Consagración de la nueva Catedral en China no contó con la presencia del Obispo que renunció a su reconocimiento oficial

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El Obispo auxiliar de Mindong, Mons. Vincent Guo Xijin, dijo: «he decidido no presentarme en la ceremonia, aunque me vengan a buscar con un carruaje». «Soy un hombre y no un simio que secunda todos los deseos ajenos».

InfoCatólica 30/06/19

El clima de tensión entre las autoridades civiles y el Obispo auxiliar de Mindong, Mons. Vincent Guo Xijin, ha aumentado. El prelado, quien lideraba la Iglesia local de manera clandestina por no ser reconocido por las autoridades civiles pero aceptó inicialmente un acuerdo con las autoridades, decidió no participar en la consagración de la nueva Catedral en una profundización de las tensiones.

El hecho es especialmente relevante, ya que la figura de Mons. Guo Xijin era ejemplo de la posibilidad de llegar a acuerdos que pusieran fin a la división de la Iglesia en China. Con la mediación de Mons. Claudio Maria Celli, anterior Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Mons. Guo Xijin aceptó renunciar a su autoridad como Obispo en favor del anteriormente excomulgado Mons. Vincenzo Zhan Silu, miembro de la llamada Iglesia oficial. Mons. Guo Xijin asumió el nombramiento de Obispo auxiliar y pidió el reconocimiento oficial de su autoridad sin inscribirse en la Asociación Patriótica que controla la vida de la Iglesia en China.

Recientemente, el Obispo auxiliar constató que su ejemplo estaba siendo manipulado para presionar a sacerdotes subterráneos a inscribirse en la Asociación Patriótica y decidió retractarse de su acuerdo con las autoridades. Como respuesta, las autoridades le impidieron presidir las profesiones de votos de las Hermanas del Sagrado Corazón, un acuerdo hecho con Mons. Zhan cerca de un mes atrás. Esto motivó que el prelado cancelara su participación en la consagración de la nueva Catedral, construida con fondos estatales.

La presencia de Mons. Guo Xijin era valiosa para las autoridades, por ser la representación de la comunidad subterránea. El hecho fue presentado como una muestra de cómo la Iglesia subterránea estaría ya integrada a la comunidad oficial bajo control del régimen comunista. «Después de lo que sucedió en la noche del viernes 28 de junio, he decidido no presentarme en la ceremonia, aunque me vengan a buscar con un carruaje», anunció el prelado. «Soy un hombre y no un simio que secunda todos los deseos ajenos. Pensaba no contar nada sobre esto, pero algunos hermanos me han dicho que todos tienen el derecho a conocer la verdad, y que lo que puedo hacer, es, por tanto, comunicarles mi decisión».

Con información de AsiaNews.

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