El filósofo italiano Renato Cristin: el Great Reset «fomenta la secularización» y allana el camino hacia una «sociedad descristianizada»

0 767

por Edward Pentin, 5 febrero 2021

Fuente: https://edwardpentin.co.uk/italian-professor-the-great-reset-will-communize-capitalism-and-de-christianize-society/

La iniciativa del «Gran Reset» del Foro Económico Mundial apunta a comunistizar el capitalismo, tecnocratizar la sociedad, alimentar la secularización y allanar el camino hacia un mundo descristianizado, advirtió el profesor de filosofía italiano Renato Cristin.

La propuesta, respaldada por líderes mundiales y que tiene como objetivo crear un futuro más sostenible y generar solidaridad después de la crisis del coronavirus, «exacerbaría» el actual proceso de secularización y descristianización y la Iglesia no debería ser parte de él, considera el prof. Cristin, profesor de hermenéutica filosófica en la Universidad de Trieste en Italia.

Cristin, un convencido anticomunista, que ha pedido un juicio de Núremberg para el comunismo, contestó a mis preguntas en vistas del artículo para el «National Catholic Register» del 4 de febrero sobre el Great Reset. Como siempre, en un artículo no es posible incluir más que unas pocas frases seleccionadas, por lo que a continuación publico sus respuestas completas.

  1. ¿Por qué el Papa Francisco y el Vaticano se están deliberadamente alineando a estas iniciativas («The Great Reset», Capitalismo inclusivo, Misión 4.7, Objetivos de desarrollo sostenible, etc.)? ¿Qué piensa usted?

Pienso que, en principio, el papa Bergoglio adhiera a qualquier iniciativa que, en alguna medida aunque sea mínima, sea hostil al sistema capitalista. Su punto de vista, tenazmente basado en la teología de la liberación, o sea en aquella teología política de origen latinoamericano que es anti-occidental (y sobre todo anti-estadounidense), anti-capitalista, progresista, pro-marxista y en definitiva esencialmente comunista, lo lleva a unirse a cualquier proyecto socioeconómico que posea alguna de estas características. Ejemplos de ello son su adhesión al proyecto del Gran Reset, o al Global Compact for Migrations elaborado por la ONU, pero también la estrecha relación del Vaticano con China, con la cual Bergoglio parece tener gran sintonía, tan es así que una de las personas más cercanas a él, el obispo Marcelo Sánchez Sorondo, mantiene que «quienes mejor están implementando la Doctrina social de la Iglesia son los chinos», y que China «está tomando un liderazgo moral que otros abandonaron». China como guía moral mundial es una imagen demasiado grotesca para ser creíble, pero es funcional a la línea de Bergolio contra el sistema socioeconómico capitalista y a su paralela apología de la pobreza como herramienta eminente para acercarse a Dios. Y en la misma dirección va también el proyecto llamado The Economy of Francesco, que promueve la teoría de la «economía de comunidad», que, más allá de lo atractivo de la fórmula, está abiertamente en contraposición con el sistema capitalista occidental y lleva hacia aventuras pauperistas y socialistas muy peligrosas.

  1. Considera que el libro The Great Reset de Klaus Schwab y Thierry Malleret, en el que se basa la agenda del World Economic Forum, es tan serio como algunos lo afirman, un intento de fusionar el comunismo chino con el capitalismo, el marxismo reacondicionado, o alguna otra cosa que usted considere, tal vez simplemente el idealismo humanista?

El libro de Schwab es un típico ejemplo de la crisis del mundo actual, de la escasez no sólo de certezas sino además de ideas, entendidas como puntos fundamentales, claros y sólidos, sobre los cuales construir el futuro. El Gran Reset es un ejemplo de esta carencia y de la confusión mental con la que se intenta encontrar respuestas. Pienso que el mundo occidental, por muchas razones que no tenemos aquí suficiente espacio para explicar, está hoy inmerso en lo que llamo «el signo del caos», y que también intentos como el Gran Reset son fruto de la desorientación de la que sufre hoy el mundo occidental. Es cierto que el proyecto del World Economic Forum (yo no hablo de «conspiración» porque no existe una una conspiración en sentido estricto, sino sólo la lucha por el poder, que siempre ha animado la historia humana) es construir un «nuevo orden mundial», pero esta configuración, si llegara a realizarse jamás, no será sino una ulterior contribución al caos global.

Hoy necesitamos en cambio teorías fundadas, sólidas, claras y eficaces, que se remonten a los grandes valores de la tradición occidental y que traigan realmente orden al mundo, mientras que el proyecto del Gran Reset es un rejunte de varios enfoques, una mezcla de posiciones en la que se destaca una propensión tanto a comunistizar el capitalismo como a tecnocratizar la sociedad, con el posible resultado de engendrar un híbrido económico, social y cultural en el cual al final, considero, prevalecerá el aspecto ideológico más fuerte, es decir el socialismo. Y temo que la administración Biden será un terreno fértil para esta buenista y confusa teoría económico-social.

  1. Algunos afirman que se trata de un documento positivo, lleno de esperanza, con ideas sensatas para transformar el mundo en un lugar mejor, principalmente aumentando la solidaridad recíproca después de años de excesos de consumismo e individualismo. ¿Qué dice al respecto desde su punto de vista?

Los progresistas –no me refiero sólo a los exponentes del marxismo cultural, sino a las personas inocentes que creen en la bondad humana y en el progreso de la humanidad–, ven cualquier teoría aparentemente filantrópica como algo positivo, un aporte al mejoramiento de la humanidad, pero si no se analizan detalladamente los contenidos de una teoría, se pierde de vista su finalidad, que no siempre resulta immediatamente descifrable.

La finalidad del libro de Schwab es superar la crisis del sistema sustrayendo elementos de capitalismo e insertando principios de otra índole, sobre todo socialistas y por ende estatistas. Pero el exceso de consumismo no se atenúa con un aumento del control desde el Estado, ni con el «decrecimiento» económico, como muchos economistas y sociólogos de izquierda afirman, sino con un crecimiento de conciencia por parte de las personas. Y este es el punto: del problema de la conciencia, que es un problema espiritual y filosófico, no hay rastro en el libro de Schwab, donde la palabra conciencia tiene un uso meramente  pragmático y, en un solo caso, se refiere al confucionismo.

A mi juicio, para superar la crisis del capitalismo no hay que buscar experiencias económicas extrañas, porque así es como todo termina siempre, de un modo o de otro, en el socialismo. Al contrario, lo que hace falta es más capitalismo, o sea un fortalecimiento de los pilares fundamentales y principios tradicionales sanos del capitalismo, que reduzcan la especulación financiera salvaje y recalibren su brújula según los ejes clásicos: producción, ganancia, reinversión y así sucesivamente.

  1. El libro The Great Reset no menciona ni una sola vez la religión. ¿Considera usted que la Iglesia debe alinearse de alguna manera a tal iniciativa laica?

La pérdida de la dimensión religiosa (y por ende la desaparición del sentido de lo sagrado) es un efecto de la secularización que no afecta solamente a la Iglesia y los feligreses como tales, sino que produce un laicismo nihilista que le hace daño a la sociedad occidental por entero, inclusive en lo que se se refiere a sus instituciones y estructuras civiles laicas. Y por eso una teoría general de la sociedad (como lo que precisamente el Great Reset quiere ser) debería proteger y realzar el valor de la esfera religiosa y sus articulaciones institucionales; en cambio la teoría del Gran Reset alimenta la secularización y allana el camino hacia una sociedad descristianizada, desprovista de un núcleo fundacional de la civilización occidental como lo es precisamente su esfera religiosa tradicional.

Y por lo tanto, para contestar su pregunta, considero que la Iglesia no debería apoyar este tipo de iniciativas que acentúan la descristianización, porque los procesos históricos son difíciles de invertir, sobre todo si ante las puertas de Occidente hay una fuerza religiosa como la del Islam que es radicalmente hostil a nuestra tradición judeo-cristiana y que, por más fragmentada y carente de un líder institucional que sea, apunta nada menos que a la conquista de nuestras sociedades. Y es también a fuerzas negativas como las del islamismo radicalizado que iniciativas insensatas como la del Gran Reset abren paso. La Iglesia debería, al contrario, aplicar la Doctrina social de la Iglesia, en su formulación original y auténtica, dada por el papa León XIII con la Encíclica Rerum Novarum, y por el papa Juan Pablo II con las Encíclicas Laborem Exercens y Centesimus Annus, en vez de ir detrás de visiones económicas y teológico-políticas tercermundistas y anti-occidentales ligadas a la teología de la liberación.

Ayúdenos a llegar a miles de personas como usted.