Cardenal Ranjith arremete contra el gobierno tras las masacres: que actúe, o se arriesga una justicia por mano propia

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El arzobispo convoca a una conferencia de prensa para denunciar la ineficiencia de las autoridades. Las escuelas «deben permanecer cerradas hasta que alumnos y docentes puedan estar a salvo». 

Según el cardenal, el gobierno juega a «descargar la culpa» y pierde tiempo; dejó escapar a algunos militantes; nombró una comisión para conducir las investigaciones, pero ésta está compuesta por jubilados; no aplica la ley y no garantiza plena seguridad. Es una acusación muy clara la pronunciada por el Card. Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo, contra el gobierno de Sri Lanka. A una semana de los atentados realizados en el día de Pascua, convocó a una conferencia de prensa de urgencia, para subrayar todas las ineficiencias del gobierno. Al final lanzó un pedido: «Que se aplique la ley sin miedo ni favoritismos, y no deje abierta la posibilidad que se haga justicia por mano propia».

El cardenal rechaza sin reservas la gestión de la emergencia, seguida a las explosiones contra 3 iglesias y 3 hoteles de Colombo. Pide «al gobierno que no abra las escuelas hasta cuándo no será garantizada la seguridad de los alumnos y los docentes». «No veo medidas adoptadas por aquellos que tienen el deber-agrega- . Estos políticos juegan sólo a pasarse las responsabilidades. El resultado es que el país y la población continúan sufriendo. Si el actual régimen no tiene las estructuras adecuadas para combatir al terrorismo, será imposible contener las masas en el futuro».

Según el arzobispo, en vez «de perder tiempo removiendo el pasado», es responsabilidad de los líderes de Sri Lanka «dejar de lado las divergencias políticas, encontrar una solución sobre la cuestión de la seguridad nacional y liberar al país de este estado lamentable». También ha hecho un llamado a todos los partidos políticos, para que creen un «gobierno de todos los partidos para resolver las cuestiones que se necesitan» y «al presidente (Maithripala Sirisena), al Premier (Ranil Wickremesinghe), al jefe de la oposición (Mahinda Rajapaksa) y a los otros líderes políticos para que dejen de lado las diferencias».

El cardenal acusa que «no hay coordinación en las operaciones de seguridad». Luego pregunta: «¿Quién trajo los explosivos? ¿Quién ofreció apoyo a los terroristas? Tenemos las sospechas que los responsables de los atentados ya hayan escapado al extranjero». Él evidencia que «de la Comisión presidencial constituida para conducir las investigaciones, no sabemos ni siquiera si inició a juntar los testimonios. Luego sus componentes normalmente son ex funcionarios jubilados. En cambio se necesitan que sean nombrados expertos que conozcan sobre la materia».

Para el Cardenal Ranjith, «existe el riesgo que la Comisión incurra en el mismo destino de aquellas que la han precedido», o sea un nada de hecho: «Como aquella que investigaba sobre Roshen Chanaka (el obrero asesinado en los enfrentamientos con la policía en 2001, Ndr)».

Al final pone en guardia sobre la inminente fiesta budista de Vesak, que en la isla este año es el 18 de mayo. «Las personas llenan masivamente los eventos en todo el país-dice- si alguien quisiese realizar un ataque en esos momentos, garantizar la seguridad nacional será un serio problema».

Las primeras misas serán el 5 de mayo, hasta entonces sigue suspendido el culto

En tanto, en la comunidad cristiana también se sigue viviendo una situación de elevada tensión. Ayer, el arzobispo de Colombo, tras negarse a usar el auto blindado puesto a disposición por el gobierno, anunció la reapertura de las iglesias para el próximo 5 de mayo, con la celebración de la misa. «Comenzaremos con pocas misas -dijo- y veremos si podemos ir aumentando de a poco el número. Todo dependerá de cómo se desarrollen los hechos». Al referirse a su negativa a utilizar un automóvil blindado, declaró: «No estoy asustado. Yo no necesito una escolta para moverme. El Señor es mi protector. Lamentablemente, lo que sí quiero es protección para mi pueblo y para mi país».

El anuncio del reanudamiento de los servicios litúrgicos representa la esperanza de volver a la normalidad para los fieles cristianos, que el domingo pasado, por primera vez en su vida, asistieron a la misa a través de una transmisión televisiva en directo, tras decretarse la clausura de todas las iglesias del país, luego de los atentados. La prohibición de ingresar a todos los lugares de culto cristianos fue una disposición emitida por la cúpula de líderes eclesiásticos, como medida de precaución, tras las masacres perpetradas mientras los fieles participaban de las celebraciones pascuales que provocaron la muerte de 253 personas y más de 500 heridos. Entre las víctimas, los investigadores han identificado a 42 extranjeros y 45 niños.

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