Carta dirigida al general Vladimir Padrino López

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Fernando Ochoa Antich                                      10 de julio de 2020

Señor general en jefe

Vladimir Padrino López

Presente.

Señor general:

Sus reprochables y amenazantes declaraciones, realizadas este pasado 5 de julio, en las cuales usted compromete a la Fuerza Armada Nacional, constituyen una afrenta a la sociedad venezolana, a la Constitución Nacional y a la democracia. Es inaceptable que usted se atreva a expresar que en Venezuela “la oposición política nunca podrá ejercer el poder. No pasarán, no serán poder político jamás en la vida mientras exista una Fuerza Armada cómo la que hoy tenemos antiimperialista, revolucionaria y bolivariana… yo creo que es bueno que lo entiendan”. Estoy seguro que, su absurda conducta es ampliamente rechazada en el seno de la Fuerza Armada Nacional.

El contenido de su declaración desconoce lo establecido  en los artículos 2 y 6 en los cuales se expresan los principios fundamentales de la Constitución de 1999: “Venezuela se constituye en un Estado Democrático y social de Derecho y de Justicia que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico  y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”; “ El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”. Sus palabras no hacen otra cosa sino confirmar que el objetivo político de Nicolás Maduro y su camarilla es mantenerse indefinidamente en el poder, sin respetar la voluntad de nuestro pueblo expresada democráticamente a través de elecciones.

Usted también se refiere a nuestra reclamación ante la República de Guyana por el territorio Esequibo. No creo que usted y los cuadros de la Fuerza Armada Nacional ignoren que ha sido la política exterior entreguista de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que usted defiende tan vehementemente, la que ha comprometido nuestra soberanía sobre el territorio Esequibo. Recuerde que Hugo Chávez, en el año 2004, en una visita a Guyana, en una actitud rayana en traición a la Patria, afirmó que Venezuela no se oponía a ningún proyecto de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por el gobierno guyanés, si era en beneficio de su pueblo. Para colmo, en el año 2007, afirmó que la reclamación venezolana se había iniciado por presiones de los Estados Unidos para desestabilizar el gobierno de Cheddy Jagan. De esa manera, Hugo Chávez desconocía todas las reclamaciones que, desde 1841, ha venido realizando Venezuela en contra de la usurpación de nuestro territorio por Inglaterra.

Igualmente, Nicolás Maduro, ya presidente de la República, aceptó una invitación a Guyana, días después que el ministro del ambiente de ese país declarara en San Diego, USA, que Guyana había entregado una concesión petrolera a la empresa Anadarko en el bloque Roraima, la cual afecta la fachada Atlántica de la zona de reclamación y la del Estado Delta Amacuro, ante lo cual guardó absoluto silencio, lo cual pudo haber producido un Stoppel de aquiescencia.   No satisfecho con esta muestra de debilidad declaró, en la rueda de prensa realizada después de la firma del comunicado conjunto entre Guyana y Venezuela, que “recientemente han salido documentos desclasificados de la década del 60, 70 y 80 que demuestran quienes eran los intrigantes que preparaban una guerra con Guyana” sin valorar que ese planteamiento debilita de tal manera nuestra autoridad moral que puede comprometer el resultado de las negociaciones.

Definitivamente, usted señor ministro, con esas irresponsables declaraciones, complica aún más la grave situación política de Venezuela y amplía las posibilidades del surgimiento de la violencia. No es posible que sus ambiciones personales comprometan el destino de nuestra Patria.

Fernando Ochoa Antich

General de división

Ex ministro de la Defensa

Oposición a la carta

Las provocadoras declaraciones de Vladimir Padrino López sobre la oposición y la sentencia del TSJ que decomisa a Voluntad Popular…

Trino Márquez Cegarra                                        10 de julio de 2020

 

Las provocadoras declaraciones de Vladimir Padrino López sobre la oposición y la sentencia del TSJ que decomisa a Voluntad Popular para entregarles el partido a unos mercenarios, se produjeron casi al mismo tiempo. Solo unas pocas horas de diferencia mediaron entre las palabras del general y el acuerdo confiscatorio de los magistrados. El objetivo delos dirigentes del régimen luce muy claro: quieren construir una oposición a su medida; no admitirán ninguna militancia que les incomode, los critique a fondo y hurgue entre los escombros del país arruinado por esa casta.

Ni Padrino López y ni los abogados del TSJ –escribas del régimen- desean una oposición que exija la liberación de los presos políticos; intente hacer valer la mayoría parlamentaria que el pueblo le concedió en las elecciones legislativas de 2015; use la Asamblea Nacional para interpelar a ministros y directores de las empresas públicas y órganos de la Administración Pública, como Pdvsa y el Banco Central, con el fin de desnudar la quiebra de la industria petrolera nacional y la evaporación de las reservas internacionales; denuncie la entrega de petróleo a Cuba, de oro a las mafias que dominan el Arco Minero de Guayana y la complacencia  con los narcotraficantes al sur del país. No desean que la oposición actúe como tal.

El gobierno desprecia a la oposición crítica. Esta le provoca urticaria. A ella le ha arrebatado más de treinta diputados, varios alcaldes ya sus gobernadores los mantiene bajo permanente amenaza. Recela de la oposición que ha tenido que huir del país o refugiarse en embajadas de países amigos, para no ser víctima de los juristas del terror o de los cuerpos represivos que asesinan a jóvenes concejales como Fernando Albán o torturan a diputados como Juan Requesens.

La oposición crítica le desagrada al madurismo porque no le facilita la tarea de maquillar la autocracia armada a lo largo de dos décadas en el poder. Esta oposición, para ir a elecciones, exige que el CNE aplique la Ley del Sufragio aprobada por el madurismo (ya hablar del chavismo, aunque sea en referencia al pasado, no tiene mucho sentido) en 2009, cuando el PSUV era el dueño absoluto de la Asamblea Nacional. Tales demandas no le apetecen a Maduro.

El gobierno trata de ir a unos comicios con partidos domesticados y dirigentes construidos en el laboratorio de Miraflores. La nueva modalidad-el aporte del régimen al autoritarismo del siglo XXI- consiste, no en ilegalizar los partidos políticos- como lo hizo Marcos Pérez Jiménez con Acción Democrática y el Partido Comunista- sino en confiscarles a sus líderes legítimos el nombre, los símbolos, la tarjeta electoral y los activos fijos, para entregárselos a unos mercaderes que se congracian con Maduro. Con este sector domeñado es con el cual el mandatario intenta cuadrar la cita electoral para elegir los diputados al Parlamento.  La Asamblea que surja de ese aquelarre podrá coexistir en sana paz con el gobierno de Nicolás Maduro, la constituyente de Diosdado Cabello y el TSJ de Maikel Moreno.

El mensaje de Padrino López y el TSJ tiene el siguiente destino: en Venezuela la oposición deberá marchar al ritmo que el gobierno le imponga. Será versallesca. Requerirá contar con una muñeca de goma y un dorso de plastilina para aprobar todo lo que digan Maduro y sus instituciones. Ninguna crítica sustancial. Cero ramificaciones con los sectores populares. Nada de estar promoviendo el fortalecimiento de partidos, sindicatos y gremios; o protestas por la hiperinflación en los alimentos, el precio obsceno de la gasolina, la falta de electricidad, agua o bombonas de gas doméstico, el deterioro del transporte público o el caos en la salud y la educación. La oposición comprometida con el cambio del régimen autoritario no tiene cabida.

El espacio queda abierto para la oposición inofensiva. Esta coexistirá con el gobierno y recibirá privilegios. Tendrá su bancada y eventualmente hasta algún ministro. Ese grupo podría ser aliado de Padrino en el futuro, cuando el eterno ministro de la Defensa opte al cargo de presidente de la República. Ese parece ser el cargo para el cual viene preparándose desde hace años. De allí que no acepte salir del gabinete. Tras sus palabras intimidatorias, lo que aparece es su aspiración de gobernar sin la molestia que significa hacerlo con una oposición que lo hostigará. Desde ya allana el terreno. Quiere que la lucha se reduzca a un duelo palaciego entre él, Maduro y Cabello, con la mirada complaciente de la oposición amansada. Un sector de la cúpula reemplazará al otro. Todos ellos necesitan una oposición, pero que sea a la carta.

https://www.analitica.com/opinion/oposicion-a-la-carta/

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