Histórica homilía de Monseñor Aguer contra la tiranía de género y en defensa de la vida y de la familia.

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En el marco de la peregrinación arquidiocesana de todos los años a Luján, y una basílica colmada de fieles de los cinco partidos que integran la Iglesia platense (La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio), el Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, hizo una encendida defensa de la maternidad; de los niños por nacer y de sus madres, y de la vida, el matrimonio y la familia. Y llamó a participar, multitudinariamente, de la Marcha por la Vida; que se realizará el próximo Domingo 20, a las 15, desde Plaza de Mayo hasta el Congreso, en Capital Federal; y distintas ciudades del interior del país. Concelebraron la Santa Misa sus Obispos auxiliares, Mons. Nicolás Baisi, y Mons. Alberto Bochatey, OSA; y decenas de sacerdotes del clero secular y religioso destinado en la Arquidiócesis.

Desde muy temprano, numerosos micros y vehículos particulares llegaron hacia el Santuario Nacional, con un clima de profundo fervor religioso y de gozosa celebración comunitaria. Especialmente, muchas familias numerosas, con sus niños, dieron valiente testimonio del Evangelio de la Vida y la Familia; según nos ha informado el departamento de prensa del Arzobispado de La Plata.

La homilía fue histórica e inolvidable, por la clara exposición por parte de Monseñor Aguer de la vida, la familia, y los peligros que las acechan; y la clarísima defensa de estos fundamentales valores cristianos por parte del arzobispo platense.

Como bien ha informado la delegación platense de medios del Aezobispado;  al comentar, en su homilía, el pasaje del Evangelio (Jn 19, 25 – 27), “de la recíproca consigna de la Madre al discípulo, y del discípulo a la Madre”, Mons. Aguer destacó que “María, la Madre virginal del Señor y de la Iglesia, es el prototipo de la Maternidad… En la cultura que hoy se impone tiránicamente, en la dictadura del relativismo, se altera el sentido de la maternidad y de la familia, y se destruye el sentido de la maternidad“.

Sostuvo, igualmente, que “según la ideología de género, la maternidad sería una esclavitud impuesta a la mujer por una tradición patriarcal y machista. Por eso, puede ahora, en esta era, reclamar el derecho de matar a sus hijos, ‘esa cosa que le ha salido adentro’, y hacerlo por lo menos antes de la 14° semana de gestación… El concepto de género, que es una categoría gramatical, va sustituyendo el nombre y la realidad del sexo. Destaco lo que la frivolidad de la adhesión a la moda no permite percibir“.

Remarcó que “la ideología de género es una nueva formulación del marxismo, que causó millones de muertos y tantos mártires con el comunismo soviético. Esa ‘utopía’ sangrienta fracasó estrepitosamente… Ahora, los ideólogos de género niegan el carácter natural de la distinción entre varón y mujer; que, según ellos, no sería más que una construcción cultural“.

Dijo, al respecto, que “en un discurso de 2012, el papa Benedicto XVI sostuvo que ‘la ideología de género implica un atentado contra la auténtica forma de la familia; compuesta por padre, madre e hijos, y pone en juego lo que significa ser hombre. El hombre niega su propia naturaleza. Se niega a varones y mujeres su existencia natural, de ser formas de la persona humana, que se integran mutuamente’… La síntesis de la dialéctica marxista para los ideólogos de género, sería la plena libertad sexual, sin referencia a los datos objetivos, a la realidad teológica, psicológica, de la persona varón, y de la persona mujer… Todas las combinaciones son posibles en la lista de los géneros“.

Agregó que “para esa ideología, la mujer debería liberarse de la ‘maldición’ de un destino materno. Los hijos, en la ideología de género, son innecesarios, o bien un ‘objeto’ que se puede comprar o fabricar… La paternidad y la maternidad, según la realidad de la naturaleza humana, creada por Dios, desaparece; y se niega a los niños el derecho natural a ser engendrados, criados y educados por un padre y una madre; por un varón y una mujer. Los medios de comunicación elogian estas aberraciones; que son protegidas por leyes ilegítimas, injustas, infames…“.

Y subrayó que “en la Argentina de hoy, que se se apresura a copiar siempre lo peor que existe en el mundo, el sentido común, el orden natural, la doctrina de la Iglesia sobre la auténtica verdad del hombre son ilegales; todo esto en nombre de la no discriminación y la democracia… Es el reino del egoísmo más desenfrenado; es la destrucción del ser humano, y de la sociedad, merced a los artilugios del padre de la mentira, y sus agentes“.

Enfáticamente sostuvo que “la Argentina necesita cristianos: varones que sean varones; mujeres que sean mujeres; matrimonios duraderos, y no rejuntes provisorios. Necesita hijos, muchos hijos, que pueblen nuestro despoblado territorio. ‘Gobernar es poblar’, decía Juan Bautista Alberdi; que expresaba así una elemental tarea para políticos auténticos, y no para empresarios y financistas… Digo esto con el máximo respeto por todas las personas. Y con afectuosa cercanía pastoral a quienes sufren cualquier dificultad. Esta comprensión y amor correspondiente, solo pueden ser ejercidos sobre la afirmación de la verdad“.

Por último agregó  que “la maternidad es la mejor bendición de la mujer. Nuestros chicas están llamadas mayoritariamente a ser madres; pero no madres prematuras, adolescentes arrebatadas por la pornografía, que desde tan temprano contamina la imaginación. Así como nuestros muchachos están llamados a ser esposos y padres; no patrones prepotentes de mujeres. Unos y otros han recibido en la Iglesia la vocación al amor, la castidad, el matrimonio y la familia“.

Una histórica homilía, tanto por la veracidad de su contenido y lo acertado de cada expresión; como por lo poco acostumbrados que estamos los católicos, por desgracia, en esta Iglesia mundanizada y políticamente correcta a escuchar estas palabras.

Lo que uno se pregunta es como este bendito sucesor de los apóstoles no tiene el capelo cardenalicio… Y más viendo la colección de príncipes de la Iglesia que sufrimos.

Una vez más, en lo que ya empieza a ser una costumbre… ¡bendita costumbre! ¡Gracias Monseñor Aguer!

 

Fuente:

Histórica homilía de Monseñor Aguer contra la tiranía de género y en defensa de la vida y de la familia.

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