Gran Bretaña: será obligatorio pedir permiso a un juez antes de someter a tratamiento de cambio de sexo a menores

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El Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra dictaminó que los bloqueadores de la pubertad son tratamientos «experimentales» y que, en su mayor parte, no pueden administrarse a niños que intentan «hacer la transición» para cambiarse de sexo sin que el médico recurra a los tribunales.

LSN/InfoCatólica 1/12/20

El tribunal dictó sentencia en el caso presentado por la señorita Keira «Quincy» Bell y la señora A, madre de un niño autista. Bell, de 23 años de edad, había comenzado a tomar «bloqueadores de la pubertad cuando tenía 16 años, le inyectaron testosterona a los 17 y se sometió a una mastectomía a los 20».

El Daily Mail explica que durante el juicio «ella afirmó que fue tratada como un ‘conejillo de indias’ en la clínica, y dijo que los médicos no realizaron una evaluación psiquiátrica adecuada y deberían haberla desafiado más sobre su decisión de hacer la transición para ser hombre cuando era adolescente»

Bell ahora está «volviendo a ser mujer». Explicó así lo ocurrido: «Se me permitió correr con esta idea que tenía, casi como una fantasía, cuando era adolescente… y me ha afectado a largo plazo como adulto. Fue desgarrador darme cuenta de que había tomado el camino equivocado»

Tanto Bell como la Sra. A presentaron el caso contra Tavistock y Portman NHS Trust, «que administra el único servicio médico de desarrollo de identidad de género (ndr: cambio de sexo) para niños del Reino Unido».

El fallo decretó que para que los niños den su consentimiento para ser tratados con bloqueadores de la pubertad, tendrían que comprender adecuadamente los efectos inmediatos y a largo plazo, y el hecho de que la base de pruebas para este tratamiento es todavía muy incierta.

El tribunal dictaminó que era «muy poco probable que un niño de 13 años o menor fuera competente para dar su consentimiento para la administración de bloqueadores de la pubertad», y agregó que era «dudoso» que los niños de 14 o 15 años pudieran comprender y apreciar adecuadamente la gravedad de la proceso.

A los niños de 16 años o más se les reconoce legalmente que «tienen la capacidad de dar su consentimiento para recibir tratamiento médico». En consecuencia, debido a las «consecuencias a largo plazo de las intervenciones clínicas en cuestión en este caso», y dado que el proceso es «innovador y experimental, el tribunal reconoció que los médicos pueden considerar estos casos como casos en los que se debe buscar la autorización de un tribunal antes de comenzar el tratamiento con fármacos bloqueadores de la pubertad».

«Consideramos que sería apropiado que los médicos involucraran al tribunal en cualquier caso en el que pueda haber alguna duda sobre si las intervenciones clínicas en cuestión en este caso servirían los mejores intereses a largo plazo de un joven de 16 o 17 años, prosiguió el Tribunal Superior. En declaraciones a la prensa reunida después del fallo, Bell dijo: «Este juicio no es político, se trata de proteger a los niños vulnerables. Estoy encantada de ver que ha prevalecido el sentido común».

A Bell se le unió en el caso la Sra. A, madre de una «niña autista de 16 años que se encuentra actualmente en la lista de espera para recibir tratamiento». Antes del fallo, habló con la BBC y dijo: «Mi miedo no es que ella haga la transición, es que se equivoque».

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=39273

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