han hecho? ¿Cómo lo ha conseguido? Y nosotros -pregunta obligadísima-: ¿qué hemos hecho de malo -equivocada o intencionadamente-, para que nos encontremos con que nos ha estallado entre las manos todo este tinglado totalitario? Porque algo habremos hecho, digo yo, y muy mal hecho, en mi opinión…

Igual nos hemos de “despertar” de una vez por todas, dejar de vernos infantilmente como meras “víctimas”, y asumir nuestra cuota de responsabilidad, personal y colectiva. Porque TENEMOS los GOBIERNOS y los GOBERNANTES QUE NOS MERECEMOS. De todas: sin paliativos y sin el más mínimo atenuante.

Igual hemos sido cooperadores más que necesarios: imprescindibles. Porque igual también nos hemos convertido en “el sistema”, como la citada “oposición que no se opone”, sino todo lo contrario: hemos ido tragando lo que deberíamos haber denunciado -en conciencia, moralmente-, como intragable. Pero no lo hemos hecho. Y, por eso mismo, ahora estamos como estamos. MUY MAL, para qué engañarnos. Y cada vez peor. Y, lo que es peor, sin visos de solución, al menos a corto plazo.

¿Qué ha ido haciendo, como hormiguitas y muy eficazmente, el binomio marxismo-masonería? Lo primero, “matar a Dios”. Arrancar a Dios de la vida de los hombres. Visto el fracaso del “socialismo real” con el tema, se cambió el chip, y se han dedicado a irlo arrancando de todas partes: educación, instituciones -familia, colegios, fuerzas armadas, hospitales, empresas, gremios, etc.-, para ir incidiendo en quitarlo de las mismas conciencias.

De este modo, de “matar a Dios” se ha pasado y llegado a “matar al hombre”. Primero, suavemente: adormeciendo y desdibujando sus coordenadas antropológicas -verdad y bien-, es decir, anulando su “ser moral”: sin esto, el hombre queda a merced de cualquier ideología, en los que el binomio es auténtico catedrático.

¿Cómo?

Borrando del hombre sus raíces y sus relaciones más esenciales, sin las que el hombre no sabe ni quién es, ni de dónde viene, ni a dónde se encamina, ni para qué está… Ha sido la labor, lenta pero -insisto-, eficacísima, de “meterle” en todos los berenjenales: amor libre, sexo sí, drogas, unisex, borracheras, ideología de género, familia no, mujer “emancipada y libre”, patriarcado malo, soy lo que quiero ser en cada momento, nada de lazos ni siquiera familiares, ¿matrimonio, qué dices?, el fin justifica los medios, disfrutar todo lo que se pueda, “muerte digna”, aquí se acaba todo, gays y lesbis, homofobia, monoparental, “vientre de alquiler”, pornografía, etc., etc., etc. La lista se haría interminable.

Y todo eso, convertido en el nuevo “maná” venido del “Estado” que es “el único y verdadero dios para el hombre”: otro no hay: los hemos matado a todos ya.

Como lo concede el “estado”, hay que VOTAR, sí o sí. Obligatoriamente. Luego ya se encargarán de que valga todo para lo que ellos, la “Nomenklatura” de toda la vida marxista, totalitaria, atea e inhumana, les convenga. Y ya seguirán drogándonos con el bienestar, o con el estado de alarma, o con las pensiones, o con el aborto y la eutanasia… o lo que se les ocurra: porque da lo mismo lo que se les ocurra, vistas las tragaderas que tenemos y manifestamos sin ningún pudor, ni siquiera la más mínima vergüenza ajena.

Así hemos llegado al panorama en el que nos encontramos. Un desastre auténtico, en todos los órdenes.

Hemos aceptado vivir adorando la GRAN IMPOSTURA, dominados por la CORRUPCIÓN y sometidos a LA MENTIRA.

Y sin reacción alguna, aparte alguna página que de vez en cuando acoge algún medio de alguna persona que piensa por su cuenta. En mi opinión son ejemplares y muy esperanzadoras todas las columnas que RUIZ-QUINTANO escribe en la última de ABC. Es un gozo leerle, amén de una bocanada de aire limpio, LIBRE.

Únicamente la Iglesia Católica podría seguir siendo el verdadero cortafuegos para atajar tanto destrozo, tanto mal. Pero la descristrianización imperante refleja -números cantan- que lo podía haber sido, no lo es en una gran parte de Ella.

Pero esto se ha alargado, y lo vamos a dejar para la siguiente ronda. Tema hay, y es “el” tema.

Mientras, rezando todos. Acudiendo al Señor, Dios Nuestro que, como celebramos en Pascua, y a pesar de las iglesias cerradas -¡qué espanto, Dios mío!-, ¡CRISTO VIVE!

Amén.

http://www.infocatolica.com/blog/nonmeavoluntas.php

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