Después de la dictadura: Bolivia, república parlamentaria federal

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La dictadura ha promovido la división nacional, ha liquidado la República, exacerba el presidencialismo y usa el centralismo como medio de opresión y chantaje.

Al cumplir 193 años de la declaración de independencia de Bolivia, los bolivianos saben que el país está sometido a dictadura y se movilizan para recuperar la democracia, exigen se cumpla el referéndum de 21 de febrero de 2016 que dijo NO al afán de Evo Morales de perpetuarse en el poder. La dictadura ha promovido la división nacional, ha liquidado la República, exacerba el presidencialismo y usa el centralismo como medio de opresión y chantaje. En la derrota a la dictadura es necesario recuperar y unir la nación boliviana, construir democracia y organizar institucionalidad con una nueva forma de organización del Estado y un sistema de gobierno diferente. Es tiempo de organizar políticamente la sociedad de acuerdo a la realidad que señala a Bolivia como “República Parlamentaria Federal”.

El caudillismo, el autoritarismo, el clientelismo político, el mesianismo y el relativismo en el cumplimiento de la ley, son condiciones culturales bolivianas y latinoamericanas que conducen a la inestabilidad política y sirven de justificación a la aparente solución con un mal mayor que son las dictaduras. La historia de Bolivia es un ejemplo nítido de estas características que hacen de la política la más necesaria y al propio tiempo la más indeseable de las actividades.

La dictadura de Evo Morales en Bolivia es un modelo delictivo de intervención transnacional cubano-venezolano que ha instalado en el país mecanismos y nomenclaturas con las que el llamado socialismo del siglo XXI o castro-chavismo ha buscado controlar la región. Han creado en Venezuela y en Bolivia nuevos estados y han acomodado otros como Nicaragua y Ecuador, para el control total e indefinido del poder, con leyes infames, represión política judicializada, control de prensa, oposición domesticada, enriquecimiento ilícito, narcotráfico y la liquidación de la independencia nacional con discurso antiimperialista.

Igual que en Cuba, Venezuela y Nicaragua, la fuerza es el sostén del dictador Morales en Bolivia. Con una cadena de delitos, ha suplantado la República por un Estado Plurinacional con el abierto objetivo de destruir la “nación boliviana”. Con el propósito de destruir la identidad nacional ha modificado los símbolos patrios, ha cambiado el contenido de la educación, ha suplantado los valores y principios de la República, ha desconocido a los héroes de la Patria, ha revitalizado y multiplicado la lucha de clases, de sectores, regiones y culturas. Está en proceso de cambiar la doctrina de las Fuerzas Armadas de Nación para convertirlas en fuerzas del régimen dictatorial como en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La corrupción supera la imaginación, la impunidad está institucionalizada y el país es señalado como narco-estado. Morales, que empezó con apariencia de presidente populista, es el dueño de vidas y haciendas, respaldado por una rosca de millonarios que ha creado con la corrupción, el narcotráfico y sus complicidades. Controla todos los órganos del poder público y el país es su feudo que va entregando a su arbitrio a poderes extranjeros. Para tomar el poder e imponer el régimen, el dictador castro-chavista de Bolivia ha cometido más de 20 masacres sangrientas que encubre achacando sus crímenes a las víctimas. Morales detenta el poder por casi 13 años y pretende ejercerlo indefinidamente.

En Bolivia no hay Estado, no existen instituciones, no hay derecho ni justicia, no existen los frenos y contrapesos del sistema presidencialista. Para recuperar la democracia hay que entender que se trata de la libertad de los bolivianos y de la independencia de la Patria. Es necesario discutir bases que construyan la Bolivia de la post dictadura castro-chavista como una “República parlamentaria federal”.

República es la “forma de organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos para un periodo determinado”. Es lo opuesto a los gobiernos injustos como el despotismo, la tiranía, la dictadura. Es “la forma de gobierno regida por el interés común, la justicia y la igualdad”. La “República está fundamentada en el imperio de la ley y no en el imperio de los hombres”. En el concepto de República están los elementos de la democracia como división en independencia del poder público y estado de derecho. Bolivia no es República desde el 7 de febrero de 2009.

La democracia parlamentaria es el “sistema de gobierno” en el que “la elección del gobierno o poder ejecutivo emana del parlamento o poder legislativo” que es elegido por los ciudadanos. Tiene como ventajas la “mayor representación del conjunto social” porque permite más pluralismo, “mayor capacidad de respuesta frente a las crisis de gobierno” por el voto de censura, “mayor estabilidad con respaldo político real”, y ofrece “mayor consenso en las decisiones”. El sistema municipal de Bolivia es parlamentarista desde la Participación Popular y funciona con éxito por más de 24 años.

Una República Parlamentaria es el estado organizado como república con el sistema de gobierno parlamentarista. Separa la función de “Jefe de Estado” de la del “Jefe de Gobierno” que cumple las tareas ejecutivas.

Federalismo es el “sistema político que consiste en promover desde el Estado Central la autonomía de las regiones, departamentos o estados, que en conjunto forman una Nación”. Un “Estado Federal” es “una sola unidad compuesta por varias unidades descentralizadas; con poderes ejecutivos, legislativos y judiciales de la Federación y de las unidades; las unidades no pueden abandonar la Federación; hay dos ordenamientos jurídicos subordinados y hay competencias exclusivas, compartidas y concurrentes de la Federación y las unidades concurrentes”. Las funciones de relaciones internacionales, educación y defensa nacional deben ser Federales.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

 

Fuente:

https://www.diariolasamericas.com/opinion/despues-la-dictadura-bolivia-republica-parlamentaria-federal-n4159903

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