El Movadef es Sendero Luminoso

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Mijael Garrido Lecca    “Expreso” de Lima    3 de enero de 2021

A la poco feliz práctica de llamar terroristas a quienes son de izquierdas ha sido rotulada como “terruqueo”. Es de una pequeñez moral sin nombre, por un lado y es al mismo tiempo bastante estúpido, por otro. Cuando alguien realmente merece el calificativo de terrorista esta constante erosión del contenido peyorativo del término le quita fuerzas. Es algo que simplemente debería detenerse, pero dadas las condiciones de polarización e intolerancia en el debate público en nuestro país, dudo que deje de suceder.

Ahora bien: hay una serie de organizaciones –el Movadef es solo la más conocida– que no son cercanas a Sendero Luminoso, ni afines a Sendero Luminoso. Son directamente Sendero Luminoso y es impresionante cómo han proliferado en las redes sociales y penetrado algunas universidades bajo sus distintos rostros. Digo que es impresionante porque esta forma de “hacer la revolución” –obligación de todo marxista– no es nueva: el Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso la viene poniendo en práctica desde mediados de los 70, antes incluso del inicio de su frenesí asesino, con el Inicio de la Lucha Armada (ILA, en sus términos) el 17 de mayo de 1980 con su primer atentado: la quema de ánforas electorales en el pequeño pueblo de Chuschi, en Ayacucho, el día en el que volvíamos a la democracia.

Las principales influencias en Abimael Guzmán fueron “Lenin” (Vladimir Ulianov) y más todavía, Mao Tse Tung. A Marx no queda claro –habiendo leído sus escritos y su tesis universitaria, que es en Kant– si realmente lo entendió. No era, bajo ninguna óptica, un intelectual solvente. Aunque otras virtudes tenía y vaya que las usó para hacerle daño a nuestra República. Regresando a sus influencias: Lenin explica que el momento revolucionario –el momento de alzarse en armas– se da cuando las condiciones objetivas (el contexto del país, la fuerza del enemigo, el ánimo del pueblo y varios otros factores) y las condiciones subjetivas (la capacidad operativa de los propios, la calidad estratégica de los mandos, la habilidad táctica de los “guerrilleros” (las comillas son porque aquí no hubo un solo guerrillero senderista, fueron todos terroristas)) confluyen.

Sin embargo, digo que mucho mayor fue la influencia –ideológica y militar– de Mao Tse Tung, porque bien que mal el Ejército Rojo que se enfrascó en una guerra civil contra los “rusos blancos”, después de deponer a Aleksándr Kérenski, tuvo en sus enemigos a un oponente en condiciones similares de fuerza y en sus líderes, el General Antón Dénikin y el Almirante Aleksadr Kolchak, un mando militar que llevó a cabo lo que podría determinarse como una “guerra abierta” en sus formas.

Mao Tse Tung, en cambio, se enfrentó con dos condiciones antagónicas a las que los bolcheviques encontraron en la Unión Soviética y que Abimael Guzmán halló la forma de interpretar que la peruana era una sociedad mucho más parecida a la china en los aspectos relevantes para su “dictadura del proletariado”. En primer lugar en la China -como en el Perú- no había grandes masas de proletarios y poderosos sindicatos formados en torno a polos industriales. En la China había grandes masas de campesinos desperdigadas por la áspera geografía china y la guerra, por tanto, tendría que ir del campo a la ciudad y no al revés. Lo segundo es que las condiciones militares del Ejército Rojo de Mao tendrían que luchar en condiciones asimétricas, pues no estaban en igualdad de condiciones operativas, y se propuso –siguiendo la primera máxima del estudioso de la guerra von Clausewitz– que la guerra es una extensión de la política y que lo que habría que hacer es una guerra de desgaste. Una guerra prolongada que permita vencer. Y se hizo. Guzmán fue entrenado al menos en dos ocasiones en la propia China, así como Augusta la Torre (Nora) –su primera esposa–, en una ocasión. Así, recogieron las estrategias maoistas y también las experiencias de los Jemeres Rojos del Pol Pot en Camboya y del general Giap en Vietnam.

A partir de 1968, año en el que Guzmán y sus seguidores terminan de aislarse de la atomizada izquierda peruana llegando a la conclusión de que es necesaria una “primera reconstitución” del pensamiento mariateguista y radicalizan su ideario, se plantean que la guerra contra el Estado deberá llevarse a cabo cuando existan las condiciones revolucionarias de las que Lenin habló y que esta se desarrollará en cinco etapas claramente definidas para lograr lo que llamaron “equilibrio estratégico” y finalmente tomar el poder: i) agitación y propaganda, ii) sabotaje, iii) aniquilamiento selectivo, iv) guerra de guerrillas y v) terrorismo (la cuarta nunca la aplicaron).

Para poder llevar a cabo los actos de preparación, la infiltración en las universidades (cantera de militantes), “batir el campo” en busca de miembros para las filas del brazo armado de Sendero Luminoso, el Ejército Guerrillero Popular y mantener líneas de abastecimiento, logística y comunicación el grupo terrorista creó una amplia serie de organizaciones de fachada que bajo el supuesto paraguas de la legalidad cumplían roles fundamentales en el esquema senderista. Fue el caso de grupos como “Socorro Popular” (que eventualmente pasó a la lucha armada) o de los “Abogados democráticos”.

Hoy, continuando con la lógica leninista de entender si es que hay o no un momento de confluencia de condiciones que permitan la acción revolucionaria, Sendero Luminoso se ha dedicado a volver a la primera fase de su guerra prolongada: agitación y propaganda, mientras va infiltrándose en universidades y gremios. Como Movadef hay otros organismos de fachada; Fudepp por ejemplo. Sin embargo, estos movimientos no son satelitales al terrorista Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso, ni tampoco son accesorios. Son elementos principales para el funcionamiento del partido. No entender la complejidad jerárquica y el organigrama del grupo terrorista le costó al Perú doce años del más cruel terrorismo que en todo este continente jamás se haya visto. Nos costó decenas de miles de muertos.

Entonces: mal hacen quienes tildan de terroristas a los izquierdistas. Pero igual de mal hace la sociedad en no ver que Movadef es Sendero Luminoso y que están –sobre todo en redes sociales– desplegando los primeros movimientos de una estrategia que ya conocemos. Hablan, incluso, de una segunda reconstitución. Muy bien ha hecho la Policía Nacional en detener a ese grupúsculo de miembros del principal organismo de fachada de Sendero Luminoso. La Fiscalía debería acusar directamente por el delito de terrorismo, cuando sabemos que, como ellos, cientos de miembros de Sendero Luminoso jamás dispararon un solo tiro.

https://www.expreso.com.pe/opinion/el-movadef-es-sendero-luminoso/

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